martes, 25 de noviembre de 2008

Como cantos rodados

Allá en la primera mitad de los años noventa del siglo pasado, en un viaje fantástico que hice por la zona al sur del Río Punta Gorda y al este del Río Aguas Zarcas, en el sureste de Nicaragua, conversé por varias horas con un hombre muy viejo originario del occidente del país, que había ido buscando la vida con su gente por doquiera que la vida lo había ido llevando. En la época de la expansión algodonera en los años cincuenta su pequeña parcela había pasado a manos del capital agro-exportador y él había tenido entonces que marcharse de su lugar y en el momento de nuestra conversación, después de varias décadas y varias estaciones en su largo migrar, se encontraba en el límite último de la “civilización”, en el frente último de la frontera agrícola. Más allá de su tierra, que no era de él sino del estado y él había ido a tomarla, empezaba lo que para entonces quedaba de selva tropical en aquella esquina olvidada del país. La vida de aquel hombre y su familia había sido de lucha constante y al final la resumió para mí en una frase que se quedó grabada en mi cerebro para siempre: “nosotros, esta pobretería que usted se va a encontrar por aquí, somos como cantos rodados, esas piedras que arrastra la corriente y un día, al igual que esas piedras nosotros también terminaremos en el mar”. Los miembros de aquellas familias eran los más pobres entre los pobres, obligados por una sociedad incapaz de organizarse y dar respuestas a todos sus miembros, a procurarse la existencia en un medio muy hostil, allá lejos, en el culo del mundo, donde ya ni las radios se escuchaban porque no había dinero para comprarle baterías a los viejos aparatos de radio que aún se veían en algunas de aquellas casitas, colocados sobre repisas elevadas que semejaban altares.

No sé que habrá sido de aquel hombre y su familia y las otras familias de aquellos rincones, nunca pude ya regresar a aquellos morideros de pobres. Seguramente han vendido “su” tierra y han seguido montaña adentro, destrozando el medio ambiente, botando árboles varias veces centenarios para poder sembrar, en aquellas tierras que no sirven para la agricultura, su maíz y sus frijoles, porque la gente no come palo. En un país que debería ser riquísimo, somos incapaces de organizarnos de tal modo que podamos todos vivir una existencia digna, sin que en los basureros de las ciudades tengan los niños de los pobres que disputarse como bestias, con perros y zopilotes, los restos que habrán de servirle de alimentos y sin que allá a días de camino de la alienada ciudad, los hijos de otros pobres tengan que comer mono para poder vivir un día más eso que llaman vida.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Una marcha victoriosa


IMG_1344p, originally uploaded by jorgemejia.

Una mañana, algunos días después de las elecciones municipales, un asistente de Lenín Cerna, ese malvado personaje que organizó y dirigió el gigantesco fraude electoral y el caos que hemos visto en estos días, llegó a decirle a su jefe que Eduardo Montealegre organizaría una marcha en Managua para denunciar el fraude. Este siniestro personaje, que dirigiera la tenebrosa Dirección General de Seguridad del Estado en el gobierno sandinista de los años ochenta, ni siquiera arrugó la cara para responder con una frase lapidaria, cargada de machismo, a cuyo cumplimiento dedicaría sus acciones de los días siguientes.

─Se equivoca Montealegre si cree que va a hacer esa marcha. Está loco el ratoncito: esa marcha no va, me corto un huevo si esa marcha va.

En los días siguientes el grueso de las acciones de las oscuras fuerzas que el ex-coronel Cerna dirige, estuvieron encaminadas a evitar que la marcha se llevara a cabo y el día 18, el día programado para la marcha, centenares de criminales a sueldo traídos desde todo el país, armados de lanzamorteros, machetes, puñales, bayonetas, piedras, palos y cualquier imaginable medio de muerte, se apoderaron de diversos puntos de la ciudad de Managua y cercaron a las personas que se congregaban para marchar, evitando a golpes y pedradas que entraran al sitio muchos que hacia allá se dirigían y amenazando con romper el cerco que la policía había tendido protegiendo a quienes marcharían. Las personas que se congregaron en aquel lugar son personas de gran coraje, que fueron capaces de sobreponerse al temor que a cualquier persona civilizada le provoca encontrarse en su camino con criminales armados dispuestos a todo.

Como usted sabrá ya, la gente no marchó como se había anunciado que se haría, en su lugar se realizó ahí mismo un mitín en el que los que hicieron uso de la palabra repudiaron a voz en cuello el fraude y denunciaron el enorme dispositivo paramilitar puesto en escena aquella tarde para acallar las voces de la población. Los líderes políticos suspendieron la marcha para evitar el baño de sangre que aquellas hordas salvajes estaban ansiosas de realizar sobre aquella gente pacíficamente reunida, sin más armas que su convicción de estar haciendo lo correcto por su país y por la democracia.

Cuando las personas congregadas en aquella marcha se disolvieron, subiéndose raudas a vehículos en marcha y refugiándose por decenas en las casas de los alrededores que abrieron sus puertas de par en par para proteger a los manifestantes, las rabiosas turbas, frustradas al no poder hacer correr la sangre que habían venido a buscar, se dedicaron a destruir la propiedad privada y a disparar en impotencia sus lanzamorteros y a recorrer las calles de arriba a abajo, furiosas, como fieras enjauladas. Por suerte no encontraron a nadie, por suerte los marchistas, con sus mentes alertas, fueron más hábiles que aquellos delincuentes de mentes embotadas por el alcohol, la droga y el discurso alienante.

La intención de la marcha era denunciar el enorme fraude ante nuestra población y ante el mundo. Los orteguistas querían evitar a toda costa que marcharan aquellas personas que habían votado en contra de Ortega y las que habían sido impedidas de votar. Si marchaban, el número de los marchantes pondría en evidencia ante los ojos de todos la magnitud del fraude cometido y éste caería por su propio peso.

Pero como cada maniobra que en su desesperación han venido haciendo los orteguistas en las últimas semanas, ésta también se ha vuelto contra ellos y los ha puesto otra vez en evidencia. Para nuestra gente ─que no es idiota como piensan los orteguistas─, con este intento orteguista de esconder su acción, el fraude ha quedado más que claro. Ha quedado en claro también, ante nuestra gente y el mundo, quiénes son los salvajes, cuáles son sus métodos y cuál es el futuro que espera a este pobre país si los dejamos hacer.

