domingo, 22 de febrero de 2009

Hoy un Kiwi me puso a soñar

Para muchos de nosotros los tiempos actuales no son fáciles, pero ahí vamos caminando cuesta arriba tratando de hacer realidad nuestros sueños. A veces realizar nuestro sueño nos puede costar la vida. Vos, ¿darías la vida por hacer realidad tu sueño? Si contestaste "no" quiere decir que aún no soñaste en grande, que es hora de buscarte, para perseguirlo, un sueño que bien valga una vida, tu vida. Seguramente persiguiendo tu sueño, más que tu muerte encontrarás tu vida. En esas cosas me puso a pensar este vídeo pero no te voy a decir más para no aguártelo. Vélo y dejá después un comentario. Serán tres minutos muy bien utilizados. Yo soy algo lento así que tuve que verlo tres veces antes de entenderlo y he seguido viéndolo después, entendiéndolo de otros modos. Subile el volumen al computador para disfrutarlo en su totalidad. El video lo encontré en el blog de Byron Corrales de donde me lo traje para compartirlo con ustedes.


lunes, 9 de febrero de 2009

El poder de mear de pie

Muy raras veces he oído mujeres diciendo que les gustaría ser hombres y las pocas veces que las he oído ha sido casi siempre cuando, andando fuera de sus casas, se les vienen las ganas de orinar y no hay ningún baño a la vista. Envidian entonces el hecho que el varón ─especialmente el varón nica─ a cualquier hora y en cualquier lugar sólo necesita arrimarse a un arbolito, a una pared, a una llanta o ni siquiera arrimarse y sacarse la pirinola para orinar tranquilamente. A diferencia del varón las mujeres, al no tener un adminiculo protuberante que puedan extraer para vaciar la vejiga, cuando tienen que orinar ellas deben agacharse, aproximándose al suelo, o sentarse a un inodoro o un pompón. Es cierto que se han inventado ya algunos tipos de prótesis que las mujeres pueden colocarse a la salida de su vejiga para poder orinar de pie, pero estos aparatitos no están disponibles en todas partes, no siempre son cómodos de usar y no son aún de aceptación y uso muy extendido. Por lo pronto, orinar de pie sigue siendo una prerrogativa del varón, uno de los últimos reductos en el que el varón puede aún sentirse poderoso, uno de los últimos signos de un poder otrora impresionante y ahora casi extinguido. Mientras allá afuera el mundo moderno le ha ido despojando uno a uno de todos los poderes que como varón tenía, aquí, en la intimidad del baño, orinando de pie y soltando con fuerza su chorro, el varón puede sentirse de nuevo el rey de la creación, pues aunque la mujer le quite todos sus poderes esto ella no se lo podrá quitar ─al menos eso es lo que él piensa.

Yo soy el octavo de una familia de nueve hermanos y antes de mí nacieron todas mis seis hermanas y el principito que era yo aprendí, después de mucho tiempo y mucha discusión, a subir el aro del inodoro para orinar, pero que yo recuerde jamás lo bajé de nuevo después de liberar mi vejiga. Si mis hermanas y mi madre querían orinar, bien podían ellas bajar el aro si así lo querían. Aunque estaba en la minoría, la batalla del aro la había ganado yo. Cuando me casé mis costumbres debieron cambiar y para preservar la paz del hogar siempre levanté el aro para orinar y lo bajé de nuevo una vez que terminé.

En la sociedad nicaragüense el hecho de orinar de pie es un atributo y no uno cualquiera, de la masculinidad y con frecuencia, para denigrar a un varón sembrando dudas sobre su masculinidad, se dice de él que seguramente orina sentado. Recuerdo que hace años tenía que acompañar al baño a un anciano muy enfermo y éste se apenaba de tener que sentarse para orinar porque sus piernas no soportaban su peso. Más que de su enfermedad y su crítica situación, se lamentaba conmigo de tener que orinar sentado.

Ahora voy a revelarle a usted algo que he observado en todos estos años de vivir por acá: los hombres holandeses en sus casas orinan sentados. Seguro que no son todos los hombres, no en todas las familias ni en todos los estratos, pero es evidente que es un hecho de frecuente ocurrencia. Mis observaciones han sido hechas sobre todo en familias que podríamos llamar de clase media y en muchas de ellas los varones han dejado de hacer uso del poder de orinar de pie, reservándolo nada más para los lugares públicos donde la micción sentada se dificulta.


Si fuera yo paranoico diría que hay una enorme conspiración que se extiende por toda la sociedad para inducir a los varones desde pequeñitos a sentarse al inodoro para descargar sus vejigas. Las madres no tienen ningún problema con su conciencia cuando sientan a sus pequeños al inodoro para que orinen. Es cierto que es más higiénico que los varoncitos orinen de este modo, pues así se evita que con su mala puntería ensucie el niño con su orina las paredes y pisos. Es cierto que por la forma que generalmente tienen los inodoros en Holanda el chorro pringa hacia afuera de la taza. Es cierto que para el niño es más cómodo y que de este modo moja menos su ropa. Es cierto que los varones holandeses son muy altos y que el inodoro les queda muy lejos al orinar, lo que dificulta la puntería y acelera la velocidad del chorro. Estas y otras muchas razones que se dan son completamente ciertas, pero es también cierto que una costumbre tan vieja como la humanidad misma va de ese modo desapareciendo, que las diferencias entre los sexos se difuminan aquí también, que una nueva forma de masculinidad va definiéndose y que las nuevas relaciones que entre los sexos se establecen llegan ahora también hasta el inodoro.

