viernes, 6 de febrero de 2009

Un post light

A riesgo de perder la poca clientela que le queda a este blog, voy a hablarle hoy de cosas "light", de cosas que no le alteren a usted el metabolismo. Tengo otras cosas que podría contarle pero esas son demasiado pesadas para un blog, además pasan tantas cosas terribles en el mundo que ya no luce seguir hablando de cosas tristes.

Cuando regresé a Wageningen (la ciudad de Holanda en la que vivo) después de esos tres meses pasados en la vorágine que es Nicaragua, los canales estaban congelados y la temperatura coqueteaba con el punto de congelación. Tuve que acostumbrarme de una vez a una temperatura alrededor de treinta grados más baja. Le tomé una foto al canalito que discurre a la par del caminito de bicicleta por el que iba, para que viera usted como estaba congelado.



La noche de mi llegada, o la noche siguiente quizás, ya no lo recuerdo, hubo una nevada no muy fuerte pero suficiente para que la ciudad amaneciera con un ligero manto blanco.



Esta pareja de cisnes que usualmente se pasan el invierno por estos lares se salieron del frío estanque y se adueñaron de la calle desentendiéndose de todo. Ciclistas y automovilistas tenían que sortearlos al pasar. Los cisnes son bravos, como los gansos y si uno pasa muy cerca de ellos te atacan a picotazos, te lo digo por experiencia.


Por suerte la temperatura ha subido algunos grados en estos días y hoy anduvo alrededor de los diez grados en el momento más caliente del día. Seguro que se pondrá muy frío de nuevo pues el invierno apenas va por la mitad, por eso hay que disfrutar el día. Eso hice hoy precisamente, me fui a pasear por los alrededores de esta bonita y tranquila ciudad aprovechando el bondadoso clima. Sólo lamento no ser poeta porque con estos paisajes, con los cisnes, con las hermosas mujeres que te sonríen desde sus bicicletas tenés toda la materia prima necesaria para escribir hermosos poemas. Esa es la materia prima de muchos poemas de Dario: los cisnes, la nieve, el invierno, las hermosas mujeres, estanques, arboledas, como esta de la que hice esta foto para ustedes.



Y por supuesto que no podía irme sin dejarles esta foto del sol bajando detrás de los árboles.


Hasta el próximo post pues, en que quizás me anime y vuelva a meterme en cosas más pesadas, por ahora la levedad del ser se ha vuelto insoportable como diría Kundera y sólo puedo hablar de cosas muy livianas, imperceptibles casi.

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