Las oscuras fuerzas del orteguismo fracasaron en su intento de tapar el sol con un dedo. Fracasaron pues no pudieron evitar la denuncia de un pueblo que sabe que le han robado su voluntad. Fracasaron porque la sangre no corrió como ellos deseaban. La expresión de la población no pudo ser evitada y el eco de las voces de la marcha que no fue, fueron amplificadas, enviadas hacia el aire y resuenan aún en cada rincón de nuestro país y en las mentes de nuestra gente, entre ellas, la frase que nos juntara aquella tarde, suena a un volumen que habrá de ensordecer al dictador: “dictadura no, democracia sí”. No, no pasarán, a este nuevo dictador también lo sacaremos.

[La foto de este post tiene el copyright de Jorge Mejía, que amablemente me deja usarla aquí. Si quieren ver más fotos de la marcha visiten el album que ha subido a flicker]


¿A eso nos quiere llevar Ortega?

Esta foto, de un niño soldado sandinista, fue tomada cerca de Bluefields, Nicaragua en 1984, mientras librábamos aquella espantosa guerra que por aquellos años nos vimos obligados a librar. ¿Será que otra vez mandaremos a nuestros niños a matarse los unos a los otros en una guerra civil? ¿Es que nunca aprenderemos? ¿Tendremos otra vez que enfrentar una dictadura como hemos hecho tantas veces ya? ¿Tendrá que morir nuestra mejor gente? ¿Habremos de matarnos de nuevo como salvajes? Por el camino que Ortega lleva las cosas, repitiendo los mismos errores de Somoza, sacando los peores errores del sandinismo para repetirlos una y otra vez, tal parece que nos quiere llevar a estos extremos. Va el dictador tomando por la fuerza, todo el poder para sí y para los suyos, sacando tramposamente a todo el mundo del juego, como si el país todo fuera suyo y de su gente, como si el país no fuese también nuestro. Podemos y debemos evitarlo, ahora y no mañana cuando las cosas vayan marchando a toda prisa por ese triste camino tantas veces recorrido. Hay que detener la dictadura antes que ella nos conduzca al abismo. Allá afuera, en la noche de Managua, en pleno siglo XXI , una horda de salvajes pagados por el gobierno, con dinero del pueblo, hace explotar poderosos petardos comprados con dinero del pueblo y agita sus armas frente a quienes pasan frente a ellos para meterle miedo a la gente buena. El lado más oscuro, las pasiones más bajas de nuestro ser como nación, se quiere imponer sobre la parte buena que tenemos, nos quieren arrastrar hacia el abismo. Es mucho lo que ahora se encuentra en juego en este país y si usted no lo mira, abrá sus ojos ahora que aún hay tiempo. En el nombre del amor se está sembrando el odio entre nosotros, se está sembrando vientos y ya llegará un día en que tendremos que cosechar las tempestades. No, si depende de mí, ellos no pasarán.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Campesinos "somocistas", Esteli, Nicaragua 78

Sí, Somoza utilizaba a los campesinos, llevándolos de aquí para allá, de igual modo que ahora los utiliza Ortega.

No, no estoy exagerando

Si ahora dejamos que la dictadura se imponga, lo que se nos viene encima es el oscurantismo total.

Managua, Nicaragua, 79


Managua, Nicaragua, 79, originally uploaded by Marcelo Montecino.

Porque yo se bien lo que se nos viene encima, por eso escribo, pero a veces una foto, como esta de 1979, de Marcelo Montecino, explica mejor lo que quiero decir.

Traídos desde todas partes



originally uploaded by soupitomarathon.

Desde todos los lugares y armados hasta los dientes, los danielistas fueron acarreados a Managua para impedir la manifestación de la oposición planeada para el día 18.


originally uploaded by soupitomarathon


En vehículos del estado y en autobuses contratados especialmente para la ocasión, las turbas, pagadas con dinero de los contribuyentes, tenían como objetivo acallar las voces de quienes repudian el fraude. Daniel Ortega no tiene (aún) un ejército para reprimir al pueblo así que tiene que utilizar sus fuerzas de choque para acallar las voces en contrario.




originally uploaded by soupitomarathon
Los danielistas se han desgastado en estos días y en Managua han perdido mucho apoyo, incluso de los elementos criminales de los barrios marginales pues el botín que les han prometido nunca llega y porque se
aburren pues sus contrincantes, los opositores al gobierno, no vienen a enfrentárseles cuando por las noches se toman las calles. Los Managuas votaron por el candidato de la oposición y están hartos de ver a las turbas en las calles, por eso los orteguistas tienen que traer gente desde los lugares más pobres del país, donde no hay empleo. Bajo la promesa de una cierta suma de dinero, un viaje en bus a la capital, una botella de licor, una comida y vía libre a sus más bajas pasiones, desempleados de los más pobres municipios del país fueron acarreados como ganado a Managua y alterar la paz y el orden.

(Por una falla de flckr no puedo mostrar los créditos de la foto, ellas pertenecen al usuario soupitomarathon)


martes, 18 de noviembre de 2008

Marcha vital por la democracia

Para las dos de la tarde (20:00 GMT) del día de hoy (18-11-2008) la oposición en Nicaragua ha convocado a una marcha ciudadana, una marcha pacífica, para repudiar el gigantesco fraude electoral que Daniel Ortega ha orquestado a lo largo de varios meses, utilizando a elementos paramilitares de antiguos organismos de inteligencia y un tribunal electoral a su completo servicio.

Daniel Ortega ha enviado a la calle desde la noche del día de las elecciones a sus fuerzas de choque para atemorizar a la población e imponer los resultados del fraude, los resultados de Ortega, de manera cada vez más violenta. Ortega ha dado la orden a sus elementos paramilitares de imponer su voluntad a sangre y fuego y si aún no hay muertos que lamentar es de pura casualidad. Hasta ahora ha habido decenas de heridos debido a la criminal intención del dictador de burlarse de la voluntad de un pueblo que lo ha rechazado masivamente en cada momento del viciado proceso electoral, incluyendo las urnas y que sabiendo lo que votó y lo que quiere no acepta el falseado resultado.

