domingo, 19 de octubre de 2008

Cracking the code

Estoy convencido que en las próximas elecciones habrá fraude y que el momento crítico para desmontar el pacto habrá de empezar el segundo después de anunciado el resultado electoral. Si aceptamos el fraudulento resultado de las elecciones sin protestar, por miedo a que nos garroteen los elementos paramilitares al servicio de Daniel Ortega, tendremos entonces dictadura para rato y en lugar de este temor que ahora nos invade, en los años siguientes estaremos aterrorizados, inmóviles, como el pajarito frente al ojo de la serpiente. Por capearnos hoy un garrotazo estaremos condenando a nuestra descendencia a una vida en el oscurantismo, en el terror.

Leyendo y escuchando cosas que se dicen por ahí y desmenuzando el código empleado por los tramposos creo haber entendido cómo se producirá el fraude en las elecciones y cómo se presentarán a usted los resultados. Hay más cosas que me llevan a las conclusiones que aquí le presentaré, pero mencionaré sólo tres de ellas, no las más importantes sino las más visibles.

La primera es un artículo que uno de los diarios publicó hace algunas semanas. En esa nota se hablaba de la seguridad de los servidores (computadores centrales) del Consejo Supremo Electoral y se ponía en duda su confiabilidad. El artículo, escrito por alguien que no sabe de seguridad informática y dictado por otros que saben menos, puede confundir al común de los lectores y hacerle pensar que es por ahí que podría producirse el fraude. El propósito del artículo es el mismo que tiene el movimiento que hace la cola del gato cuando caza un ratón: con el movimiento de su cola el gato distrae la atención de la víctima, que pone su mirada en la cola mientras recibe el zarpazo por otro lado. No, el fraude no será informático al menos por tres razones:

  1. Las mentes de Ortega y Alemán, los cómplices en el pacto, son demasiado simples para poder idear una manera de hacer fraude informático. Entre los delincuentes que le siguen no hay tampoco alguien capaz de poder hacerlo.

  2. Si los resultados que las computadoras arrojen son muy diferentes de aquellos que las urnas reflejan, el fraude será evidente y los pactistas saben bien que el fraude no debe ser evidente, pues ellos no tienen la manera de imponer un resultado a todas luces fraudulento.

  3. Un fraude informático deja siempre huellas y alguien con la misma capacidad técnica de aquel que fraguó el crímen puede fácilmente desentrañarlo. Siempre puede irse a las boletas y hacer de nuevo la suma.

Por eso, cuando se dice que puede haber fraude informático lo que se quiere conseguir es distraer la atención, hacer que la gente busque allá el fraude y no donde debe buscarlo. Es igual que en el truco aquel de la bolita y las tapitas con el que los tramposos roban a los ingenuos en los mercados: se hace creer que la bolita está debajo de una de las tapitas mientras se pone debajo de otra.

El segundo hilo conductor del fraude sobre el que llamaré aquí su atención es el llamado que ha hecho Arnoldo Alemán a sus fiscales a defender el voto en las urnas. Ambos, Alemán y Ortega saben que el eslabón más fuerte en toda la cadena electoral es la boleta ya utilizada, esa que la persona votante depositó en la urna y que se sacará de la urna para clasificarla y contar los votos. No hay nada más fuerte que la boleta sacada de la urna, esa es la prueba dura, la evidencia. Alemán ha llamado la atención a sus fiscales electorales a no quitar el ojo de la boleta (¿o de la bolita?), a asegurarse que sea bien examinada y bien contada y eso harán los fiscales de cada partido que estarán presentes cuando termine la votación y que estarán ahí en el momento de romperse los sellos de las urnas para contar los votos. Los fiscales no quitarán el ojo del preciado producto y se asegurarán que el conteo sea bien hecho, que la suma cuadre perfectamente y la suma cuadrará. Los fiscales pondrán entonces sus firmas atestiguando sobre los resultados y esas firmas serán el respaldo de los tramposos.

