lunes 13 de julio de 2009

El fallo de la CIJ

Esta mañanita subí a mi bicicleta, recorrí raudo los diez km. que me separan de la estación del tren, me subí al tren y me fuí a La Haya, al Palacio de la Paz, para escuchar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, una de las más serias instituciones del planeta, en la demanda interpuesta por Costa Rica vs. Nicaragua relativa a los derechos de navegación y otros conexos de la primera sobre el Río San Juan, que pertenece a la segunda. En La Haya del tren pasé al tranvía que me dejó cerquita de mi destino así que no tuve que caminar mucho. (Aqui le dejo esta foto del Palacio de la Paz, haga click en la foto para ampliarla)

A la entrada de los terrenos del palacio me encontré a un costarricense que estudia en Delft y que como yo había llegado a La Haya a escuchar el fallo. Antes de saber que yo era nica me pidió en inglés que le tomara una foto con su cámara, se la tomé y le dí mi cámara para que me tomara la mía. La que yo le tomé fue mejor que la que él me hizo, pero ni modo, no todos son tan buenos fotógrafos como yo. Platicando con el locuaz tiquillo (llamado Adolfo Chávez, vecino de San Ramón) hicimos fila para pasar por los controles de seguridad del edificio. Yo había llenado la solicitud online, mostré al guarda de seguridad de la entrada el email con la confirmación, me identifiqué y voilá, entré a los terrenos de aquel imponente edificio. Adolfo no había podido imprimir su email pero mostró al guarda su Iphone con el email y el guarda no puso reparos y lo dejó pasar. Entramos luego al enorme edificio y luego al gran salón de lindos vitrales y enormes lámparas en las que la sentencia sería leída y nos sentamos en la última fila, una de las dos filas destinadas a los que como él y yo íbamos como ciudadanos particulares. Habrían quizás unas cien personas en total. A las dies en punto alguien dijo "todos de pie" y entraron trece ancianos vestidos de toga, doce jueces y un secretario, en fila india. Todos se sentaron allá al frente mirándonos muy circunspectos desde arriba y el juez Owada empezó la lectura, en inglés, de las partes medulares de la sentencia y así estuvo leyendo por espacio de una hora y veinte minutos aproximádamente, sin detenerse ni una vez para tomar agua o hacer cualquier otra cosa. Los últimos diez minutos el secretario leyó en francés otra parte de la sentencia. A las once y media terminó, los trece viejecitos se levantaron, los presentes nos levantamos y todo concluyó. (y aquí le pongo la foto de su servidor, el guapo de la izuierda y el amigo costarricense que les cuento, a la salida de la corte)



Desde hace meses había planeado estar allá aquella mañana escuchando el fallo y me había leído más de una vez los cientos de páginas del proceso todo. Los abogados de Costa Rica habían hecho un buen trabajo, en mi humilde opinión, al igual que los de Nicaragua a lo largo de los casi cuatro años del juicio. Esperaba que aquellos ancianos, de intachable conducta, elevado sentido de la justicia y gran currículum estuvieran a la altura de la tarea encomendada y al oir la sentencia y más tarde al leerla detenidamente en mi viaje de regreso, me dí cuenta que no por nada aquel grupito de viejitos se había tomado todo el tiempo que se habían tomado para emitir su veredicto. Aquellos jueces no habían dejado ningún rincón sin examinar en el caso que se les encomendara y su sentencia, me guste o no, es sólida como una roca.

No voy a escribir aquí cuáles eran las exigencias de Costa Rica, para eso puede usted ir y leer los documentos en el website de la CIJ. Le aconsejo ir y leerlos para que no le enreden, pero mientras tanto voy a resumir en unas cuantas líneas y en uina traducción libre mía, casi literal, los puntos torales de la sentencia, estos son:

En su juicio, que es final, vinculante e inapelable, la Corte

1. En cuanto a lo que concierne a los derechos de Costa Rica bajo el tratado de 1858, de libre navegación del Río San Juan en la parte en que la navegación es cómún, encuentra que:

-Costa Rica tiene el derecho de libre navegación del río con propósitos de comercio

-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de pasajeros.