Cuando esto escribo son las 11:00 de la mañana (17:00 GMT) y los ciudadanos que acudirán esta tarde a la marcha andan aún en sus labores de cada día, ganándose honradamente el pan que habrán de llevarse a la boca. Los elementos orteguistas -muchos de ellos criminales a sueldo- han ido juntándose desde el mediodía de ayer en Managua, apoderándose de las calles con la orden de Ortega de evitar de manera violenta la marcha de la oposición.

En los días pasados, la “señora” Murillo, “primera dama” de la república ha mandado poner a lo largo de las calles por donde la marcha pasará, enormes armatostes de hierro en forma de casetas, dizque para resguardar del sol y la lluvia a los vendedores callejeros. Es bien sabido, pues del conocimiento popular no escapa nada, que las fuerzas de choque orteguistas volcarán estas casetas al paso de la marcha para escudarse en ellas mientras lanzan piedras y poderosos petardos a la multitud en la batalla campal que ellos han venido preparando.

Desde la madrugada y a lo largo de toda la mañana, vehículos del estado han estado descargando gente a lo largo de las vías por donde la manifestación ha informado que pasará. Elementos de baja ralea, criminales de poca monta dispuestos a todo, pagados con dinero de nuestros impuestos se bajan de los vehículos y se internan en los terrenos baldíos, escondiéndose detrás de los matorrales. Llevan su morralito de comida, botellas de licor, palos, sacos cargados con piedras, tubos que usarán para disparar sus petardos a la multitud y sacos llenos de las bombas que dispararán.

Entre las sombras de la noche se ha visto moverse rauda de un punto a otro de la capital la negra Range Rover de Lenín Cerna, quien fuera el jefe de la seguridad del estado en el gobierno sandinista de los años ochenta. Es él quien ha dirigido la criminal y gigantesca operación del fraude, es él mismo quien organiza todas las expresiones de los orteguistas, es él quien organizó el domingo la enorme operación para evitar la marcha de la oposición en León. Alguien muy cercano a él le ha oído repetir la frase “Managua no va, me corto un huevo si va”. Esta persona sin escrúpulos está dispuesta a todo para evitar el éxito de la marcha. Daniel Ortega tiene pánico, sus acciones así lo demuestran. Sabe que la gente ha votado en contra de sus candidatos y quiere imponer el terror para imponer su voluntad, caiga quien caiga.

En las rotondas la música de los orteguistas se deja escuchar a gran volumen, preparando a las fuerzas de choque para la guerra. Los que ahí se encuentran tienen en sus manos tubos, palos, piedras y debajo de las ropas llevan puñales por si acaso se produjera el combate cuerpo a cuerpo.

No, esto no suena a nación civilizada, le doy a usted la razón. Pero es que esto no es una nación, esto es un grupo humano salvaje en el que el peor de los clans quiere imponerse sobre los demás. A mí me da pena personalmente andar metido en esto, como le da pena a mis amigos intelectuales y no intelectuales, pero ellos y yo estaremos ahí, marchando, porque por el momento no nos queda de otra. No tenemos otra alternativa, hoy estamos haciendo lo que tenemos que hacer para impedir que la dictadura se salga con la suya. Bien vale la pena recibir una pedrada o un garrotazo si podemos evitar que nos arrastren a ese oscuro mundo al que hoy nos quieren llevar. Yo no sé si la gente acudirá masivamente a la marcha pues todo el mundo sabe lo que nos espera en ella, pero muchos sabemos también la vida terrible que nos espera si los orteguistas le ganan a este pobre pueblo en este día. La gente tiene miedo, veremos si puede más el miedo que el coraje. Estos son momentos sumamente críticos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Hora de las piedras pómez

A estas alturas, vista la impresionante magnitud del fraude realizado por Daniel Ortega en las elecciones municipales en Nicaragua, efectuadas el día 9, ya no cabe más pedir un nuevo conteo de los votos, pues incluso si esos votos que fueron depositados en las urnas se contaran de nuevo y sin hacer trampas, ellos no reflejan en realidad la voluntad del pueblo. Fueron miles de diferentes trucos los que la gente de Daniel Ortega realizó y gracias a ellos, la elección está tan viciada que para ninguna de las 146 alcaldías en disputa es ya posible saber realmente qué cosa es lo que la gente quería en estas elecciones, qué personas deberían ser alcaldes, qué personas tienen en verdad derecho a ser investidas concejales. A estas alturas de los acontecimientos ni uno solo de los números presentados por el Consejo Supremo Electoral es creíble pues probablemente cada número ha sido falseado. Si ahora nos concentramos en solicitar un nuevo conteo de los votos depositados en las urnas, estaremos legitimando el enorme fraude cometido. Déjeme darle un par de ejemplos, sólo para que vea usted cómo está la cosa de complicada: en esos votos depositados en las urnas no estarán los miles de votos de aquellas personas que votarían por la oposición pero que fueron impedidas de votar cuando de modo dirigido les negaron su cédula de ciudadanos, el documento que les acreditaba para votar. En cambio, en esas urnas, entre otros votos que no deberían legalmente estar ahí, estarán los votos a favor del partido en el gobierno de personas fallecidas hace ya mucho tiempo y los de jóvenes partidarios del régimen que aún no tenían la edad legal para votar y sin embargo votaron, en muchos casos más de una vez. En las urnas no estarán los votos de miles de personas que el mismo día de la elección se vieron impedidos de depositar sus votos porque los partidarios de Ortega cerraron cientos de centros de votación muchas horas antes de lo programado, cuando ya los disciplinados partidarios del régimen habían votado obedeciendo el llamado que su jefe les hiciera de votar temprano. Para su información, eso que los cínicos magistrados del Consejo Supremo Electoral llaman abstención, son en su gran mayoría nada más que personas impedidas de votar de mil maneras diferentes por los orteguistas temerosos del voto popular.

Si, por otro lado, la oposición aceptara revisar de nuevo los números que el Consejo Supremo Electoral presente para cada junta, sin ir a recontar los votos en la urna, a todo lo anteriormente dicho se agregaría un nuevo elemento que multiplica el error: los votos anulados. De manera tramposa, sin base real para ello, los fiscales del partido orteguista declararon nulos miles de votos que habían sido depositados a favor de la mayor fuerza opositora.