El tercero de los hilos que voy a seguir en este post es el llamado que ha hecho un movimiento (de una sola persona que yo sepa) que se hace llamar “ por el rescate del sandinismo” o algo así, llamando a votar nulo marcando varias casillas en la boleta electoral. Yo no puedo asegurarle a usted que la persona que hace el llamado tenga conocimiento de los detalles del fraude que se fragua, probablemente no, pero quien la ha incitado a hacer ese llamado sabe bien qué es lo que ocurrirá en las urnas el próximo día nueve y lo sabe tan demasiado bien que inconscientemente nos lo dice. El voto que hará la diferencia en los resultados de la elección será el voto nulo, aquel en el que el votante ha puesto una cruz en más de una casilla y fíjese usted que cosa rara, los votos adjudicados al partido del dictador en ciernes serán superiores a los que su partido sacó en la misma urna en la elección pasada, precisamente en un momento en que la simpatía por el partido en el poder ha caído mucho más bajo de lo que estaba en la pasada elección.

Frente a los ojos de los fiscales, los ojos de usted y los míos nos habrán dado los tramposos atol con el dedo. Usted hasta casi llegará a creer que no hubo fraude. Usted es persona honrada e inteligente y todo le indicará que las cuentas cuadran y en verdad cuadrarán. Los fiscales han visto las boletas, dirá usted y en realidad las vieron. Las contaron, me dirá y así habrá sido y sin embargo, lo que salió de las urnas no habrá sido lo que la gente mandó en ellas, sino aquello que los tramposos quisieron que saliera. El resultado de las elecciones será para Ortega muy satisfactorio, tendrá un montón de obedientes alcaldes sobre los que montará la terrible estructura de su dictadura. Usted y yo estaremos jodidos.

¿Cómo será que llegaron a parar tantos votos nulos y tantos votos sandinistas a las urnas? ¿Cómo es eso que hubo tan pocos votos para una oposición que en la pasada elección fue gran mayoría? ¿Cómo fue que Ortega impuso a sus candidatos en esta elección? Las respuestas a estas preguntas nos mantendrán ocupados algún tiempo a usted y a mí y a mucha gente más y los estudiantes del futuro habrán de analizarlo en sus clases. Usted dirá que estoy loco diciendo esto y a lo mejor lo estoy: la única cosa que lo explica es el fraude.


jueves, 16 de octubre de 2008

Entonces, ¿qué va a hacer?

Como le decía en el post anterior, las alcaldías ya están distribuidas, del mismo modo que Somoza y Agüero se las repartían en aquellos tiempones. Eso está más claro que el ojo del piche y si usted no lo ve y mucha gente no lo ve, es por la enorme cortina de humo que el pacto ha puesto frente a los ojos de la gente. Ortega y su socio minoritario Alemán se han repartido de antemano las alcaldías, sin importarles lo que el pueblo vaya a votar en las urnas. A ninguno de los dos le conviene que Montealegre quede como alcalde de Managua pues eso rompería el balance de poder que los dos disfrutan. No importa lo que digan las amañadas encuestas, si usted vive en Managua mire a su alrededor, pele la oreja y escuche y se dará cuenta que la gente votará mayoritariamente por Montealegre. Entonces, le hago de nuevo la pregunta, de otro modo para que sea más clara, dígame ¿qué va a hacer usted la mañanita del día 10 de noviembre, cuando los medios de comunicación amanezcan anunciando la victoria de Alexis Argüello en las elecciones en Managua? ¿aceptará que le den de nuevo atol con el dedo? ¿se dejará arrastrar por la maquinaria publicitaria que trabajará intensamente para convencerle a usted que eso fue lo que decretó el voto popular? ¿se sentará decepcionado(a) a lamentarse y reafirmarse que este pueblo es irredento? ¿se dejará robar así a lo descarado?

Usted aprendió a sumar y restar, sume cuantos votos sacaron los liberales y los que iban con Eduardo en Managua en las últimas elecciones presidenciales y digame ¿usted de veras cree que esa gente que votó por el candidato liberal y por Eduardo se voltearon ahora y votaron por los sandinistas que ya nadie quiere? ¿usted cree que de veras hubo tantos votos nulos, tantos votos en blanco? ¿usted les va a creer que la gente prefiere al candidato de Ortega?

¿Usted se va a quedar ahí tranquilito en su casa el día después de las elecciones aceptando que la dictadura de un paso enorme hacia adelante pasando por encima de usted y de los suyos?

Ahora déjeme decirle que es lo que yo haré si es que logro subirme en un avión y salir para el paisito antes de las elecciones. Yo voy a salir a la calle y voy a irme a la plaza, solo o a lo mejor acompañado por usted, y me voy a poner a gritar y a exigir que las elecciones se vuelvan a hacer, esta vez supervisadas por observadores internacionales, como aquella vez en 1990 y no me voy a mover de esa plaza hasta conseguir ese objetivo o hasta que me saquen, del modo que sea, si es que pueden.

