martes, 25 de noviembre de 2008

Como cantos rodados

Allá en la primera mitad de los años noventa del siglo pasado, en un viaje fantástico que hice por la zona al sur del Río Punta Gorda y al este del Río Aguas Zarcas, en el sureste de Nicaragua, conversé por varias horas con un hombre muy viejo originario del occidente del país, que había ido buscando la vida con su gente por doquiera que la vida lo había ido llevando. En la época de la expansión algodonera en los años cincuenta su pequeña parcela había pasado a manos del capital agro-exportador y él había tenido entonces que marcharse de su lugar y en el momento de nuestra conversación, después de varias décadas y varias estaciones en su largo migrar, se encontraba en el límite último de la “civilización”, en el frente último de la frontera agrícola. Más allá de su tierra, que no era de él sino del estado y él había ido a tomarla, empezaba lo que para entonces quedaba de selva tropical en aquella esquina olvidada del país. La vida de aquel hombre y su familia había sido de lucha constante y al final la resumió para mí en una frase que se quedó grabada en mi cerebro para siempre: “nosotros, esta pobretería que usted se va a encontrar por aquí, somos como cantos rodados, esas piedras que arrastra la corriente y un día, al igual que esas piedras nosotros también terminaremos en el mar”. Los miembros de aquellas familias eran los más pobres entre los pobres, obligados por una sociedad incapaz de organizarse y dar respuestas a todos sus miembros, a procurarse la existencia en un medio muy hostil, allá lejos, en el culo del mundo, donde ya ni las radios se escuchaban porque no había dinero para comprarle baterías a los viejos aparatos de radio que aún se veían en algunas de aquellas casitas, colocados sobre repisas elevadas que semejaban altares.

No sé que habrá sido de aquel hombre y su familia y las otras familias de aquellos rincones, nunca pude ya regresar a aquellos morideros de pobres. Seguramente han vendido “su” tierra y han seguido montaña adentro, destrozando el medio ambiente, botando árboles varias veces centenarios para poder sembrar, en aquellas tierras que no sirven para la agricultura, su maíz y sus frijoles, porque la gente no come palo. En un país que debería ser riquísimo, somos incapaces de organizarnos de tal modo que podamos todos vivir una existencia digna, sin que en los basureros de las ciudades tengan los niños de los pobres que disputarse como bestias, con perros y zopilotes, los restos que habrán de servirle de alimentos y sin que allá a días de camino de la alienada ciudad, los hijos de otros pobres tengan que comer mono para poder vivir un día más eso que llaman vida.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Una marcha victoriosa


IMG_1344p, originally uploaded by jorgemejia.

Una mañana, algunos días después de las elecciones municipales, un asistente de Lenín Cerna, ese malvado personaje que organizó y dirigió el gigantesco fraude electoral y el caos que hemos visto en estos días, llegó a decirle a su jefe que Eduardo Montealegre organizaría una marcha en Managua para denunciar el fraude. Este siniestro personaje, que dirigiera la tenebrosa Dirección General de Seguridad del Estado en el gobierno sandinista de los años ochenta, ni siquiera arrugó la cara para responder con una frase lapidaria, cargada de machismo, a cuyo cumplimiento dedicaría sus acciones de los días siguientes.

─Se equivoca Montealegre si cree que va a hacer esa marcha. Está loco el ratoncito: esa marcha no va, me corto un huevo si esa marcha va.

En los días siguientes el grueso de las acciones de las oscuras fuerzas que el ex-coronel Cerna dirige, estuvieron encaminadas a evitar que la marcha se llevara a cabo y el día 18, el día programado para la marcha, centenares de criminales a sueldo traídos desde todo el país, armados de lanzamorteros, machetes, puñales, bayonetas, piedras, palos y cualquier imaginable medio de muerte, se apoderaron de diversos puntos de la ciudad de Managua y cercaron a las personas que se congregaban para marchar, evitando a golpes y pedradas que entraran al sitio muchos que hacia allá se dirigían y amenazando con romper el cerco que la policía había tendido protegiendo a quienes marcharían. Las personas que se congregaron en aquel lugar son personas de gran coraje, que fueron capaces de sobreponerse al temor que a cualquier persona civilizada le provoca encontrarse en su camino con criminales armados dispuestos a todo.