-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de turistas.

-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a obtener visas nicaragüenses.

-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a comprar tarjetas de turismo nicaragüenses.

-Los habitantes de la ribera del río en el lado costarricense tienen el derecho de navegarlo entre las comunidades ribereñas para cumplir con las necesidades de la vida diaria que requieren de un transporte expedito.

-Costa Rica tiene el derecho de navegación del Río San Juan con naves oficiales únicamente en situaciones específicas, para proveer servicios esenciales a los habitantes de las áreas ribereñas en las que el transporte expedito es una condición para cumplir con los requerimientos de los habitantes.

-Costa Rica no tiene el derecho de navegar el Río San Juan con naves que realizan funciones policiales.

-Costa Rica no tiene derecho de navegar el Río San Juan con el propósito de relevo del personal de los puestos fronterizos de la policía a lo largo de la ribera derecha del río o de reabastecimiento de estos puestos con equipamiento oficial incluyendo armas de reglamento y municiones.

2. En lo que concierne a al derecho de Nicaragua de regular la navegación del Río San Juan en aquella parte donde la navegación es común, encuentra que

-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las naves costarricenses y sus pasajeros detenerse en el primero y el último puesto nicaragüense en su ruta a lo largo del Río San Juan.

-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las personas que viajan por el Río San Juan llevar consigo un pasaporte o documento de identidad.

-Nicaragua tiene el derecho de emitir certificados de zarpe (departure clearance certificates) para las naves costarricenses que ejercitan el derecho de libre navegación pero no tiene el derecho de exigir un pago por su emisión.

-Nicaragua tiene el derecho de imponer horarios para la navegación en el Río San Juan.

-Nicaragua tiene el derecho de requerir que naves costarricenses equipadas con mástiles o torretas desplieguen la bandera nicaragüense.

3. En lo que toca a la pesca de subsistencia, encuentra que:

-La pesca de subsistencia que realizan los habitantes de la ribera sur del río (el lado costarricense) en esa ribera debe ser respetado por Nicaragua como un derecho surgido de la costumbre.

4. En lo que concierne al cumplimiento por Nicaragua de sus obligaciones internacionales bajo el tratado de 1858, encuentra que

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que obtener visa nicaragúense.

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que comprar tarjetas de turismo.

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que los operadores de naves costarricenses que ejercitan su derecho de libre navegación tengan que pagar por la emisión de certificados de zarpe.

La corte rechaza todas las otras peticiones presentadas por Costa Rica y Nicaragua.

Esto es en mi traducción de los puntos claves de la sentencia, usted puede bajar este documento en inglés y en formato pdf haciendo click aquí. Si quiere bajar todas las 58 páginas de la sentencia en inglés y en formato pdf puede hacer click aquí.

Ahora déjeme decirle un par de cosas que los periodistas probablemente no le contarán porque no se toman el tiempo para leer o estudiar.

-Costa Rica no tiene derecho de navegación sobre todo el curso del rio sino sólo sobre la parte del río que empieza tres millas inglesas al este del Castillo Viejo hasta su desembocadura en el Mar Caribe. Esta es la parte (de unos 140 km. de extensión) en la que la frontera entre Nicaragua y Costa Rica empieza en el borde sur del Río San Juan. (Véase gráfico incluído) Esto es lo que en la sentencia se define como "la parte del río en que la navegación es común". Las naves costarricenses no tienen derecho de libre navegación en el curso superior del río.




-La sentencia de la corte no le da a Costa Rica nada que no tuviera ya. Más aún: la corte no le da nada a Costa Rica, es Nicaragua quien se lo concede desde 1858. Si usted quiere enojarse con alguien enójese con Máximo Jerez, firmante del tratado Cañas-Jerez de 1858 que concede a Costa Rica estos derechos que los gobiernos nicaragüenses le han negado y que hoy la corte le reconoce.