Es que fíjese usted que si ahora se deja meter este gol no habrá ya nada que pueda detener a esta dictadura. Esta es la última oportunidad que tendremos de detener a Ortega y desmontar el diabólico pacto por las buenas, sin tener que hacer de nuevo enormes sacrificios humanos, sin derramar la sangre de los jovenes. Si ahora dejamos que Ortega nos pase por encima, apeárnoslo después será muy pero muy difícil. Usted eligió a Ortega para presidente, no lo deje que se convierta en dictador, llamelo al orden y si no hace caso pues habrá que bajárselo de la presidencia. ¿Usted cree que eso no es posible? Levante la cabeza y mire un poco hacia atrás y acuérdese como fue que nos echamos al pico a Somoza. Este dictadorzuelo es más débil que aquel y yo le garantizo que no aguanta un sacudión.

martes, 14 de octubre de 2008

Usted, ¿qué va a hacer?

No importa quién vote, lo que importa es quién cuenta los votos, decía Stalin el pavoroso dictador soviético del pasado siglo y repite ahora Daniel Ortega, empeñado como está en convertirse en dictador en Nicaragua, el pequeño sufrido país. Para este patético personaje no importa quien vote o por quién se vote, pues la maquinaria que cuenta los votos le pertenece y está a su servicio y los resultados de las elecciones municipales que se avecinan, serán los resultados que él indique, de común acuerdo claro está, con su socio en el crimen Arnoldo Alemán.

Si usted piensa que Eduardo Montealegre será alcalde de Managua y se convertirá de ese modo en una piedra en el zapato del dictador y su socio, déjeme decirle una cosa: los números que el Consejo S. Electoral presentará dirán que la elección la ganó Alexis Argüello, el risible candidato de Ortega.

Managua y León serán seguramente alcaldías que los sandinistas "ganarán", junto con otras de importancia, aunque usted y yo sepamos que en León nadie votará por ese candidato delincuente y en Managua serán pocos los que votarán por el pobre cándido candidato. Otras alcaldías serán "ganadas" por los liberales de Alemán porque así se ha hecho la repartición. Las elecciones serán seguramente fraudulentas y sus resultados no serán los que el pueblo ha conseguido con su voto sino aquellos que los los mafiosos han pactado de antemano.

La mente de Ortega carece de toda sofisticación, es simple, bayunca, chambona y el robo de las elecciones no se hará utilizando alta tecnología como algunos podrían pensar, sino las mismas rudimentarias maneras que utilizaban los ídolos de Ortega y de Alemán, los Somoza. Las elecciones se robarán en las urnas y los fiscales electorales quizás ni siquiera podrán mirar o entender cómo fue que ocurrió.

Por eso es importante votar por Montealegre en Managua, porque de esa manera el fraude será más evidente. Olvídese de votar en blanco, de votar nulo, vaya y vote y no escuche a los sandinistas disfrazados de ovejas diciendo que no hay que votar o votar nulo. El voto nulo y la abstención serán los instrumentos que Ortega y Alemán probablemente utilizarán para legitimar su acción inícua.


continuará más tarde porque estoy ocupado...

domingo, 12 de octubre de 2008

¿Será que soy puta?

¿Se acuerdan de esa mi amiga que les contaba en diciembre del año pasado? Sí, esa que decía que la suya era la tristeza más grande. Hoy pasó a visitarme porque quería contarme la última nueva. Luego de un ratito de conversación light, ella miró hacia todos lados antes de decirme bajito, casi al oído, lo que se moría por decirme desde la noche anterior que me llamó para decirme que venía.

─Tengo un amante ─me dijo, con la mirada de una niña traviesa que cogió una galleta sin permiso de mamá.

─Pero eso no es nuevo, ya lo tenés desde hace tiempo ─respondí, casi aburrido.

─Es que este es otro ─me dijo y los ojos se le iluminaron y las pupilas se le dilataron─, y es bello como un dios griego.

─¿Botaste al otro pues? ─pregunté inocente.

─No, que va, ahí lo tengo por cualquier cosa ─me dijo como si nada.

─¿O sea que ahora tenés dos hombres?

─Tres, que no se te olvide mi marido ─me dijo y luego, mirándome a los ojos intensamente me lanzó su genial pregunta.

─¿Qué pensás vos? ¿Será que soy puta?