Como usted sabrá ya, la gente no marchó como se había anunciado que se haría, en su lugar se realizó ahí mismo un mitín en el que los que hicieron uso de la palabra repudiaron a voz en cuello el fraude y denunciaron el enorme dispositivo paramilitar puesto en escena aquella tarde para acallar las voces de la población. Los líderes políticos suspendieron la marcha para evitar el baño de sangre que aquellas hordas salvajes estaban ansiosas de realizar sobre aquella gente pacíficamente reunida, sin más armas que su convicción de estar haciendo lo correcto por su país y por la democracia.

Cuando las personas congregadas en aquella marcha se disolvieron, subiéndose raudas a vehículos en marcha y refugiándose por decenas en las casas de los alrededores que abrieron sus puertas de par en par para proteger a los manifestantes, las rabiosas turbas, frustradas al no poder hacer correr la sangre que habían venido a buscar, se dedicaron a destruir la propiedad privada y a disparar en impotencia sus lanzamorteros y a recorrer las calles de arriba a abajo, furiosas, como fieras enjauladas. Por suerte no encontraron a nadie, por suerte los marchistas, con sus mentes alertas, fueron más hábiles que aquellos delincuentes de mentes embotadas por el alcohol, la droga y el discurso alienante.

La intención de la marcha era denunciar el enorme fraude ante nuestra población y ante el mundo. Los orteguistas querían evitar a toda costa que marcharan aquellas personas que habían votado en contra de Ortega y las que habían sido impedidas de votar. Si marchaban, el número de los marchantes pondría en evidencia ante los ojos de todos la magnitud del fraude cometido y éste caería por su propio peso.

Pero como cada maniobra que en su desesperación han venido haciendo los orteguistas en las últimas semanas, ésta también se ha vuelto contra ellos y los ha puesto otra vez en evidencia. Para nuestra gente ─que no es idiota como piensan los orteguistas─, con este intento orteguista de esconder su acción, el fraude ha quedado más que claro. Ha quedado en claro también, ante nuestra gente y el mundo, quiénes son los salvajes, cuáles son sus métodos y cuál es el futuro que espera a este pobre país si los dejamos hacer.

Las oscuras fuerzas del orteguismo fracasaron en su intento de tapar el sol con un dedo. Fracasaron pues no pudieron evitar la denuncia de un pueblo que sabe que le han robado su voluntad. Fracasaron porque la sangre no corrió como ellos deseaban. La expresión de la población no pudo ser evitada y el eco de las voces de la marcha que no fue, fueron amplificadas, enviadas hacia el aire y resuenan aún en cada rincón de nuestro país y en las mentes de nuestra gente, entre ellas, la frase que nos juntara aquella tarde, suena a un volumen que habrá de ensordecer al dictador: “dictadura no, democracia sí”. No, no pasarán, a este nuevo dictador también lo sacaremos.

[La foto de este post tiene el copyright de Jorge Mejía, que amablemente me deja usarla aquí. Si quieren ver más fotos de la marcha visiten el album que ha subido a flicker]


¿A eso nos quiere llevar Ortega?

