martes, 18 de noviembre de 2008

Marcha vital por la democracia

Para las dos de la tarde (20:00 GMT) del día de hoy (18-11-2008) la oposición en Nicaragua ha convocado a una marcha ciudadana, una marcha pacífica, para repudiar el gigantesco fraude electoral que Daniel Ortega ha orquestado a lo largo de varios meses, utilizando a elementos paramilitares de antiguos organismos de inteligencia y un tribunal electoral a su completo servicio.

Daniel Ortega ha enviado a la calle desde la noche del día de las elecciones a sus fuerzas de choque para atemorizar a la población e imponer los resultados del fraude, los resultados de Ortega, de manera cada vez más violenta. Ortega ha dado la orden a sus elementos paramilitares de imponer su voluntad a sangre y fuego y si aún no hay muertos que lamentar es de pura casualidad. Hasta ahora ha habido decenas de heridos debido a la criminal intención del dictador de burlarse de la voluntad de un pueblo que lo ha rechazado masivamente en cada momento del viciado proceso electoral, incluyendo las urnas y que sabiendo lo que votó y lo que quiere no acepta el falseado resultado.

Cuando esto escribo son las 11:00 de la mañana (17:00 GMT) y los ciudadanos que acudirán esta tarde a la marcha andan aún en sus labores de cada día, ganándose honradamente el pan que habrán de llevarse a la boca. Los elementos orteguistas -muchos de ellos criminales a sueldo- han ido juntándose desde el mediodía de ayer en Managua, apoderándose de las calles con la orden de Ortega de evitar de manera violenta la marcha de la oposición.

En los días pasados, la “señora” Murillo, “primera dama” de la república ha mandado poner a lo largo de las calles por donde la marcha pasará, enormes armatostes de hierro en forma de casetas, dizque para resguardar del sol y la lluvia a los vendedores callejeros. Es bien sabido, pues del conocimiento popular no escapa nada, que las fuerzas de choque orteguistas volcarán estas casetas al paso de la marcha para escudarse en ellas mientras lanzan piedras y poderosos petardos a la multitud en la batalla campal que ellos han venido preparando.

Desde la madrugada y a lo largo de toda la mañana, vehículos del estado han estado descargando gente a lo largo de las vías por donde la manifestación ha informado que pasará. Elementos de baja ralea, criminales de poca monta dispuestos a todo, pagados con dinero de nuestros impuestos se bajan de los vehículos y se internan en los terrenos baldíos, escondiéndose detrás de los matorrales. Llevan su morralito de comida, botellas de licor, palos, sacos cargados con piedras, tubos que usarán para disparar sus petardos a la multitud y sacos llenos de las bombas que dispararán.

Entre las sombras de la noche se ha visto moverse rauda de un punto a otro de la capital la negra Range Rover de Lenín Cerna, quien fuera el jefe de la seguridad del estado en el gobierno sandinista de los años ochenta. Es él quien ha dirigido la criminal y gigantesca operación del fraude, es él mismo quien organiza todas las expresiones de los orteguistas, es él quien organizó el domingo la enorme operación para evitar la marcha de la oposición en León. Alguien muy cercano a él le ha oído repetir la frase “Managua no va, me corto un huevo si va”. Esta persona sin escrúpulos está dispuesta a todo para evitar el éxito de la marcha. Daniel Ortega tiene pánico, sus acciones así lo demuestran. Sabe que la gente ha votado en contra de sus candidatos y quiere imponer el terror para imponer su voluntad, caiga quien caiga.

En las rotondas la música de los orteguistas se deja escuchar a gran volumen, preparando a las fuerzas de choque para la guerra. Los que ahí se encuentran tienen en sus manos tubos, palos, piedras y debajo de las ropas llevan puñales por si acaso se produjera el combate cuerpo a cuerpo.

No, esto no suena a nación civilizada, le doy a usted la razón. Pero es que esto no es una nación, esto es un grupo humano salvaje en el que el peor de los clans quiere imponerse sobre los demás. A mí me da pena personalmente andar metido en esto, como le da pena a mis amigos intelectuales y no intelectuales, pero ellos y yo estaremos ahí, marchando, porque por el momento no nos queda de otra. No tenemos otra alternativa, hoy estamos haciendo lo que tenemos que hacer para impedir que la dictadura se salga con la suya. Bien vale la pena recibir una pedrada o un garrotazo si podemos evitar que nos arrastren a ese oscuro mundo al que hoy nos quieren llevar. Yo no sé si la gente acudirá masivamente a la marcha pues todo el mundo sabe lo que nos espera en ella, pero muchos sabemos también la vida terrible que nos espera si los orteguistas le ganan a este pobre pueblo en este día. La gente tiene miedo, veremos si puede más el miedo que el coraje. Estos son momentos sumamente críticos.