Podría pasarme todo el día describiendo para usted los mil vicios que esta elección tiene, los mil trucos realizados por los orteguistas a los ojos de todos, burdamente, riéndose de todos nosotros en el rostro. Podría hablarle por ejemplo de la imposibilidad estadística de la existencia de juntas receptoras de votos en las que todos los cuatrocientos votos fueron a favor del partido en el gobierno. Los casos en los que esto ocurrió fueron muchos, cuando la probabilidad de que ocurra una sola vez es tan baja que la hace simplemente imposible. Podríamos pues seguir hablando de los enormes vicios del recién finalizado proceso electoral, pero la hora de hablar ha terminado ya. La hora de actuar se ha llegado, la hora de exigir, del modo que sea, que se lleven a efecto nuevas elecciones, de nuevas maneras, con nuevas personas, de tal modo que esta vez sea posible saber cuál es la voluntad popular.

Este es el momento más crítico en la historia de la Nicaragua democrática. Nunca como hoy estuvo la frágil, naciente democracia, en mayor peligro que ahora. Es hora de salvar la democracia al costo que sea, no mañana, hoy, pues ya mañana no habrá nada que salvar. Si en este momento no actuamos ya no habrá más mañana.

Ya no se trata de salir a la calle para pedir que se le entregue la alcaldía a nadie, es hora de salir y exigir que se realicen nuevas elecciones, al costo que sea, para que podamos escuchar la voz del pueblo, la voz de Dios, que con tanto truco de Daniel Ortega no hemos podido escuchar.

Ahora iremos a la calle, pero no a defender candidatos porque a estas alturas ya no hay más candidatos, ahora iremos a la calle a defender la violada democracia, a evitar que la echen a los perros. Yo no me quedaré aquí en mi cómodo, agradable rinconcito, esperando que sean otros los que vayan a salvarla, a que sean otros los que saquen por mí las castañas del fuego. Yo estaré ahí, presentando la cara. Usted, ¿qué hará?


domingo, 16 de noviembre de 2008

Fraude enorme, desmedido

Sin tapujos, sin dobleces, voy a expresarle a usted aquí mi opinión sobre las recién pasadas elecciones municipales realizadas en Nicaragua, tómela usted en lo que para usted vale la humilde opinión de un ciudadano honrado, que tuvo la oportunidad de observar desde muy cerca el proceso electoral en cada uno de sus diferentes momentos y quien obtuvo de fuentes confiables la información sobre aquellas cosas que no pudo observar directamente.

Déjeme decirle de una vez mi conclusión, que luego le explicaré: estas elecciones fueron tan fraudulentas, sus resultados están tan alejados de la realidad que aquí lo único que cabe es desconocerlas, no aceptar sus resultados y exigir celebrarlas de nuevo, esta vez de otras maneras, que garanticen que los resultados expresen en realidad el deseo de la población.

No nos enredemos con complicadas definiciones. El voto de los ciudadanos expresa su voluntad, su deseo, es su voz, si los resultados que la autoridad electoral presenta no son el fiel reflejo del voto popular y son otra cosa muy diferente, puede hablarse entonces de fraude y en el caso de las recién pasadas elecciones se ha hecho una manipulación tan extrema de la voluntad popular, un acomodamiento tal de los resultados que ya a estas alturas no es posible saber en cada caso, qué fue en realidad lo que el pueblo deseaba, cuál era su voluntad y a quién quería elegir. A estas alturas de los acontecimientos, los datos que el CSE presenta no son creíbles para ninguno de los municipios en los que se realizó la elección. Los números que el CSE presenta son para cada caso, los números que el danielismo le ha dictado al consejo. Este proceso fraudulento ha dejado muy atrás cualquier otro fraude electoral cometido en la historia de Nicaragua. En su afán de quedarse con todo el poder el danielismo ha cometido una enorme torpeza y ha producido unos resultados que nadie con dos dedos de frente puede creer.

Escamotearle al pueblo sus votos, robarle su elección, es un enorme crimen y en estas elecciones el Consejo Supremo Electoral se convirtió en una asociación ilícita para delinquir, perdiendo hasta su último velo de legitimidad. Ha dejado de ser una institución para transmutarse en un nido de criminales al servicio de Daniel Ortega. Si en Nicaragua hubiese justicia desde el primero de los magistrados hasta el último funcionario del CSE, todos deberían ser juzgados por el horrendo crimen que hoy han cometido contra su pueblo.

El fraude electoral que hemos presenciado, que ha sido realizado burdamente, torpemente, ante nuestros sorprendidos ojos, ha sido planificado y dirigido como una operación militar con el objetivo de que los resultados electorales fuesen favorables a la pandilla de Daniel Ortega, esa que se cobija bajo las siglas FSLN y ha sido realizado con la absoluta complicidad de Arnoldo Alemán, el jefe de la otra pandilla. Nada, absolutamente nada en este proceso fraudulento ha sido dejado a la casualidad, todo, absolutamente todo, es el resultado de una intensa planificación y una ejecución realizada con precisión militar. No es por nada que la operación fraude electoral ha sido dirigida por quien fuera el director y por las estructuras de lo que en el primer gobierno sandinista fuese la temida Dirección General de Seguridad del Estado, que ahora funciona en la sombra, de manera casi invisible, pero dejando tras de sí su profunda huella.

Desde muchos meses antes del día de la elección, en las amplias oficinas en las que los dirigentes de estas fuerzas oscuras paramilitares se reúnen para planificar sus actividades delictivas, el proceso electoral todo fue desmenuzado hasta en su más pequeña pieza con el objetivo de manipular cada una de las piezas, dirigiéndolas de tal modo que la suma de las acciones produjese al final el resultado que Daniel Ortega deseaba obtener. Había mil diferentes maneras de afectar el proceso electoral y ellos planearon utilizar y utilizaron cada una de esas mil maneras, con una total falta de respeto por la voluntad del pueblo y utilizando para ello los recursos del estado, gastándose millones de dólares provenientes del erario público en pagar el masivo fraude. Todas esas diversas manifestaciones del fraude de las que vamos sabiendo ahora, descubriendo, recordando, no son “anomalías”, no son acciones aisladas, todas ellas son piedras que cuando vamos poniéndolas juntas las unas con las otras van convirtiéndose en el enorme edificio del fraude que los danielistas y sus colaboradores construyeron, un fraude gigantesco, cuyos resultados nos quieren ahora hacer tragar bajo amenaza y más tarde pretenderán imponer a sangre y fuego.