Esta foto, de un niño soldado sandinista, fue tomada cerca de Bluefields, Nicaragua en 1984, mientras librábamos aquella espantosa guerra que por aquellos años nos vimos obligados a librar. ¿Será que otra vez mandaremos a nuestros niños a matarse los unos a los otros en una guerra civil? ¿Es que nunca aprenderemos? ¿Tendremos otra vez que enfrentar una dictadura como hemos hecho tantas veces ya? ¿Tendrá que morir nuestra mejor gente? ¿Habremos de matarnos de nuevo como salvajes? Por el camino que Ortega lleva las cosas, repitiendo los mismos errores de Somoza, sacando los peores errores del sandinismo para repetirlos una y otra vez, tal parece que nos quiere llevar a estos extremos. Va el dictador tomando por la fuerza, todo el poder para sí y para los suyos, sacando tramposamente a todo el mundo del juego, como si el país todo fuera suyo y de su gente, como si el país no fuese también nuestro. Podemos y debemos evitarlo, ahora y no mañana cuando las cosas vayan marchando a toda prisa por ese triste camino tantas veces recorrido. Hay que detener la dictadura antes que ella nos conduzca al abismo. Allá afuera, en la noche de Managua, en pleno siglo XXI , una horda de salvajes pagados por el gobierno, con dinero del pueblo, hace explotar poderosos petardos comprados con dinero del pueblo y agita sus armas frente a quienes pasan frente a ellos para meterle miedo a la gente buena. El lado más oscuro, las pasiones más bajas de nuestro ser como nación, se quiere imponer sobre la parte buena que tenemos, nos quieren arrastrar hacia el abismo. Es mucho lo que ahora se encuentra en juego en este país y si usted no lo mira, abrá sus ojos ahora que aún hay tiempo. En el nombre del amor se está sembrando el odio entre nosotros, se está sembrando vientos y ya llegará un día en que tendremos que cosechar las tempestades. No, si depende de mí, ellos no pasarán.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Campesinos "somocistas", Esteli, Nicaragua 78

Sí, Somoza utilizaba a los campesinos, llevándolos de aquí para allá, de igual modo que ahora los utiliza Ortega.

No, no estoy exagerando

Si ahora dejamos que la dictadura se imponga, lo que se nos viene encima es el oscurantismo total.

Managua, Nicaragua, 79


Managua, Nicaragua, 79, originally uploaded by Marcelo Montecino.

Porque yo se bien lo que se nos viene encima, por eso escribo, pero a veces una foto, como esta de 1979, de Marcelo Montecino, explica mejor lo que quiero decir.

Traídos desde todas partes



originally uploaded by soupitomarathon.

Desde todos los lugares y armados hasta los dientes, los danielistas fueron acarreados a Managua para impedir la manifestación de la oposición planeada para el día 18.


originally uploaded by soupitomarathon


En vehículos del estado y en autobuses contratados especialmente para la ocasión, las turbas, pagadas con dinero de los contribuyentes, tenían como objetivo acallar las voces de quienes repudian el fraude. Daniel Ortega no tiene (aún) un ejército para reprimir al pueblo así que tiene que utilizar sus fuerzas de choque para acallar las voces en contrario.




originally uploaded by soupitomarathon
Los danielistas se han desgastado en estos días y en Managua han perdido mucho apoyo, incluso de los elementos criminales de los barrios marginales pues el botín que les han prometido nunca llega y porque se
aburren pues sus contrincantes, los opositores al gobierno, no vienen a enfrentárseles cuando por las noches se toman las calles. Los Managuas votaron por el candidato de la oposición y están hartos de ver a las turbas en las calles, por eso los orteguistas tienen que traer gente desde los lugares más pobres del país, donde no hay empleo. Bajo la promesa de una cierta suma de dinero, un viaje en bus a la capital, una botella de licor, una comida y vía libre a sus más bajas pasiones, desempleados de los más pobres municipios del país fueron acarreados como ganado a Managua y alterar la paz y el orden.

(Por una falla de flckr no puedo mostrar los créditos de la foto, ellas pertenecen al usuario soupitomarathon)


martes, 18 de noviembre de 2008

Marcha vital por la democracia

Para las dos de la tarde (20:00 GMT) del día de hoy (18-11-2008) la oposición en Nicaragua ha convocado a una marcha ciudadana, una marcha pacífica, para repudiar el gigantesco fraude electoral que Daniel Ortega ha orquestado a lo largo de varios meses, utilizando a elementos paramilitares de antiguos organismos de inteligencia y un tribunal electoral a su completo servicio.

