viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrado por inventario

(Esta nota va sobre todo dirigida a quienes no están en Nicaragua y leen mis notas para darse cuenta de las cosas que sienten los que viven acá o los que como yo, andan de paso)

Mis disculpas por reportarme hasta ahora, pero muchas ganas no me quedan de escribir.

Es madrugada del día 14 cuando esto escribo, unas pocas horas después de que un grupo de criminales entre risas y bromas anunció que pretenden robarle la voluntad a este pueblo adormecido declarando ganador de la alcaldía de Managua a un tipejo cuyo única gracia es saber besar las botas del aprendiz de dictador, las mismas botas que una vez y otra vez lo patearan en el pasado y de nuevo, cuando ya no le sirva lo patearán de nuevo. Le darán la alcaldía de Managua al candidato que a pesar de todas las acciones del plan de fraude electoral echado a andar desde hace meses por las más oscuras fuerzas orteguistas, a pesar de los mil y un trucos puestos en escena el domingo para evitar que votara la gente del otro candidato y a pesar de los robos burdos efectuados y las anulaciones de los votos del otro, a pesar de todo eso, sacó la menor cantidad de votos. Esa asociación de delincuentes cobijada bajo las siglas CSE (Consejo Supremo Electoral) está haciendo lo que quiere con los votos de la gente, repartiendo alcaldías y nombrando concejales como les da la gana y no como la gente les ha mandado hacer. Se están limpiando sus grasosos e inmundos fundillos con la voluntad popular.

La institucionalidad de este país tiene fecha de defunción, Ortega y su grupo oligarca le acaban de dar la última puñalada, han cavado su tumba y le han echado la primera palada de tierra.

Hace días dije que o nos rebelábamos o nos jodíamos y es ahora precisamente el momento en el que se define cual de las dos caminos tomaremos.

Entenderán que no tengo muchas ganas de escribir, pues aunque desde hace semanas he venido anunciando que esto iba a ocurrir, la certeza del hecho consumado es muy difícil de asimilar desde aquí. Es que yo no tengo tanta confianza en levantamientos de este pueblo que anda por las calles como un sonámbulo, y estoy casi seguro que no apoyarán al pueblo esos que a sí mismos se llaman empresarios (esos que se agrupan en el COSEP), pero que sólo son pedigüeños y sólo pueden vivir y prosperar bajo el ala protectora de papá gobierno, seres temerosos como animalitos silvestres, que al primer sombrerazo, a la primera amenaza de que les revisarán la cuenta de sus impuestos, corren a refugiarse y retroceden en sus actitudes. Ojalá me equivoque, pero creo que en lo que vaya a ocurrir no habremos de contar con el apoyo de ese grupito.

El gordo Alemán, cómplice en este crimen, no importa lo que diga o parezca andar haciendo ahora, aparecerá en cualquier momento diciendo que acepta los resultados porque así se lo ha mandado el jefe de la otra pandilla, en este momento dominante. ¿Alguien en la lista quiere apostar en contra de eso? No me caerían mal unos bollitos. Creo que al final del cuento dejarán solo a Eduardo (otra vez: ojalá me equivoque), empezando por los políticos, después nos iremos yendo todos, uno por uno y en molote y Eduardo al salir apagará la luz, si es que acaso es él el último en salir.

Quizás mañana por la mañana amanezca yo de mejor humor, más positivo, pues así suele ocurrir conmigo, pero no quise escribirles mañana por la mañana, sino ahora, que ando bravo, decepcionado y triste por aquellos de los míos que se quedarán aquí y por todos aquellos que se marcharán porque en este país, mi país, su país, no habrá ya más espacio para la gente buena e incorruptible y se apoderarán de todo las más oscuras fuerzas, los valores de los pobres de espíritu y la tristeza se enseñoreará en el país de cuento. Reinará la desidia, el abandono, la desesperanza, el desamparo, el miedo. Yo ya lo vi ocurrir una vez y me da mucha pena por los jóvenes que ahora lo vivirán por vez primera y por los viejos que verán resurgir sus viejas pesadillas.

Yo no sé cuantos y cuantas de ustedes vivieron en este pais en aquellos años del sandinismo. Entonces había entre los sandinistas gente buena y habíamos otros, gente buena también, que no éramos sandinista y queríamos todos hacer revolución, queríamos cambiar las cosas para bien. El danielismo, esta cosa que ahora se ha adueñado del poder es otra cosa que aquello, o mejor dicho, es lo peor de aquellos años y lo peor de la gente, es como esa nata que flota en la olla cuando cocés frijoles y tenés que sacar y botar, es como el pus en la herida infectada, basura pura señores y señoras. Porque conozco bien esa sub-especie de gentes tengo ahora temor de lo que llegará. He visto los ojos inyectados en sangre de los jovencitos lumpen destruyendo los bienes de las gentes honradas y me da un hondo pesar por nuestra gente, incluidos ellos mismos, porque como dijera aquel que ustedes siguen desde hace dos mil años, ellos no saben lo que hacen. Los que sí lo saben son los tramposos en el poder, los zopilotes que habrán de gobernar este gran basurero en el que este país se habrá de convertir, si es que los dejamos hacer. Si los dejamos hacer aquí ya no habrá país para nadie. Me encantaría decir "no pasarán", pero no voy a decirlo esta noche, a lo mejor lo hago mañana por la mañana, esta noche estoy cerrado por inventario.


Saludos



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