Esta mi amiga está muy bien hecha y le aseguro que si usted es un varón joven y fuerte, no tendría usted reparos en convertirse en su cuarto amante con pretensiones de exclusividad. Yo no medité mucho mi respuesta, que fue sincera.

─No ─le dije─ caliente sos, indudablemente, pero puta como quien dice puta no sos, eso es otra cosa. No te preocupés que sos absolutamente normal.

─¿De veras lo pensás así o lo decís por no hacerme daño? ─me preguntó.

Yo me quedé aún pensando un rato antes de responderle que sí, que así lo pensaba en realidad, que esto del matrimonio, de la monogamia, de la exclusividad, era un asunto heredado de un pasado muy lejano de la humanidad, que habrá sido quizás útil en aquellos tiempos pero que en este momento de la historia hace crisis porque es una noción obsoleta, que no se ajusta a las nuevas circunstancias. Ahora la humanidad necesita de nuevas formas de relacionarse, de formar grupos humanos de otro tipo que el de la familia con un papá, una mamá y unos niños.

─¿Saben ellos de la existencia de los otros dos? ─pregunté.

─No, no lo saben, no lo aceptarían ─me dijo mi amiga con una sonrisa triste.

─¿Tenés remordimientos de conciencia?

─Para nada ─me dijo mi amiga mostrando sus lindos dientes blancos.

─Entonces no hay ningún problema, aquí no ha pasado nada ─dije y mi amiga me besó dulcemente en la mejilla. Olía deliciosamente.


(Este post fue originalmente publicado en mi bloguito pequeñito en http://guacalon.tumblr.com/ el 24 de septiembre de este año, pero como estoy cerrando ese blog por falta de lectores, lo escribo aquí para ustedes)

sábado, 11 de octubre de 2008

El polvo de los pobres


Ayer, una buena amiga mía me contaba de sus problemas amorosos que a mí no me parecían tan graves pero a ella sí porque son de ella. En un cierto momento, secándose las lágrimas me pregunto:

-¿Podés imaginarte algo más triste?

Y entonces puede ser que le caí mal y ya nunca más vendrá a verme porque yo le contesté que sí, sí podía imaginarme algo más triste.

-Sí, -le dije mientras ella pelaba los ojos sorprendida- el polvo de los pobres me parece mucho más triste. Imaginate, estás durmiendo, con miedo, en tu insegura casita de materiales de desecho, rodeada de tus hijos que duermen por todas partes. Tu mamá, anciana y enferma duerme un poco más allá en la misma única habitación. Es de madrugada y de pronto llega tu hombre, viene borracho pues ayer le pagaron y se fue a beber guaro. Viene caliente porque estuvo bebiendo en la cantina rodeado de putas, pero no tuvo sexo porque no tenía para pagar. Ahora viene, tropezando con todo y maldiciendo. En medio de la oscuridad aparta al más pequeñito de tus hijos, que duerme pegadito a vos, y ocupa su lugar y se aprieta contra vos. Hiede a guaro y a vómito pues siempre vomita cuando bebe. Tiene la pinga parada y te la pone contra las nalgas. Te dice que no te hagás la dormida, que te des vuelta, que para eso tiene mujer. Vos te ponés boca arriba y te quitás el calzón lleno de huecos antes que él te lo rompa, tu único calzón. Y entonces él direcciona su instrumento ¿amatorio?, empuja y te penetra con dificultad. Te duele porque estás seca, porque no estás excitada y entonces tu vagina no está lubricada, pero a él no le importa porque así le gusta más pues estás “más socadita”, como suele decir. Mete y saca un par de veces su pinga dura y termina ruidosamente. A vos te da pena pues te parece que los niños, tu mamá y todo el mundo en el barrio puede oirlo. Te pregunta si te gustó y vos le decís que sí para que no te pegue como aquella vez que le dijiste que no te había gustado. Luego se queda dormido encima de vos y tenés que apartarlo. Con asco te limpias con un trapo entre las piernas, su semen te parece repugnante. “Ojalá no me haya preñado este hijueputa” te decís a vos misma. “Malcogida y encima preñada”. Te vas a dormir para olvidarte de todo, para olvidar incluso que estás viva. “¿Viva?” te preguntás y vos misma te respondés. ” Ja. Esto no es vida, esto es otra cosa, quién sabe qué cosa, pero vida no es” y te dormís.