Esta nueva manera de orinar de los hombres se encuentra mucho más extendida aún que en Holanda, en Suecia, Dinamarca y Noruega, esos tres países que en muchas cosas marchan a la vanguardia del planeta, los mismos países que produjeron para el mundo a los legendarios vikingos, el súmmum de la masculinidad como hasta hace poco la veníamos entendiendo. Los vikingos seguramente se revolcaran en sus tumbas cada vez que uno de sus descendientes se sienta para orinar.Quizás más adelante me extenderé en analizar para usted este asunto de orinar sentado en el contexto en que se produce, ahora sólo quería mostrárselo a usted como una curiosidad. Trataré entonces de colocarlo en el justo lugar que ocupa dentro del complejo sistema de relacionarse que los hombres y mujeres construyen en sociedades igualitarias como esta en la que me toca ahora vivir. Ahora tengo que dejar este post hasta aquí porque tengo que ir a orinar, de pie por supuesto, mientras la ley no me obligue a hacerlo de otro modo.




Para más información sobre dispositivos femeninos que facilitan a las damas orinar de pie les dejo estos vínculos para comenzar

Sheewee
P-mate
women pee standing up?



viernes, 6 de febrero de 2009

Un post light

A riesgo de perder la poca clientela que le queda a este blog, voy a hablarle hoy de cosas "light", de cosas que no le alteren a usted el metabolismo. Tengo otras cosas que podría contarle pero esas son demasiado pesadas para un blog, además pasan tantas cosas terribles en el mundo que ya no luce seguir hablando de cosas tristes.

Cuando regresé a Wageningen (la ciudad de Holanda en la que vivo) después de esos tres meses pasados en la vorágine que es Nicaragua, los canales estaban congelados y la temperatura coqueteaba con el punto de congelación. Tuve que acostumbrarme de una vez a una temperatura alrededor de treinta grados más baja. Le tomé una foto al canalito que discurre a la par del caminito de bicicleta por el que iba, para que viera usted como estaba congelado.



La noche de mi llegada, o la noche siguiente quizás, ya no lo recuerdo, hubo una nevada no muy fuerte pero suficiente para que la ciudad amaneciera con un ligero manto blanco.



Esta pareja de cisnes que usualmente se pasan el invierno por estos lares se salieron del frío estanque y se adueñaron de la calle desentendiéndose de todo. Ciclistas y automovilistas tenían que sortearlos al pasar. Los cisnes son bravos, como los gansos y si uno pasa muy cerca de ellos te atacan a picotazos, te lo digo por experiencia.


Por suerte la temperatura ha subido algunos grados en estos días y hoy anduvo alrededor de los diez grados en el momento más caliente del día. Seguro que se pondrá muy frío de nuevo pues el invierno apenas va por la mitad, por eso hay que disfrutar el día. Eso hice hoy precisamente, me fui a pasear por los alrededores de esta bonita y tranquila ciudad aprovechando el bondadoso clima. Sólo lamento no ser poeta porque con estos paisajes, con los cisnes, con las hermosas mujeres que te sonríen desde sus bicicletas tenés toda la materia prima necesaria para escribir hermosos poemas. Esa es la materia prima de muchos poemas de Dario: los cisnes, la nieve, el invierno, las hermosas mujeres, estanques, arboledas, como esta de la que hice esta foto para ustedes.



Y por supuesto que no podía irme sin dejarles esta foto del sol bajando detrás de los árboles.


Hasta el próximo post pues, en que quizás me anime y vuelva a meterme en cosas más pesadas, por ahora la levedad del ser se ha vuelto insoportable como diría Kundera y sólo puedo hablar de cosas muy livianas, imperceptibles casi.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cuestión de perspectiva

Hace ocho días, cuando salí a la terraza de la casa en que me hospedaba, me encontré con esta visión


Estaba entonces en la bahía de San Juan del Sur, Nicaragua, la mañana del 24 de Enero. No sé qué temperatura habría en ese momento, quizás andaría ya entre los 25 y  27 grados Celsius.

Hoy que salí al balcón de la casa en que estaba, esta fue la visión que me salió al encuentro.



Esto fue en Wageningen, Holanda, la tarde del 1 de febrero, temperatura: -1 grados Celsius. (Las manchas blancas al fondo son aves que nadan en la única parte del estanque que no está congelada en la superficie)

Cuando hago estas comparaciones (y no otras) me pregunto a mí mismo ¿qué jodidos hago aquí? ¿por qué mejor no estoy en aquella playa caminando en calzoneta con los pies descalzos en lugar de estar aquí tan cubierto y abrigado? Entonces recuerdo aquella sabia frase que dice “uno está donde ha escogido estar” y pienso que así es, que esta es mi escogencia, como sea.

Es igual para vos, mirá a tu alrededor y convencete: ahí donde estás es donde has escogido estar... ¿y si te dijera que no me refiero únicamente a un espacio físico, que el “donde” de la frase se refiere a tu entorno y a tu interior, que tu mundo es lo que has escogido y que vos sos lo que has escogido ser, que se vale escoger otra vez y otra vez ? ¿que pensarías?