Ahora sólo queda desconocer la elección para hacerla de nuevo, de otro modo, cueste lo que ello cueste. Se ha llegado el momento de las piedras pómez. Ahora habrá que beberla o derramarla.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Esto parece Macondo

¿Se acuerdan ustedes de aquel pasaje en Cien Años de Soledad en que hay una matanza enorme de obreros agrícolas del banano y que los miles de cadáveres son llevados a tirar al mar en trenes bananeros? Uno de los Buendía sobrevive y cuando cuenta la matanza lo ven como loco porque según todo el mundo dice aquella matanza no ocurrió, nadie la vio, nadie la recuerda, no existió.

Así me siento ahora aquí, como el Buendía sobreviviente, viendo como hay gente que va tendiendo una enorme cortina de humo en el ambiente, cubriendo la sucia pata del fraude con una manta blanca, haciendo como si nunca hubiera existido. Hay una campaña enorme para hacer creer a la gente que Eduardo es como un cipote malcriado que no quiere aceptar la voluntad de la gente expresada en los votos. Se siembra la duda en la población, se dice que Eduardo sólo quiere desestabilizar el país, que en todo el país los candidatos perdedores aceptan su derrota, menos él. Se envía a las turbas a las calles y se dice que son pobladores indignados por el proceder de Eduardo. Hay mil hilos tendiéndose en esta trama gigantesca. Para usted, para mí y para la gente buena de este país es claro que hubo fraude enorme, colosal, de mil y un rostros, de mil y una maneras. Sin embargo yo mismo incluso empiezo a dudar de mi cordura, tan fuerte es la campaña de confusión, tan alto es el volumen del ruido en el ambiente.

Después de este post me sentaré y continuaré escribiendo mi informe personal de esta elección, para mis hijas, para ustedes, para mi memoria personal, para que no se nos olvide lo que está ocurriendo aquí, el crimen horrible que los más retrógrados elementos de esta sociedad están ahora cometiendo. Para que no se nos olvide la fecha terrible en que se perdió el país, en el que el país entró en la barbarie. A este paso que vamos, pronto dejaremos todos de tener país y seremos como Somalia que ya no se llama así sino Somali-land porque ya no hay un país ahí sino un territorio en el que diversas pandillas criminales se reparten el poder. Pero no, quizás no, quizás podremos aún recuperarlo y el cuento terrible que les he venido contando tenga un final feliz. Esto es lo que tenemos todos que procurar.

Hay voces en el ambiente, gente que aún protesta, que pelea, aún hay lucha. Ya ni siquiera luchamos por la alcaldía que Eduardo ganó y le robaron ni por todas las otras que también se ganaron, ahora la lucha es lucha por la democracia. Yo quisiera decirles que los malvados, los delincuentes no pasarán, no prevalecerán, pero ya no estoy tan seguro como lo estaba cuando llegué al país hace quince días, esos quince días que parecen quince años de tan intensos que han sido. Quizás luego de la marcha del domingo en León podré estar más seguro, ojalá. Quizás les tenga entonces buenas noticias, quizás el martes escribiré jubiloso.

He estado en los más privilegiados puntos de observación, entre la gente clave de la elección, he votado y he observado, me he hecho de una opinión que he ido compartiendo con ustedes y otras gentes, mi gente, porque lo siento casi como una obligación. Yo no puedo ser imparcial, ni quiero serlo, yo estoy del lado de la democracia frente al monstruo horrible de la dictadura. No quiero que mi gente viva en el oscurantismo, la tristeza, el reino del terror.

Después de escribir mi informe me iré a hacer lo que creo correcto en este momento, iré a apoyar a Montealegre, aunque no sea su fan, porque creo que es lo único que ahora nos queda por hacer. Como dijo un amigo, por la democracia me tragaré un ratón..

No, no pasarán, no prevalecerán, nosotros somos más y somos mejores, no puede ser posible que nos derroten.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrado por inventario

(Esta nota va sobre todo dirigida a quienes no están en Nicaragua y leen mis notas para darse cuenta de las cosas que sienten los que viven acá o los que como yo, andan de paso)

Mis disculpas por reportarme hasta ahora, pero muchas ganas no me quedan de escribir.

Es madrugada del día 14 cuando esto escribo, unas pocas horas después de que un grupo de criminales entre risas y bromas anunció que pretenden robarle la voluntad a este pueblo adormecido declarando ganador de la alcaldía de Managua a un tipejo cuyo única gracia es saber besar las botas del aprendiz de dictador, las mismas botas que una vez y otra vez lo patearan en el pasado y de nuevo, cuando ya no le sirva lo patearán de nuevo. Le darán la alcaldía de Managua al candidato que a pesar de todas las acciones del plan de fraude electoral echado a andar desde hace meses por las más oscuras fuerzas orteguistas, a pesar de los mil y un trucos puestos en escena el domingo para evitar que votara la gente del otro candidato y a pesar de los robos burdos efectuados y las anulaciones de los votos del otro, a pesar de todo eso, sacó la menor cantidad de votos. Esa asociación de delincuentes cobijada bajo las siglas CSE (Consejo Supremo Electoral) está haciendo lo que quiere con los votos de la gente, repartiendo alcaldías y nombrando concejales como les da la gana y no como la gente les ha mandado hacer. Se están limpiando sus grasosos e inmundos fundillos con la voluntad popular.

La institucionalidad de este país tiene fecha de defunción, Ortega y su grupo oligarca le acaban de dar la última puñalada, han cavado su tumba y le han echado la primera palada de tierra.

Hace días dije que o nos rebelábamos o nos jodíamos y es ahora precisamente el momento en el que se define cual de las dos caminos tomaremos.

Entenderán que no tengo muchas ganas de escribir, pues aunque desde hace semanas he venido anunciando que esto iba a ocurrir, la certeza del hecho consumado es muy difícil de asimilar desde aquí. Es que yo no tengo tanta confianza en levantamientos de este pueblo que anda por las calles como un sonámbulo, y estoy casi seguro que no apoyarán al pueblo esos que a sí mismos se llaman empresarios (esos que se agrupan en el COSEP), pero que sólo son pedigüeños y sólo pueden vivir y prosperar bajo el ala protectora de papá gobierno, seres temerosos como animalitos silvestres, que al primer sombrerazo, a la primera amenaza de que les revisarán la cuenta de sus impuestos, corren a refugiarse y retroceden en sus actitudes. Ojalá me equivoque, pero creo que en lo que vaya a ocurrir no habremos de contar con el apoyo de ese grupito.