-La cuestión de la soberanía sobre el río, "el dominio y sumo imperio" no estuvo nunca en tela de duda en este juicio. Costa Rica sabe bien que en esto no hay nada que hacer pero sí en cuanto a su derecho de libre navegación violentado por Nicaragua.

-Si Costa Rica nos llevó a La Haya se debe en buena medida al comportamiento machista, chovinista y populista de nuestros gobiernos, en especial el primer gobierno de Daniel Ortega y sobre todo al gobierno de Arnoldo Alemán, que con sus medidas de fuerza y su irrespeto por la dignidad de nuestros vecinos acabó con la paciencia costarricense. Estas cosas podrían haberse arreglado de otras formas, menos desventajosas para Nicaragua, pero gracias a la torpeza de los líderes políticos hemos debido ir allá a gastar millones de dólares en un juicio que habría podido evitarse.

La sentencia incluye también otras cosas que no menciono aquí, esto le queda a usted de tarea averiguarlo. Podría decirle más pero estoy cansado, ha sido un día largo y me voy a dormir.


miércoles 18 de marzo de 2009

Amores imposibles

A veces nos enredamos en relaciones que no llevan a ninguna parte, que para todos son a todas luces imposibles, menos para nosotros, que nos empeñamos en seguir tratando de hacerlo funcionar, una y otra vez. Tratamos y tratamos de acoplarnos, hasta que un día nos estrellamos con la dura realidad y descubrimos que no es que ella tenía un cascarón muy duro, sino que era totalmente impenetrable. Lo que quiero decirle lo dice este video mejor que yo. (Recuerde poner el sonido)



domingo 22 de febrero de 2009

Hoy un Kiwi me puso a soñar

Para muchos de nosotros los tiempos actuales no son fáciles, pero ahí vamos caminando cuesta arriba tratando de hacer realidad nuestros sueños. A veces realizar nuestro sueño nos puede costar la vida. Vos, ¿darías la vida por hacer realidad tu sueño? Si contestaste "no" quiere decir que aún no soñaste en grande, que es hora de buscarte, para perseguirlo, un sueño que bien valga una vida, tu vida. Seguramente persiguiendo tu sueño, más que tu muerte encontrarás tu vida. En esas cosas me puso a pensar este vídeo pero no te voy a decir más para no aguártelo. Vélo y dejá después un comentario. Serán tres minutos muy bien utilizados. Yo soy algo lento así que tuve que verlo tres veces antes de entenderlo y he seguido viéndolo después, entendiéndolo de otros modos. Subile el volumen al computador para disfrutarlo en su totalidad. El video lo encontré en el blog de Byron Corrales de donde me lo traje para compartirlo con ustedes.


lunes 09 de febrero de 2009

El poder de mear de pie

Muy raras veces he oído mujeres diciendo que les gustaría ser hombres y las pocas veces que las he oído ha sido casi siempre cuando, andando fuera de sus casas, se les vienen las ganas de orinar y no hay ningún baño a la vista. Envidian entonces el hecho que el varón ─especialmente el varón nica─ a cualquier hora y en cualquier lugar sólo necesita arrimarse a un arbolito, a una pared, a una llanta o ni siquiera arrimarse y sacarse la pirinola para orinar tranquilamente. A diferencia del varón las mujeres, al no tener un adminiculo protuberante que puedan extraer para vaciar la vejiga, cuando tienen que orinar ellas deben agacharse, aproximándose al suelo, o sentarse a un inodoro o un pompón. Es cierto que se han inventado ya algunos tipos de prótesis que las mujeres pueden colocarse a la salida de su vejiga para poder orinar de pie, pero estos aparatitos no están disponibles en todas partes, no siempre son cómodos de usar y no son aún de aceptación y uso muy extendido. Por lo pronto, orinar de pie sigue siendo una prerrogativa del varón, uno de los últimos reductos en el que el varón puede aún sentirse poderoso, uno de los últimos signos de un poder otrora impresionante y ahora casi extinguido. Mientras allá afuera el mundo moderno le ha ido despojando uno a uno de todos los poderes que como varón tenía, aquí, en la intimidad del baño, orinando de pie y soltando con fuerza su chorro, el varón puede sentirse de nuevo el rey de la creación, pues aunque la mujer le quite todos sus poderes esto ella no se lo podrá quitar ─al menos eso es lo que él piensa.