Daniel Ortega ha enviado a la calle desde la noche del día de las elecciones a sus fuerzas de choque para atemorizar a la población e imponer los resultados del fraude, los resultados de Ortega, de manera cada vez más violenta. Ortega ha dado la orden a sus elementos paramilitares de imponer su voluntad a sangre y fuego y si aún no hay muertos que lamentar es de pura casualidad. Hasta ahora ha habido decenas de heridos debido a la criminal intención del dictador de burlarse de la voluntad de un pueblo que lo ha rechazado masivamente en cada momento del viciado proceso electoral, incluyendo las urnas y que sabiendo lo que votó y lo que quiere no acepta el falseado resultado.

Cuando esto escribo son las 11:00 de la mañana (17:00 GMT) y los ciudadanos que acudirán esta tarde a la marcha andan aún en sus labores de cada día, ganándose honradamente el pan que habrán de llevarse a la boca. Los elementos orteguistas -muchos de ellos criminales a sueldo- han ido juntándose desde el mediodía de ayer en Managua, apoderándose de las calles con la orden de Ortega de evitar de manera violenta la marcha de la oposición.

En los días pasados, la “señora” Murillo, “primera dama” de la república ha mandado poner a lo largo de las calles por donde la marcha pasará, enormes armatostes de hierro en forma de casetas, dizque para resguardar del sol y la lluvia a los vendedores callejeros. Es bien sabido, pues del conocimiento popular no escapa nada, que las fuerzas de choque orteguistas volcarán estas casetas al paso de la marcha para escudarse en ellas mientras lanzan piedras y poderosos petardos a la multitud en la batalla campal que ellos han venido preparando.

Desde la madrugada y a lo largo de toda la mañana, vehículos del estado han estado descargando gente a lo largo de las vías por donde la manifestación ha informado que pasará. Elementos de baja ralea, criminales de poca monta dispuestos a todo, pagados con dinero de nuestros impuestos se bajan de los vehículos y se internan en los terrenos baldíos, escondiéndose detrás de los matorrales. Llevan su morralito de comida, botellas de licor, palos, sacos cargados con piedras, tubos que usarán para disparar sus petardos a la multitud y sacos llenos de las bombas que dispararán.

Entre las sombras de la noche se ha visto moverse rauda de un punto a otro de la capital la negra Range Rover de Lenín Cerna, quien fuera el jefe de la seguridad del estado en el gobierno sandinista de los años ochenta. Es él quien ha dirigido la criminal y gigantesca operación del fraude, es él mismo quien organiza todas las expresiones de los orteguistas, es él quien organizó el domingo la enorme operación para evitar la marcha de la oposición en León. Alguien muy cercano a él le ha oído repetir la frase “Managua no va, me corto un huevo si va”. Esta persona sin escrúpulos está dispuesta a todo para evitar el éxito de la marcha. Daniel Ortega tiene pánico, sus acciones así lo demuestran. Sabe que la gente ha votado en contra de sus candidatos y quiere imponer el terror para imponer su voluntad, caiga quien caiga.

En las rotondas la música de los orteguistas se deja escuchar a gran volumen, preparando a las fuerzas de choque para la guerra. Los que ahí se encuentran tienen en sus manos tubos, palos, piedras y debajo de las ropas llevan puñales por si acaso se produjera el combate cuerpo a cuerpo.

No, esto no suena a nación civilizada, le doy a usted la razón. Pero es que esto no es una nación, esto es un grupo humano salvaje en el que el peor de los clans quiere imponerse sobre los demás. A mí me da pena personalmente andar metido en esto, como le da pena a mis amigos intelectuales y no intelectuales, pero ellos y yo estaremos ahí, marchando, porque por el momento no nos queda de otra. No tenemos otra alternativa, hoy estamos haciendo lo que tenemos que hacer para impedir que la dictadura se salga con la suya. Bien vale la pena recibir una pedrada o un garrotazo si podemos evitar que nos arrastren a ese oscuro mundo al que hoy nos quieren llevar. Yo no sé si la gente acudirá masivamente a la marcha pues todo el mundo sabe lo que nos espera en ella, pero muchos sabemos también la vida terrible que nos espera si los orteguistas le ganan a este pobre pueblo en este día. La gente tiene miedo, veremos si puede más el miedo que el coraje. Estos son momentos sumamente críticos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Hora de las piedras pómez