El gordo Alemán, cómplice en este crimen, no importa lo que diga o parezca andar haciendo ahora, aparecerá en cualquier momento diciendo que acepta los resultados porque así se lo ha mandado el jefe de la otra pandilla, en este momento dominante. ¿Alguien en la lista quiere apostar en contra de eso? No me caerían mal unos bollitos. Creo que al final del cuento dejarán solo a Eduardo (otra vez: ojalá me equivoque), empezando por los políticos, después nos iremos yendo todos, uno por uno y en molote y Eduardo al salir apagará la luz, si es que acaso es él el último en salir.

Quizás mañana por la mañana amanezca yo de mejor humor, más positivo, pues así suele ocurrir conmigo, pero no quise escribirles mañana por la mañana, sino ahora, que ando bravo, decepcionado y triste por aquellos de los míos que se quedarán aquí y por todos aquellos que se marcharán porque en este país, mi país, su país, no habrá ya más espacio para la gente buena e incorruptible y se apoderarán de todo las más oscuras fuerzas, los valores de los pobres de espíritu y la tristeza se enseñoreará en el país de cuento. Reinará la desidia, el abandono, la desesperanza, el desamparo, el miedo. Yo ya lo vi ocurrir una vez y me da mucha pena por los jóvenes que ahora lo vivirán por vez primera y por los viejos que verán resurgir sus viejas pesadillas.

Yo no sé cuantos y cuantas de ustedes vivieron en este pais en aquellos años del sandinismo. Entonces había entre los sandinistas gente buena y habíamos otros, gente buena también, que no éramos sandinista y queríamos todos hacer revolución, queríamos cambiar las cosas para bien. El danielismo, esta cosa que ahora se ha adueñado del poder es otra cosa que aquello, o mejor dicho, es lo peor de aquellos años y lo peor de la gente, es como esa nata que flota en la olla cuando cocés frijoles y tenés que sacar y botar, es como el pus en la herida infectada, basura pura señores y señoras. Porque conozco bien esa sub-especie de gentes tengo ahora temor de lo que llegará. He visto los ojos inyectados en sangre de los jovencitos lumpen destruyendo los bienes de las gentes honradas y me da un hondo pesar por nuestra gente, incluidos ellos mismos, porque como dijera aquel que ustedes siguen desde hace dos mil años, ellos no saben lo que hacen. Los que sí lo saben son los tramposos en el poder, los zopilotes que habrán de gobernar este gran basurero en el que este país se habrá de convertir, si es que los dejamos hacer. Si los dejamos hacer aquí ya no habrá país para nadie. Me encantaría decir "no pasarán", pero no voy a decirlo esta noche, a lo mejor lo hago mañana por la mañana, esta noche estoy cerrado por inventario.


Saludos



miércoles, 12 de noviembre de 2008

Desnudando el fraude electrónico


(Cracking the code 3)

Vamos a regresar de nuevo sobre la explicación porque creo que antes de captarla plenamente hay que darle varias vueltas. Yo mismo le dí mil vueltas y sólo fue en la última que entendí el asunto plenamente. Anoche y esta madrugada le explicaba yo a usted que los datos que se introducen en la base de datos de los votos, provienen de una imagen electrónica de cada acta y no del acta misma. Le contaba que el acta se escaneaba en un centro de transmisión de los datos y que en ese “viaje” de la imagen desde el centro de transmisión hasta el centro de cómputo el contenido del acta cambiaba de tal modo que los datos de una casilla aparecían en otra casilla. Luego de la transmisión de los datos el acta original es almacenada y la imagen que sale allá en el centro de cómputos es llevada a un digitador que introducirá los datos en su computador. Luego un segundo digitador, en otro lugar, sin contacto posible con el primero introduce también los datos, los datos son entonces comparados y si están bien el computador central, el servidor, los acepta y los mete en la cuenta de los votos, esos que el presidente lee en conferencia de prensa. Nadie nunca pide comprobar que la imagen que se ha recibido en el Centro ce Cómputos se corresponde con el acta original, nadie puede comparar una cosa con la otra.

Usted hasta este momento seguramente no me cree, y no le culpo, porque esto suena a novela policíaca y porque tanta gente ha pasado por allá sin descubrirlo que usted pensará que no es posible que un rivense lo haya descubierto, pero así son las cosas.

Pero ¿cómo? ─se preguntará usted─, ¿cómo es posible que nadie lo descubra? No puede ser ─dirá usted─ pues si un partido introduce un reclamo y pide mirar y cotejar las actas uno no encuentra error en ellas. Claro que no hay error en ellas, el error no está ahí, en las actas mismas, sino en la imagen falseada de la que se ha sacado los datos de votación, y ocurre que el CSE no le dejará a usted mirar las imágenes recibidas en el centro de cómputo, esas imágenes que el digitador usó para introducir los datos: no le dará jamás acceso a ellas y probablemente las habrá destruido ya. Si usted introduce un reclamo le dejarán mirar el acta original, virginal, almacenada por ahí, pero la imagen falseada, de la que salieron los datos introducidos en la base de datos, esa no la verá usted pues ahí está escondida la bolita. Hasta ahora, que yo sepa, nadie ha cuestionado la honradez de esas imágenes, su fidelidad al original. Se confía plenamente en ellas porque se piensa que las máquinas que las producen, siendo máquinas no tienen malicia, son imparciales. Este es comúnmente considerado el eslabón más fuerte de la cadena, el que nadie pone en duda y precisamente por eso ha sido el lugar dónde se hizo el truquito, el lugar donde nadie lo buscaría o si lo buscara le sería muy difícil encontrarlo. No se me canse todavía que ahora vamos a la explicación técnica.

En el truco intervienen varios tipos de software. Del primero del que le hablaré es de un tipo de software que de manera genérica se conoce como OCR (Optical Characters Recognition) que traducido al español sería algo así como “Software de reconocimiento de caracteres ópticos”. Este tipo de software, para el caso que nos ocupa lo que hace es identificar en una imagen que se le presenta, lo que son números y letras. Así, si usted escanea una página de un libro de texto y quiere manipular el texto con su computador, escribirle anotaciones o corregirle errores o lo que sea, usted necesitará hacer uso de este tipo de software, que convierte la imagen de la página en caracteres que usted podrá trabajar en un procesador de texto.

En el caso del truquito con las actas el software OCR tiene un único uso: identificar las cantidades que se observan en cada casilla de la imagen escaneada y decirle a otro programa de software del que ya le hablaré, qué cifra es esa que está escrita ahí.

Intervienen también en el proceso, el programa que produce la imagen y un programa que hace el envío de la imagen. Estos dos no están coludidos en el truco y lo único que hacen es producir y enviar la imagen.

Otro tipo de programa que interviene es del tipo conocido como “Software de manipulación de imágenes”. Este tipo de software, en programas muy sencillos le llega a usted con la camarita digital que usted compra y usted lo utiliza para quitarle el color rojo que aparece en los ojos cuando toma fotos de noche. El programa Adobe Photoshop cae en esta categoría de software. En el caso del truco del CSE un poderoso programa de manipulación de imágenes se encargará de cortar y cambiar de lugar el contenido de las casillas.

El programa “ invisible” que dirige todo, trabaja desde la sombra controlando cada uno de los programas que he mencionado.

Regresemos ahora a la tabla que en nuestro caso llamaremos “acta” que antes les he presentado y pongámosle un identificador a cada una de sus celdas, para que quede así como está abajo y podamos entendernos mejor.


Celda 1

Celda 2

Celda 3

Celda 4

Celda 5

Celda 6

Celda 7

Celda 8

Celda 9

Celda 10


Ya sabemos que en el acta original se decía esto:


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos

250

75

50

25


Vamos ahora al momento en que el acta se introduce en el scanner para ser desde ahí enviada al Centro de Cómputos. En ese momento interviene el programa que produce la imagen y le sigue luego el programa que la envía. Son programas inocentes, en este camino no pasa nada y la imagen que llega al servidor del CSE es una copia fiel del acta original. Donde la cosa ocurre es en los servidores del CSE, unos computadores poderosísimos, capaces de realizar una gran cantidad de operaciones muy complicadas en un santiamén. Aquí se hace el truco y se hace del modo que le contaré en los párrafos siguientes.

Esa imagen del acta, aún idéntica al original, que ha llegado del centro de transmisión de datos es examinada por el software de reconocimiento de imágenes y éste produce un “output” para el programa “invisible”, un programa tramposo que es el que maneja todo el proceso desde la sombra, del mismo modo que las fuerzas oscuras de la antigua Seguridad del Estado han manejado el proceso electoral.

El output que el software de reconocimiento de caracteres produce y que el programa malvado recoge dice entre otras cosas lo siguiente:

Contenido Celda 7=250

Contenido Celda 8=75

Nosotros ya sabemos que en la celda 7 están los resultados del voto para la Alianza PLC y en la celda 8 los datos para el FSLN. Dentro de su rutina de trabajo el programa malvado inicia un sub-programa, una sub-rutina que se pregunta:


¿Es 250 más que 75?

Entonces otra linea del programa responde “sí, es mayor” y la línea siguiente del malvado programa da la orden de iniciar entonces el proceso de cambio de los datos. Aquí precisamente se produce el crimen terrible de robarse los resultados electorales. La línea del programa que se ejecuta a continuación, traducida a un lenguaje que entendamos dice a otro programa algo así como:

“Cambiar contenido Celda 7 a Celda 8, cambiar contenido Celda 8 a Celda 7”

En ese momento, un programa de manipulación de imágenes entra en acción y corta la Celda 7 y la Celda 8 de la imagen y las cambia de posición. En la actualidad existe software de manipulación de imágenes tan avanzado que ni usted ni una máquina especializada podrá descubrir que ahí se produjo una manipulación, pues la imagen cortada y la pegada son exactamente del mismo tamaño, el fondo de la imagen es el mismo y no es posible detectar lo que ha ocurrido. Sólo puede detectarse el truco comparando la imagen así producida con el acta original.

Las actas electorales son escritas a mano y los datos se introducen en un espacio exclusivo para ello, el programa de manipulación de imágenes identifica en cada caso exactamente donde debe hacer el corte de las cifras para que nadie, ni siquiera quien las escribió pueda notar que las cifras fueron cambiadas de lugar, trastocadas. No hay borrones, no hay manchas, todo es perfectamente ejecutado y el digitador introducirá los datos manipulados de la imagen que habrá recibido y que dirá lo siguiente:


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos

75

250

50

25

.

Eduardo no tiene que pedir que le muestren las actas originales porque seguramente ahí no encontrará muchos problemas. El truco no ha sido hecho allá. Lo que él debe exigir es que le muestren las imágenes. Quizás ya han sido destruidas y nunca las verá. Si no le muestran las imágenes de las actas, Eduardo deberá exigir que le den los resultados de la votación para cada partido urna por urna para poder cotejarlos con las actas que tiene en su poder. Ahí podrá detectar el fraude.

La verdad que este proceso ha sido tan viciado que lo único que ahora cabe es exigir la anulación de las elecciones para realizarlas de nuevo en otras condiciones, en condiciones en las que pueda saberse con mayor certeza cuál es la voluntad popular. Con tanta irregularidad no es posible ya saber qué votó la gente, cual ha sido su voluntad. No debemos aceptar que se nos compre con una alcaldía, hay que realizar elecciones nuevamente.

En las próximas horas trataré de producir un esquema que explique paso a paso lo que ahora le he contado.



Cracking the code (2)

(Cómo fue que nos cambiaron la bolita)

Hace semanas descartaba yo el fraude informático como una posibilidad en las elecciones municipales en Nicaragua. Créame cuando le digo que de eso de informática sé bastante y según pensaba yo, el fraude informático debía ser muy complejo y sólo una mente muy sofisticada y muy bien entrenada podía producirlo. Yo estaba buscando una sofisticada manera de hacer fraude, de cambiar los resultados electorales para que reflejaran lo que Ortega quería reflejaran y no podía encontrarla. Yo sabía que Ortega y sus informáticos, con sus mentes simples no eran capaces de hacer trampas de una manera sofisticada y pensé que por eso no lo harían, pero lo hicieron. De mil modos burdos, nada sofisticados, se robaron la voluntad popular y uno de esos modos fue un burdo fraude informático. Ellos, los tramposos, confiaban en que nadie iría a observarlos y nadie sería capaz de detectar el fraude electrónico. Desde mi privilegiado punto de observación y con los ojos y oídos bien abiertos, la noche del domingo entendí con claridad cómo se hizo el fraude informático, como buen entendedor, con pocas palabras.