Yo soy el octavo de una familia de nueve hermanos y antes de mí nacieron todas mis seis hermanas y el principito que era yo aprendí, después de mucho tiempo y mucha discusión, a subir el aro del inodoro para orinar, pero que yo recuerde jamás lo bajé de nuevo después de liberar mi vejiga. Si mis hermanas y mi madre querían orinar, bien podían ellas bajar el aro si así lo querían. Aunque estaba en la minoría, la batalla del aro la había ganado yo. Cuando me casé mis costumbres debieron cambiar y para preservar la paz del hogar siempre levanté el aro para orinar y lo bajé de nuevo una vez que terminé.

En la sociedad nicaragüense el hecho de orinar de pie es un atributo y no uno cualquiera, de la masculinidad y con frecuencia, para denigrar a un varón sembrando dudas sobre su masculinidad, se dice de él que seguramente orina sentado. Recuerdo que hace años tenía que acompañar al baño a un anciano muy enfermo y éste se apenaba de tener que sentarse para orinar porque sus piernas no soportaban su peso. Más que de su enfermedad y su crítica situación, se lamentaba conmigo de tener que orinar sentado.

Ahora voy a revelarle a usted algo que he observado en todos estos años de vivir por acá: los hombres holandeses en sus casas orinan sentados. Seguro que no son todos los hombres, no en todas las familias ni en todos los estratos, pero es evidente que es un hecho de frecuente ocurrencia. Mis observaciones han sido hechas sobre todo en familias que podríamos llamar de clase media y en muchas de ellas los varones han dejado de hacer uso del poder de orinar de pie, reservándolo nada más para los lugares públicos donde la micción sentada se dificulta.


Si fuera yo paranoico diría que hay una enorme conspiración que se extiende por toda la sociedad para inducir a los varones desde pequeñitos a sentarse al inodoro para descargar sus vejigas. Las madres no tienen ningún problema con su conciencia cuando sientan a sus pequeños al inodoro para que orinen. Es cierto que es más higiénico que los varoncitos orinen de este modo, pues así se evita que con su mala puntería ensucie el niño con su orina las paredes y pisos. Es cierto que por la forma que generalmente tienen los inodoros en Holanda el chorro pringa hacia afuera de la taza. Es cierto que para el niño es más cómodo y que de este modo moja menos su ropa. Es cierto que los varones holandeses son muy altos y que el inodoro les queda muy lejos al orinar, lo que dificulta la puntería y acelera la velocidad del chorro. Estas y otras muchas razones que se dan son completamente ciertas, pero es también cierto que una costumbre tan vieja como la humanidad misma va de ese modo desapareciendo, que las diferencias entre los sexos se difuminan aquí también, que una nueva forma de masculinidad va definiéndose y que las nuevas relaciones que entre los sexos se establecen llegan ahora también hasta el inodoro.

Esta nueva manera de orinar de los hombres se encuentra mucho más extendida aún que en Holanda, en Suecia, Dinamarca y Noruega, esos tres países que en muchas cosas marchan a la vanguardia del planeta, los mismos países que produjeron para el mundo a los legendarios vikingos, el súmmum de la masculinidad como hasta hace poco la veníamos entendiendo. Los vikingos seguramente se revolcaran en sus tumbas cada vez que uno de sus descendientes se sienta para orinar.Quizás más adelante me extenderé en analizar para usted este asunto de orinar sentado en el contexto en que se produce, ahora sólo quería mostrárselo a usted como una curiosidad. Trataré entonces de colocarlo en el justo lugar que ocupa dentro del complejo sistema de relacionarse que los hombres y mujeres construyen en sociedades igualitarias como esta en la que me toca ahora vivir. Ahora tengo que dejar este post hasta aquí porque tengo que ir a orinar, de pie por supuesto, mientras la ley no me obligue a hacerlo de otro modo.