A estas alturas, vista la impresionante magnitud del fraude realizado por Daniel Ortega en las elecciones municipales en Nicaragua, efectuadas el día 9, ya no cabe más pedir un nuevo conteo de los votos, pues incluso si esos votos que fueron depositados en las urnas se contaran de nuevo y sin hacer trampas, ellos no reflejan en realidad la voluntad del pueblo. Fueron miles de diferentes trucos los que la gente de Daniel Ortega realizó y gracias a ellos, la elección está tan viciada que para ninguna de las 146 alcaldías en disputa es ya posible saber realmente qué cosa es lo que la gente quería en estas elecciones, qué personas deberían ser alcaldes, qué personas tienen en verdad derecho a ser investidas concejales. A estas alturas de los acontecimientos ni uno solo de los números presentados por el Consejo Supremo Electoral es creíble pues probablemente cada número ha sido falseado. Si ahora nos concentramos en solicitar un nuevo conteo de los votos depositados en las urnas, estaremos legitimando el enorme fraude cometido. Déjeme darle un par de ejemplos, sólo para que vea usted cómo está la cosa de complicada: en esos votos depositados en las urnas no estarán los miles de votos de aquellas personas que votarían por la oposición pero que fueron impedidas de votar cuando de modo dirigido les negaron su cédula de ciudadanos, el documento que les acreditaba para votar. En cambio, en esas urnas, entre otros votos que no deberían legalmente estar ahí, estarán los votos a favor del partido en el gobierno de personas fallecidas hace ya mucho tiempo y los de jóvenes partidarios del régimen que aún no tenían la edad legal para votar y sin embargo votaron, en muchos casos más de una vez. En las urnas no estarán los votos de miles de personas que el mismo día de la elección se vieron impedidos de depositar sus votos porque los partidarios de Ortega cerraron cientos de centros de votación muchas horas antes de lo programado, cuando ya los disciplinados partidarios del régimen habían votado obedeciendo el llamado que su jefe les hiciera de votar temprano. Para su información, eso que los cínicos magistrados del Consejo Supremo Electoral llaman abstención, son en su gran mayoría nada más que personas impedidas de votar de mil maneras diferentes por los orteguistas temerosos del voto popular.

Si, por otro lado, la oposición aceptara revisar de nuevo los números que el Consejo Supremo Electoral presente para cada junta, sin ir a recontar los votos en la urna, a todo lo anteriormente dicho se agregaría un nuevo elemento que multiplica el error: los votos anulados. De manera tramposa, sin base real para ello, los fiscales del partido orteguista declararon nulos miles de votos que habían sido depositados a favor de la mayor fuerza opositora.

Podría pasarme todo el día describiendo para usted los mil vicios que esta elección tiene, los mil trucos realizados por los orteguistas a los ojos de todos, burdamente, riéndose de todos nosotros en el rostro. Podría hablarle por ejemplo de la imposibilidad estadística de la existencia de juntas receptoras de votos en las que todos los cuatrocientos votos fueron a favor del partido en el gobierno. Los casos en los que esto ocurrió fueron muchos, cuando la probabilidad de que ocurra una sola vez es tan baja que la hace simplemente imposible. Podríamos pues seguir hablando de los enormes vicios del recién finalizado proceso electoral, pero la hora de hablar ha terminado ya. La hora de actuar se ha llegado, la hora de exigir, del modo que sea, que se lleven a efecto nuevas elecciones, de nuevas maneras, con nuevas personas, de tal modo que esta vez sea posible saber cuál es la voluntad popular.

