domingo, 19 de octubre de 2008

Cracking the code

Estoy convencido que en las próximas elecciones habrá fraude y que el momento crítico para desmontar el pacto habrá de empezar el segundo después de anunciado el resultado electoral. Si aceptamos el fraudulento resultado de las elecciones sin protestar, por miedo a que nos garroteen los elementos paramilitares al servicio de Daniel Ortega, tendremos entonces dictadura para rato y en lugar de este temor que ahora nos invade, en los años siguientes estaremos aterrorizados, inmóviles, como el pajarito frente al ojo de la serpiente. Por capearnos hoy un garrotazo estaremos condenando a nuestra descendencia a una vida en el oscurantismo, en el terror.

Leyendo y escuchando cosas que se dicen por ahí y desmenuzando el código empleado por los tramposos creo haber entendido cómo se producirá el fraude en las elecciones y cómo se presentarán a usted los resultados. Hay más cosas que me llevan a las conclusiones que aquí le presentaré, pero mencionaré sólo tres de ellas, no las más importantes sino las más visibles.

La primera es un artículo que uno de los diarios publicó hace algunas semanas. En esa nota se hablaba de la seguridad de los servidores (computadores centrales) del Consejo Supremo Electoral y se ponía en duda su confiabilidad. El artículo, escrito por alguien que no sabe de seguridad informática y dictado por otros que saben menos, puede confundir al común de los lectores y hacerle pensar que es por ahí que podría producirse el fraude. El propósito del artículo es el mismo que tiene el movimiento que hace la cola del gato cuando caza un ratón: con el movimiento de su cola el gato distrae la atención de la víctima, que pone su mirada en la cola mientras recibe el zarpazo por otro lado. No, el fraude no será informático al menos por tres razones:

  1. Las mentes de Ortega y Alemán, los cómplices en el pacto, son demasiado simples para poder idear una manera de hacer fraude informático. Entre los delincuentes que le siguen no hay tampoco alguien capaz de poder hacerlo.

  2. Si los resultados que las computadoras arrojen son muy diferentes de aquellos que las urnas reflejan, el fraude será evidente y los pactistas saben bien que el fraude no debe ser evidente, pues ellos no tienen la manera de imponer un resultado a todas luces fraudulento.

  3. Un fraude informático deja siempre huellas y alguien con la misma capacidad técnica de aquel que fraguó el crímen puede fácilmente desentrañarlo. Siempre puede irse a las boletas y hacer de nuevo la suma.

Por eso, cuando se dice que puede haber fraude informático lo que se quiere conseguir es distraer la atención, hacer que la gente busque allá el fraude y no donde debe buscarlo. Es igual que en el truco aquel de la bolita y las tapitas con el que los tramposos roban a los ingenuos en los mercados: se hace creer que la bolita está debajo de una de las tapitas mientras se pone debajo de otra.

El segundo hilo conductor del fraude sobre el que llamaré aquí su atención es el llamado que ha hecho Arnoldo Alemán a sus fiscales a defender el voto en las urnas. Ambos, Alemán y Ortega saben que el eslabón más fuerte en toda la cadena electoral es la boleta ya utilizada, esa que la persona votante depositó en la urna y que se sacará de la urna para clasificarla y contar los votos. No hay nada más fuerte que la boleta sacada de la urna, esa es la prueba dura, la evidencia. Alemán ha llamado la atención a sus fiscales electorales a no quitar el ojo de la boleta (¿o de la bolita?), a asegurarse que sea bien examinada y bien contada y eso harán los fiscales de cada partido que estarán presentes cuando termine la votación y que estarán ahí en el momento de romperse los sellos de las urnas para contar los votos. Los fiscales no quitarán el ojo del preciado producto y se asegurarán que el conteo sea bien hecho, que la suma cuadre perfectamente y la suma cuadrará. Los fiscales pondrán entonces sus firmas atestiguando sobre los resultados y esas firmas serán el respaldo de los tramposos.

El tercero de los hilos que voy a seguir en este post es el llamado que ha hecho un movimiento (de una sola persona que yo sepa) que se hace llamar “ por el rescate del sandinismo” o algo así, llamando a votar nulo marcando varias casillas en la boleta electoral. Yo no puedo asegurarle a usted que la persona que hace el llamado tenga conocimiento de los detalles del fraude que se fragua, probablemente no, pero quien la ha incitado a hacer ese llamado sabe bien qué es lo que ocurrirá en las urnas el próximo día nueve y lo sabe tan demasiado bien que inconscientemente nos lo dice. El voto que hará la diferencia en los resultados de la elección será el voto nulo, aquel en el que el votante ha puesto una cruz en más de una casilla y fíjese usted que cosa rara, los votos adjudicados al partido del dictador en ciernes serán superiores a los que su partido sacó en la misma urna en la elección pasada, precisamente en un momento en que la simpatía por el partido en el poder ha caído mucho más bajo de lo que estaba en la pasada elección.

Frente a los ojos de los fiscales, los ojos de usted y los míos nos habrán dado los tramposos atol con el dedo. Usted hasta casi llegará a creer que no hubo fraude. Usted es persona honrada e inteligente y todo le indicará que las cuentas cuadran y en verdad cuadrarán. Los fiscales han visto las boletas, dirá usted y en realidad las vieron. Las contaron, me dirá y así habrá sido y sin embargo, lo que salió de las urnas no habrá sido lo que la gente mandó en ellas, sino aquello que los tramposos quisieron que saliera. El resultado de las elecciones será para Ortega muy satisfactorio, tendrá un montón de obedientes alcaldes sobre los que montará la terrible estructura de su dictadura. Usted y yo estaremos jodidos.

¿Cómo será que llegaron a parar tantos votos nulos y tantos votos sandinistas a las urnas? ¿Cómo es eso que hubo tan pocos votos para una oposición que en la pasada elección fue gran mayoría? ¿Cómo fue que Ortega impuso a sus candidatos en esta elección? Las respuestas a estas preguntas nos mantendrán ocupados algún tiempo a usted y a mí y a mucha gente más y los estudiantes del futuro habrán de analizarlo en sus clases. Usted dirá que estoy loco diciendo esto y a lo mejor lo estoy: la única cosa que lo explica es el fraude.


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