(Este post fue originalmente publicado en mi bloguito pequeñito en http://guacalon.tumblr.com/ en diciembre del 2007, pero como estoy cerrando ese blog por falta de lectores, lo escribo aquí para ustedes)


miércoles, 8 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 2 de 2)


Cuando ví que algunas de las personas que visitaban mis blogs se tomaban el trabajo de echar algo en mi sombrerito me puse como la lechera, de la fábula a soñar que ganaba de este modo un montón de reales. Soñé que dejaba de hacer otros trabajos para dedicarme nada más que a escribir y hasta empecé a pensar en qué gastaría todo el montón de plata que me iba a llegar por medio de mi cuenta de paypal (una de las cosas en las que iba a gastarla, dicho sea de paso era en ir a componer a Daniel Ortega y si no se componía, a botarlo)

Por algunos días y esporádicamente algunos y algunas visitantes de mis blogs me dejaron alguna platita para escribir, como esos transeúntes que dejan una moneda en el sombrero del artista callejero para que este siga ejerciendo su arte y ejecutando su acto, pero un día, así como habían aparecido los donantes, así mismo se desaparecieron y ya nadie más le volvió a hacer click al botoncito de paypal, ni siquiera por curiosidad. Como pasa con muchos de mis sueños, el sueño de hacerme rico se perdió en la bruma de mi mala memoria y un día me olvidé del sueño y del botoncito de paypal. Me puse a escribir una novela y en las trece o catorce semanas que me pasé escribiéndola de principio a fin, casi no anduve por mis blogs y nunca ví el abandonado y triste botoncito de paypal, hasta hace unos diez días más o menos, que lo noté ahí solito y me acordé de mi sueño y me dí cuenta que era un sueño sin mucha base y decidí quitar el botoncito y terminar con el sistema de patrocinio que de todos modos no estaba funcionando. Me puse a revisar de dónde llegaban mis visitantes, cómo llegaban, qué cosas andaban buscando al aterrizar en mi blog (todo eso y más cosas sé de mis visitantes) y creo haber entendido algunas de las razones por las que el sistema de patrocinio no funciona. Muchos de mis visitantes llegan por casualidad, por la vía de google, buscando cosas diferentes que las que yo puedo ofrecerles. Muchos de ellos se van rapidito, después de entender que lo que buscaban no se encuentra en mi blog. Otros encuentran aparentemente interesante lo que escribo y regresan de vez en cuando a ver qué cosas nuevas he escrito. Otros de mis visitantes llegan directamente pues han puesto mi blogs entre sus favoritos. Los más sofisticados ponen el url de mis blogs en su lector de feeds rss (no se preocupe si no entiende esto, no es importante) y ya no necesitan regresar y no regresan pues leen mis posts en otras partes, les llegan automáticamente a su computador. Todo eso lo sé leyendo las estadísticas de mi contador de visitas (que dicho sea de paso no son muchas). Las cosas que no sé me las imagino. Imagino que no son muchos los que gustan de mis escritos, que de aquellos a quienes les gusta no muchos tienen ganas de patrocinar a un bloguero, que no son muchos los que se sienten obligados a dejar una moneda al marcharse para que el escribidor siga escribiendo. Luego sueño que son otras en realidad las razones, que a la gente le fascinan mis escritos y le encantaría patrocinarme, pero no está a su alcance porque no tienen plata o no tienen manera de mandarme dinero porque no tienen tarjeta de crédito o no tienen cuenta de paypal.

Como no tenía sentido que estuviera ahí iba yo a quitar el botoncito de paypal, pero un día de estos para mi sorpresa, apareció en mi sombrero no una moneda, sino un billete, un billete grande, que me da para escribir varios post y junto con el billete una notita “me gusta leer tus cosas, seguí por favor escribiendo”. Tengo que confesarle a usted que los años y las circunstancias le han puesto un callo a esa parte de uno en la que los sentimientos se alojan y por eso son pocas las cosas que me conmueven, pero esa nota, más que las monedas, me conmovió, me dio en el matado como dicen en mi pueblo. Yo sé que hay muchos de mis lectores que disfrutan leyendo mis tonterías y me escriben para decírmelo y me encanta leer sus mensajes y esos sus mensajes son suficiente paga para mí, como el aplauso lo es para el artista callejero que no vive del ejercicio de su arte, sino que lo hace porque le gusta hacerlo, igual que a mí me gusta escribir por escribir y no vivo de ello, pero de todos modos, que alguien confirme con su moneda que le ha gustado tu acto es muy satisfactorio. Es como un largo aplauso acompañado con silbido y con un ¨bravo”.

Desde hace meses pues abandoné este sueño y ando haciendo otras cuentas de lechera, persiguiendo otros sueños y ya no voy a soñar de nuevo hacerme rico con mi humilde escritura, pero por ahora dejo ahí mi sombrero, puesto a la entrada de mis blogs, por si acaso algún día pasa por ahí Carlos Slim, el hombre que tiene más dinero en el mundo y me deja un cheque enorme que hace que a mí me agarre un infarto y entonces me muero y ya no puedo escribir más.

Nota para mis lectores palmados o sin ganas de patrocinarme: no se preocupen, sigan viniendo, saber que han venido a ver mi acto es para mí paga suficiente. De todos modos voy a seguir escribiendo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 1 de 2)


En algún momento del año 2007, alguien me escribió privadamente para decirme que le gustaban mucho mis posts y me preguntaba por qué no escribía yo con más frecuencia en mis blogs. Yo le respondí agradeciéndole la gentileza y le expliqué que escribir me tomaba mucho tiempo y que yo tenía que trabajar para vivir y le dije medio en serio y medio en broma que si alguien me pagaba para escribir yo con gusto me sentaría cada día a hacerlo hasta quedarme dormido frente a la computadora, muerto de cansancio. Esta persona continuó escribiéndome y me dijo que si era así, con gusto me pagaría para escribir, aunque fuera por algunas horas nada más y me preguntó cómo podía hacer para mandarme dinero. Fue así como nació la idea de establecer el sistema de patrocinio que ya no recuerdo cuando empezó pero cuyo anuncio lo hice en este mismo blog en un post al que le puse fecha de enero 2007. Abrí entonces una cuenta de Paypal para que toda persona que me leyera y le gustaran mis escritos pudiera hacer click en el botoncito de paypal que puse en mis blogs pagándome de esta simple manera para escribir. Mis posts, que eran el producto de mi hobby de escribir, pasaban de este modo a convertirse en mercancía. Establecí el arbitrario precio de cinco euros por cada cien de palabras escritas en parte porque cinco euros es la cantidad mínima de una transacción de Paypal y en parte porque me pareció un precio razonable, visto el esfuerzo y el tiempo que me toma escribir cien palabras bien interconectadas entre sí. Escribí un post anunciando el establecimiento del sistema de patrocinio y explicándole a la gente cómo podía hacer para pagarme. En los primeros días algunas personas hicieron uso del botoncito de PayPal, me mandaron dinero y yo escribí algunos posts. Cuando ví que había gente, aunque no fuera mucha, que estaba dispuesta a pagarme para escribir la cabeza se me llenó de humo y empecé a hacer las cuentas de la lechera y para que sepa a qué me refiero transcribo aquí para usted la Fábula de La Lechera, de Félix María de Samaniego (1745-1801).

LA LECHERA

Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte.

¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.

Marchaba sola la feliz lechera,
y decía entre sí de esta manera:
"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío, pío".

"Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga".

"Llevarélo al mercado:
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña".

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que, a su salto violento,
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!

¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!

Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

jueves, 2 de octubre de 2008

Juntos pero no revueltos

Acá en Holanda, donde vivo, se encuentra uno a veces con parejas que, cuando uno que es curioso, va a indagar un poco más, se da cuenta que son del tipo "samen apart wonen", que al español podría traducirse como "viviendo juntos separados" o algo así. En este caso, la pareja no vive junta bajo un mismo techo sino que cada miembro tiene su propia casa o apartamento al que cada cual se retira cuando así le parezca. Conozco parejas que llevan en esa situación muchos años y no parece que van a cambiar. Algunas de estas parejas están unidas incluso por el lazo matrimonial, están casados pues, pero sin vivir juntos. ¿Qué le parece?

Yo no he hecho ningún estudio científico sobre el efecto de este tipo de relación en la felicidad de la persona, pero si usted me lo pregunta, le responderé que las pocas parejas de este tipo que yo conozco, todas sin excepción se ven muy felices. Estas parejas me hacen pensar que a lo mejor tendría razón Cristobal Maldidier, un francés muy flaco que fumaba mucho, cuando me decía una vez, hace veinte años, que uno no debía irse a vivir con la mujer amada porque entonces se le hacía daño al amor.

Juntos pero no revueltos. ¿Se le ocurren a usted algunas ideas?