Para más información sobre dispositivos femeninos que facilitan a las damas orinar de pie les dejo estos vínculos para comenzar

Sheewee
P-mate
women pee standing up?



viernes 06 de febrero de 2009

Un post light

A riesgo de perder la poca clientela que le queda a este blog, voy a hablarle hoy de cosas "light", de cosas que no le alteren a usted el metabolismo. Tengo otras cosas que podría contarle pero esas son demasiado pesadas para un blog, además pasan tantas cosas terribles en el mundo que ya no luce seguir hablando de cosas tristes.

Cuando regresé a Wageningen (la ciudad de Holanda en la que vivo) después de esos tres meses pasados en la vorágine que es Nicaragua, los canales estaban congelados y la temperatura coqueteaba con el punto de congelación. Tuve que acostumbrarme de una vez a una temperatura alrededor de treinta grados más baja. Le tomé una foto al canalito que discurre a la par del caminito de bicicleta por el que iba, para que viera usted como estaba congelado.



La noche de mi llegada, o la noche siguiente quizás, ya no lo recuerdo, hubo una nevada no muy fuerte pero suficiente para que la ciudad amaneciera con un ligero manto blanco.



Esta pareja de cisnes que usualmente se pasan el invierno por estos lares se salieron del frío estanque y se adueñaron de la calle desentendiéndose de todo. Ciclistas y automovilistas tenían que sortearlos al pasar. Los cisnes son bravos, como los gansos y si uno pasa muy cerca de ellos te atacan a picotazos, te lo digo por experiencia.


Por suerte la temperatura ha subido algunos grados en estos días y hoy anduvo alrededor de los diez grados en el momento más caliente del día. Seguro que se pondrá muy frío de nuevo pues el invierno apenas va por la mitad, por eso hay que disfrutar el día. Eso hice hoy precisamente, me fui a pasear por los alrededores de esta bonita y tranquila ciudad aprovechando el bondadoso clima. Sólo lamento no ser poeta porque con estos paisajes, con los cisnes, con las hermosas mujeres que te sonríen desde sus bicicletas tenés toda la materia prima necesaria para escribir hermosos poemas. Esa es la materia prima de muchos poemas de Dario: los cisnes, la nieve, el invierno, las hermosas mujeres, estanques, arboledas, como esta de la que hice esta foto para ustedes.



Y por supuesto que no podía irme sin dejarles esta foto del sol bajando detrás de los árboles.


Hasta el próximo post pues, en que quizás me anime y vuelva a meterme en cosas más pesadas, por ahora la levedad del ser se ha vuelto insoportable como diría Kundera y sólo puedo hablar de cosas muy livianas, imperceptibles casi.

domingo 01 de febrero de 2009

Cuestión de perspectiva

Hace ocho días, cuando salí a la terraza de la casa en que me hospedaba, me encontré con esta visión


Estaba entonces en la bahía de San Juan del Sur, Nicaragua, la mañana del 24 de Enero. No sé qué temperatura habría en ese momento, quizás andaría ya entre los 25 y  27 grados Celsius.

Hoy que salí al balcón de la casa en que estaba, esta fue la visión que me salió al encuentro.



Esto fue en Wageningen, Holanda, la tarde del 1 de febrero, temperatura: -1 grados Celsius. (Las manchas blancas al fondo son aves que nadan en la única parte del estanque que no está congelada en la superficie)

Cuando hago estas comparaciones (y no otras) me pregunto a mí mismo ¿qué jodidos hago aquí? ¿por qué mejor no estoy en aquella playa caminando en calzoneta con los pies descalzos en lugar de estar aquí tan cubierto y abrigado? Entonces recuerdo aquella sabia frase que dice “uno está donde ha escogido estar” y pienso que así es, que esta es mi escogencia, como sea.