Trataré de explicárselo a usted de modo sencillo, no porque crea que usted no lo entendería de otro modo sino porque ese es mi estilo, me encanta la sencillez de los argumentos. Aquí voy. No puedo usar en mi explicación un acta electoral porque no la tengo, ni le puedo hacer un esquema de mi puño y letra porque no tengo un scanner a mano así que utilizaré una simple tabla de procesador de texto. Si usted quiere tomar lo que digo y explicarlo mejor y más bonito, con figuras y todo eso, es usted libre de hacerlo, sólo mándeme una copia de su trabajo, por favor.

El acta electoral, en la que se anotaban los resultados de la votación en cada Junta Receptora de Votos (JRV), era básicamente una tabla como esta (para fines de explicación no meto votos nulos ni otras cosas):


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos







Que una vez llena con los resultados de la elección se vería por ejemplo así:


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos

250

75

50

25

Cada acta con los datos era firmada por los fiscales, que desde ese momento no le quitaban el ojo de encima. Los fiscales del FSLN tenían la orden de arriba de llevar el acta íntegra, no importaba cuáles fuesen los resultados, al centro de transmisión de los datos en el estadio nacional. Los fiscales de los otros partidos tenían la misión de cuidar el voto de la gente, sin quitarle el ojo al acta. En el estadio los miembros de las juntas receptoras de votos que habían llegado hasta ahí custodiando los datos llegaban a una mesa de transmisión en la que una imagen del acta (una copia escaneada del acta) era enviada al Centro Nacional de Cómputo, ubicado en Metrocentro. El acta que había sido escaneada era llevada luego a una bodega, en la que se guardaría por cualquier reclamo. Los miembros de la JRV terminan su misión aquí pues ya no tienen nada que vigilar pues los datos han sido transmitidos y las computadoras son “honradas” y no mienten, piensan ellos. En su camino de salida los fiscales depositan el sobrante de los materiales utilizados en un contenedor para tal efecto y pueden al fin relajarse y disfrutar de un merecido descanso.

Regresemos ahora al acta enviada. Recuerde que le dije que una imagen del acta es enviada al centro nacional de cómputo y es impresa allá. En el Centro de Cómputo hay una gran cantidad de computadores en la que se escribirán los datos de la elección. Los computadores se dividen en dos grupos separados por un amplio pasillo el uno del otro. Cada imagen de acta se lleva a un computador del primer grupo en el que los datos de la votación son digitalizados, introducidos en la base de datos de la votación. Una vez que los datos de la imagen del acta han sido digitalizados y están dentro de la base de datos, el acta se “baraja” junto con otro montón de imágenes de actas ya trabajadas para que nadie sepa de cuál computador viene cada cual y se lleva a un computador del segundo grupo. Aquí los datos son de nuevo introducidos al computador y una vez que han sido introducidos, la computadora central del consejo revisa si los datos de la computadora del primer grupo se corresponden con los datos de la computadora del segundo grupo y sí y sólo si los datos se corresponden los unos con los otros, los datos son aceptados como ciertos. No es posible que un digitador del primer grupo se alíe con uno del segundo para favorecer al candidato de su preferencia, pues no sabe cuál acta metió cada cual. ¿Infalible verdad? pregunta orgulloso el director del Centro de Cómputos a sus maravillados visitantes, que sólo pueden atinar a mover sus cabezas afirmativamente.

La noche del domingo estuve buscando el eslabón más débil de la cadena, el lugar en el que el prestidigitador podría esconder la pelotita del truco sin ser descubierto y finalmente lo encontré. Tenía que ser en el lugar más firme, en el lugar en el que nadie buscaría, en el lugar donde la intervención humana no pudiera manipular el dato. Todo el mundo, todo observador “sabe” que aquella imagen del acta enviada por vía electrónica es una copia fiel del acta ¿o será que no es tan fiel? me pregunté aquella noche. Por muchos días había estado tratando de descubrir dónde estaba el truco y casi había llegado a pensar que no había tal truco. No podía ser, pensaba yo, que aquel sistema pudiese ser vulnerado. Los funcionarios del Consejo Supremo Electoral aprovechan cualquier oportunidad para mostrarle su sistema a cualquiera que quisiera conocerlo y por el centro de cómputo han pasado muchos observadores que no han podido descubrir su vulnerabilidad. La noche del domingo la realidad me pateó en la cara y yo sólo atiné a sentarme en aquel estadio lleno de gente a pensar y repensar convenciéndome de lo que ahora estoy contándole.

Regresemos por un momento a la segunda tabla que le he presentado, al acta con los datos, aquella cuya imagen fue enviada por vía electrónica al Centro Nacional de Cómputos y que es esta:


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos

250

75

50

25


Y que al llegar al Centro de Cómputo llegó exactamente igual, así:


Partido

Alianza PLC

FSLN

ALN

Otro

Votos

75

250

50

25

¿Es una imagen fiel, verdad? ¿verdad que los totales cuadran? ¿o es que no son iguales? ¿Qué pasó?

Los datos se cambiaron por el camino electrónico, un camino que mañana por la mañana le mostraré a usted porque esta noche estoy muy cansado.

Pero ¿cómo?, se preguntará usted, ¿cómo es posible que nadie lo descubra? No puede ser, pues si un partido introduce un reclamo y pide mirar y cotejar las actas uno no encuentra error en ellas. Es que ocurre que el CSE no le dejará a usted mirar las imágenes, no le dará acceso a ellas. Si usted introduce un reclamo le dejarán mirar el acta original almacenada por ahí, pero la imagen falseada, de la que salieron los datos digitalizados, esa no la verá usted pues ahí está escondida la bolita.

Mañana antes del medio día (18:00 GMT) le contaré la parte técnica, la parte filosófica de la canción. Ahora voy a dormir.