Este es el momento más crítico en la historia de la Nicaragua democrática. Nunca como hoy estuvo la frágil, naciente democracia, en mayor peligro que ahora. Es hora de salvar la democracia al costo que sea, no mañana, hoy, pues ya mañana no habrá nada que salvar. Si en este momento no actuamos ya no habrá más mañana.

Ya no se trata de salir a la calle para pedir que se le entregue la alcaldía a nadie, es hora de salir y exigir que se realicen nuevas elecciones, al costo que sea, para que podamos escuchar la voz del pueblo, la voz de Dios, que con tanto truco de Daniel Ortega no hemos podido escuchar.

Ahora iremos a la calle, pero no a defender candidatos porque a estas alturas ya no hay más candidatos, ahora iremos a la calle a defender la violada democracia, a evitar que la echen a los perros. Yo no me quedaré aquí en mi cómodo, agradable rinconcito, esperando que sean otros los que vayan a salvarla, a que sean otros los que saquen por mí las castañas del fuego. Yo estaré ahí, presentando la cara. Usted, ¿qué hará?


domingo, 16 de noviembre de 2008

Fraude enorme, desmedido

Sin tapujos, sin dobleces, voy a expresarle a usted aquí mi opinión sobre las recién pasadas elecciones municipales realizadas en Nicaragua, tómela usted en lo que para usted vale la humilde opinión de un ciudadano honrado, que tuvo la oportunidad de observar desde muy cerca el proceso electoral en cada uno de sus diferentes momentos y quien obtuvo de fuentes confiables la información sobre aquellas cosas que no pudo observar directamente.

Déjeme decirle de una vez mi conclusión, que luego le explicaré: estas elecciones fueron tan fraudulentas, sus resultados están tan alejados de la realidad que aquí lo único que cabe es desconocerlas, no aceptar sus resultados y exigir celebrarlas de nuevo, esta vez de otras maneras, que garanticen que los resultados expresen en realidad el deseo de la población.

No nos enredemos con complicadas definiciones. El voto de los ciudadanos expresa su voluntad, su deseo, es su voz, si los resultados que la autoridad electoral presenta no son el fiel reflejo del voto popular y son otra cosa muy diferente, puede hablarse entonces de fraude y en el caso de las recién pasadas elecciones se ha hecho una manipulación tan extrema de la voluntad popular, un acomodamiento tal de los resultados que ya a estas alturas no es posible saber en cada caso, qué fue en realidad lo que el pueblo deseaba, cuál era su voluntad y a quién quería elegir. A estas alturas de los acontecimientos, los datos que el CSE presenta no son creíbles para ninguno de los municipios en los que se realizó la elección. Los números que el CSE presenta son para cada caso, los números que el danielismo le ha dictado al consejo. Este proceso fraudulento ha dejado muy atrás cualquier otro fraude electoral cometido en la historia de Nicaragua. En su afán de quedarse con todo el poder el danielismo ha cometido una enorme torpeza y ha producido unos resultados que nadie con dos dedos de frente puede creer.

Escamotearle al pueblo sus votos, robarle su elección, es un enorme crimen y en estas elecciones el Consejo Supremo Electoral se convirtió en una asociación ilícita para delinquir, perdiendo hasta su último velo de legitimidad. Ha dejado de ser una institución para transmutarse en un nido de criminales al servicio de Daniel Ortega. Si en Nicaragua hubiese justicia desde el primero de los magistrados hasta el último funcionario del CSE, todos deberían ser juzgados por el horrendo crimen que hoy han cometido contra su pueblo.

El fraude electoral que hemos presenciado, que ha sido realizado burdamente, torpemente, ante nuestros sorprendidos ojos, ha sido planificado y dirigido como una operación militar con el objetivo de que los resultados electorales fuesen favorables a la pandilla de Daniel Ortega, esa que se cobija bajo las siglas FSLN y ha sido realizado con la absoluta complicidad de Arnoldo Alemán, el jefe de la otra pandilla. Nada, absolutamente nada en este proceso fraudulento ha sido dejado a la casualidad, todo, absolutamente todo, es el resultado de una intensa planificación y una ejecución realizada con precisión militar. No es por nada que la operación fraude electoral ha sido dirigida por quien fuera el director y por las estructuras de lo que en el primer gobierno sandinista fuese la temida Dirección General de Seguridad del Estado, que ahora funciona en la sombra, de manera casi invisible, pero dejando tras de sí su profunda huella.