Es igual para vos, mirá a tu alrededor y convencete: ahí donde estás es donde has escogido estar... ¿y si te dijera que no me refiero únicamente a un espacio físico, que el “donde” de la frase se refiere a tu entorno y a tu interior, que tu mundo es lo que has escogido y que vos sos lo que has escogido ser, que se vale escoger otra vez y otra vez ? ¿que pensarías?

sábado 03 de enero de 2009

Los viejos de San Juan



Me fui a pasar el fin de año a San Juan de Río Coco, con los Gurdián-Payán, una gente lindísima de por allá, que yo no conocía pero me acogieron como a un miembro de la familia, como si hubiese sido yo un tío que se hubiera perdido años atrás. Comí como contratado, bebí decentemente y me divertí de lo lindo, ocupado en sanas diversiones como pasear por aquellos parajes de exuberante belleza con gente simpática, risueña y alegre. La pasé de lo mejor y quizás más adelante les cuente en detalle esta riquísima experiencia.


Hoy quiero contarles de “los viejos”, unos graciosos muñecos que la gente de aquel pueblo “fabrica” para despedir el año viejo. Son muñecos en la forma de un hombre viejo, vistiendo ropa y zapatos de segunda mano y rellenos de paja, papel, aserrín, otros materiales combustibles y petardos, que representan al año que termina y que son quemados en nochevieja, cuando el reloj marca la medianoche.


No tuve ganas de hacer muchas averiguaciones, así que no pude saber de dónde viene y cuándo precisamente empezó esta vieja costumbre, que se extiende por muchos pueblos del norte de Nicaragua y el sur de Honduras.


Los viejos no se van siempre así nomás, sin decir nada, a muchos de ellos les acompaña un letrero con un mensaje que es a veces neutral o "políticamente correcto", pero usualmente va políticamente cargado, con referencias a personajes locales o nacionales que ese año dieron de qué hablar. Aquí dejo para ustedes algunas de las fotos de “los viejos” que tomé la tarde y noche del 31 de diciembre. [Si quiere ver más fotos haga click aquí]


Nota: San Juan del Río Coco es un poblado del departamento de Madriz, en el norte de Nicaragua, ubicado en las coordenadas geográficas 13° 33' 0" Norte, 86° 10' 0" Oeste

miércoles 10 de diciembre de 2008

La vida sigue y sigue y sigue...

Un mediodía de estos, mientras caía una copiosa lluvia un tanto fuera de lugar en esta época, extraños ruidos afuera de la casa de mi madre me hicieron salir a la calle para ver qué pasaba y lo que me encontré fue ese par de perritos que aparecen en las fotos de este post. Puede ser que a usted las fotos le parezcan un tanto chocantes, pero fue precisamente esa escena la que inspiró las ideas de este post que ahora escribo para usted y otras ideas más que no escribiré aún. Pensar en estas cosas me fue muy útil aquella tarde, ojalá lo sea para usted también.


A veces, cuando la vida nuestra parece estar cayéndose a pedazos pasamos a ocuparnos tanto de nuestras propias cosas que la visión se nos hace muy estrecha, el mundo se nos hace muy pequeñito y hasta llegamos a creer que sólo lo nuestro es importante, como si no existiera nada más que nosotros, nuestras ideas y nuestra pequeña y atribulada vida. Por otros caminos llegamos también al mismo punto, como cuando nos concentramos en las grandes ideas, las grandes preocupaciones existenciales, el pensamiento filosófico o la persecución de unos elevados ideales, cosas que se vuelven tan importantes que nos alejan de las cosas, del mundo de allá afuera. En ambos casos, se nos olvida que la vida más allá de nuestra puerta seguirá con nosotros o sin nosotros, estemos nosotros o no estemos, lo querramos o no, porque la vida es como un río que fluye siempre, intensamente, sin detenerse nunca y no nos esperará, no aguardará tranquila esperando que nosotros nos sumemos también a la corriente.


Si no nos sumamos nosotros también a la corriente y no la navegamos, serán otros los que pondrán su impronta en la vida que fluye y le darán el color y la dirección que ella habrá de adquirir. Es que mientras nosotros estamos detrás de nuestra puerta, pensando y lamentándonos hay otros que andan por ahí viviendo la vida con toda su energía y dejando su huella en el paisaje, como esos dos personajes de las fotos de este post. Yo sólo tengo una vida ¿dejaré que sean otros quienes decidan por mí el rumbo de la vida mía? ¿dejaré que sean otros los que vivan mientras yo estoy aquí sobreviviendo?

Mire usted, ese par de miserables perritos, mal comidos, cuyo polvito de ese mediodía les costó muchísima energía y les dejó después medio muertos obedecieron al impulso de la vida, al mandato de seguir propagándola, extendiéndola, dejándola fluir. Ellos no le dijeron "no" a la vida y asumieron con valentía su misión bajo la tormenta y expuestos a la violencia de otros perros callejeros y de borrachos amargados que vagaban por el sector y no les dejaron hacer sus cosas en paz. Aquel polvito no fue cosa fácil, fue un asunto muy riesgoso, pero con miedo y todo ellos aceptaron exponerse, ser vulnerables por un tiempo que les habrá parecido eterno, todo por la vida, por cumplir su mandato de vivir y propagar la semilla.


Piense usted en estas cosas, pero no sólo piense, vaya, viva




martes 25 de noviembre de 2008

Como cantos rodados

Allá en la primera mitad de los años noventa del siglo pasado, en un viaje fantástico que hice por la zona al sur del Río Punta Gorda y al este del Río Aguas Zarcas, en el sureste de Nicaragua, conversé por varias horas con un hombre muy viejo originario del occidente del país, que había ido buscando la vida con su gente por doquiera que la vida lo había ido llevando. En la época de la expansión algodonera en los años cincuenta su pequeña parcela había pasado a manos del capital agro-exportador y él había tenido entonces que marcharse de su lugar y en el momento de nuestra conversación, después de varias décadas y varias estaciones en su largo migrar, se encontraba en el límite último de la “civilización”, en el frente último de la frontera agrícola. Más allá de su tierra, que no era de él sino del estado y él había ido a tomarla, empezaba lo que para entonces quedaba de selva tropical en aquella esquina olvidada del país. La vida de aquel hombre y su familia había sido de lucha constante y al final la resumió para mí en una frase que se quedó grabada en mi cerebro para siempre: “nosotros, esta pobretería que usted se va a encontrar por aquí, somos como cantos rodados, esas piedras que arrastra la corriente y un día, al igual que esas piedras nosotros también terminaremos en el mar”. Los miembros de aquellas familias eran los más pobres entre los pobres, obligados por una sociedad incapaz de organizarse y dar respuestas a todos sus miembros, a procurarse la existencia en un medio muy hostil, allá lejos, en el culo del mundo, donde ya ni las radios se escuchaban porque no había dinero para comprarle baterías a los viejos aparatos de radio que aún se veían en algunas de aquellas casitas, colocados sobre repisas elevadas que semejaban altares.

No sé que habrá sido de aquel hombre y su familia y las otras familias de aquellos rincones, nunca pude ya regresar a aquellos morideros de pobres. Seguramente han vendido “su” tierra y han seguido montaña adentro, destrozando el medio ambiente, botando árboles varias veces centenarios para poder sembrar, en aquellas tierras que no sirven para la agricultura, su maíz y sus frijoles, porque la gente no come palo. En un país que debería ser riquísimo, somos incapaces de organizarnos de tal modo que podamos todos vivir una existencia digna, sin que en los basureros de las ciudades tengan los niños de los pobres que disputarse como bestias, con perros y zopilotes, los restos que habrán de servirle de alimentos y sin que allá a días de camino de la alienada ciudad, los hijos de otros pobres tengan que comer mono para poder vivir un día más eso que llaman vida.