domingo, 12 de octubre de 2008

¿Será que soy puta?

¿Se acuerdan de esa mi amiga que les contaba en diciembre del año pasado? Sí, esa que decía que la suya era la tristeza más grande. Hoy pasó a visitarme porque quería contarme la última nueva. Luego de un ratito de conversación light, ella miró hacia todos lados antes de decirme bajito, casi al oído, lo que se moría por decirme desde la noche anterior que me llamó para decirme que venía.

─Tengo un amante ─me dijo, con la mirada de una niña traviesa que cogió una galleta sin permiso de mamá.

─Pero eso no es nuevo, ya lo tenés desde hace tiempo ─respondí, casi aburrido.

─Es que este es otro ─me dijo y los ojos se le iluminaron y las pupilas se le dilataron─, y es bello como un dios griego.

─¿Botaste al otro pues? ─pregunté inocente.

─No, que va, ahí lo tengo por cualquier cosa ─me dijo como si nada.

─¿O sea que ahora tenés dos hombres?

─Tres, que no se te olvide mi marido ─me dijo y luego, mirándome a los ojos intensamente me lanzó su genial pregunta.

─¿Qué pensás vos? ¿Será que soy puta?

Esta mi amiga está muy bien hecha y le aseguro que si usted es un varón joven y fuerte, no tendría usted reparos en convertirse en su cuarto amante con pretensiones de exclusividad. Yo no medité mucho mi respuesta, que fue sincera.

─No ─le dije─ caliente sos, indudablemente, pero puta como quien dice puta no sos, eso es otra cosa. No te preocupés que sos absolutamente normal.

─¿De veras lo pensás así o lo decís por no hacerme daño? ─me preguntó.

Yo me quedé aún pensando un rato antes de responderle que sí, que así lo pensaba en realidad, que esto del matrimonio, de la monogamia, de la exclusividad, era un asunto heredado de un pasado muy lejano de la humanidad, que habrá sido quizás útil en aquellos tiempos pero que en este momento de la historia hace crisis porque es una noción obsoleta, que no se ajusta a las nuevas circunstancias. Ahora la humanidad necesita de nuevas formas de relacionarse, de formar grupos humanos de otro tipo que el de la familia con un papá, una mamá y unos niños.

─¿Saben ellos de la existencia de los otros dos? ─pregunté.

─No, no lo saben, no lo aceptarían ─me dijo mi amiga con una sonrisa triste.

─¿Tenés remordimientos de conciencia?

─Para nada ─me dijo mi amiga mostrando sus lindos dientes blancos.

─Entonces no hay ningún problema, aquí no ha pasado nada ─dije y mi amiga me besó dulcemente en la mejilla. Olía deliciosamente.


(Este post fue originalmente publicado en mi bloguito pequeñito en http://guacalon.tumblr.com/ el 24 de septiembre de este año, pero como estoy cerrando ese blog por falta de lectores, lo escribo aquí para ustedes)

No hay comentarios.: