domingo, 4 de abril de 2010

Melico avanza, finalmente

En Agosto del año pasado les contaba que empezaría a escribir la novela "Melico". Lo que no les conté fue que varias semanas después, cuando ya la novela había avanzado un buen trecho dejé de escribirla. Es que no me gustó por donde se me había ido, no estaba orgulloso de ella. La dejé en reposo por varias semanas para ver si era una cuestión mía pasajera. Pensé que a lo mejor era idea mía que la novela no estaba bien, que a lo mejor el otoño nostálgico y luego el invierno, con sus cortos días y su poca luz me afectaban la percepción y estaba siendo un mal juez de mi obra. Todavía a principios de año intenté recuperarla, llevarla por el rumbo que me gusta llevar mis escritos, imprimirle ese carácter que me gusta que tengan, pero no pude ("yo la regaba, con agua que cae del cielo y la regaba con lágrimas de mis ojos"). La novela no levantaba cabeza. No sabía qué hacer con ella hasta que ocurrió un suceso fortuito que quizás un día les contaré y supe qué cosa tenía que hacer y lo hice: empezar de nuevo, desde cero. Muchos escritores nos torturan con obras suyas que no están a la altura sólo porque no tuvieron el coraje de descartar una obrita que no hacía el grado. Quizás tuvieron pesar del tiempo que le habían dedicado, o tenían que cumplir con un contrato, como sea, nos recetan una obra intragable o sosa. Yo ni siquiera sé si alguna vez alguna obra mía verá la luz del día y se publicará en blanco y negro, pero si así fuera, quiero que sea una obra de la que yo esté orgulloso, que sea mi mejor producto, lo mejor que puedo ofrecerle a mis lectores. Si luego a usted le gusta o no, eso es otro asunto, al menos sabrá que la escribí lo mejor que pude, que he sido honesto con usted y si la novela no hace el grado será porque soy mal novelista. La verdad es que escribo para mis hijas en primer lugar y para mis amigos después y quiero que sea lo mejor que puedo darles.

Por eso mandé Melico al basurero (iba a emplear una palabra más gráfica pero mejor no). Es que si uno va por un mal camino uno no sigue andándolo sólo porque ya ha avanzado mucho, uno se regresa y ya. Tampoco se queda uno a ver el final de una película mala, aunque haya pagado para verla. Yo, al menos, no me quedo y si apenas cinco minutos después de empezada la película cae en desgracia, se vuelve idiota, me levanto y me voy. Eso hice con mi novelita: le aprete la tecla de delete, boté todo recuerdo de ella y empecé de nuevo, con una página en blanco, el primero de marzo. De todos modos mi tiempo de escritor nadie me lo paga, es mío y puedo hacer con él lo que me parezca.

Ahora voy por el buen camino, eso se los puedo asegurar, ahora la novela va marchando por donde quiero que marche. En ese método loco que yo mismo me he inventado y un día quizás les contaré, me he dado para escribirla trece semanas de tiempo que terminan el 30 de mayo y hoy, finalizando la quinta semana estoy pisando ya la linea imaginaria que marca la mitad de la novela. Esta noche llegaré a las 55 mil palabras, por ahí de 100 páginas A4.

Así va la cosa pues, se los cuento porque algunos de ustedes me han preguntado. Luego les cuento cómo me fue.