Desde muchos meses antes del día de la elección, en las amplias oficinas en las que los dirigentes de estas fuerzas oscuras paramilitares se reúnen para planificar sus actividades delictivas, el proceso electoral todo fue desmenuzado hasta en su más pequeña pieza con el objetivo de manipular cada una de las piezas, dirigiéndolas de tal modo que la suma de las acciones produjese al final el resultado que Daniel Ortega deseaba obtener. Había mil diferentes maneras de afectar el proceso electoral y ellos planearon utilizar y utilizaron cada una de esas mil maneras, con una total falta de respeto por la voluntad del pueblo y utilizando para ello los recursos del estado, gastándose millones de dólares provenientes del erario público en pagar el masivo fraude. Todas esas diversas manifestaciones del fraude de las que vamos sabiendo ahora, descubriendo, recordando, no son “anomalías”, no son acciones aisladas, todas ellas son piedras que cuando vamos poniéndolas juntas las unas con las otras van convirtiéndose en el enorme edificio del fraude que los danielistas y sus colaboradores construyeron, un fraude gigantesco, cuyos resultados nos quieren ahora hacer tragar bajo amenaza y más tarde pretenderán imponer a sangre y fuego.

Ahora sólo queda desconocer la elección para hacerla de nuevo, de otro modo, cueste lo que ello cueste. Se ha llegado el momento de las piedras pómez. Ahora habrá que beberla o derramarla.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Esto parece Macondo

¿Se acuerdan ustedes de aquel pasaje en Cien Años de Soledad en que hay una matanza enorme de obreros agrícolas del banano y que los miles de cadáveres son llevados a tirar al mar en trenes bananeros? Uno de los Buendía sobrevive y cuando cuenta la matanza lo ven como loco porque según todo el mundo dice aquella matanza no ocurrió, nadie la vio, nadie la recuerda, no existió.

Así me siento ahora aquí, como el Buendía sobreviviente, viendo como hay gente que va tendiendo una enorme cortina de humo en el ambiente, cubriendo la sucia pata del fraude con una manta blanca, haciendo como si nunca hubiera existido. Hay una campaña enorme para hacer creer a la gente que Eduardo es como un cipote malcriado que no quiere aceptar la voluntad de la gente expresada en los votos. Se siembra la duda en la población, se dice que Eduardo sólo quiere desestabilizar el país, que en todo el país los candidatos perdedores aceptan su derrota, menos él. Se envía a las turbas a las calles y se dice que son pobladores indignados por el proceder de Eduardo. Hay mil hilos tendiéndose en esta trama gigantesca. Para usted, para mí y para la gente buena de este país es claro que hubo fraude enorme, colosal, de mil y un rostros, de mil y una maneras. Sin embargo yo mismo incluso empiezo a dudar de mi cordura, tan fuerte es la campaña de confusión, tan alto es el volumen del ruido en el ambiente.

Después de este post me sentaré y continuaré escribiendo mi informe personal de esta elección, para mis hijas, para ustedes, para mi memoria personal, para que no se nos olvide lo que está ocurriendo aquí, el crimen horrible que los más retrógrados elementos de esta sociedad están ahora cometiendo. Para que no se nos olvide la fecha terrible en que se perdió el país, en el que el país entró en la barbarie. A este paso que vamos, pronto dejaremos todos de tener país y seremos como Somalia que ya no se llama así sino Somali-land porque ya no hay un país ahí sino un territorio en el que diversas pandillas criminales se reparten el poder. Pero no, quizás no, quizás podremos aún recuperarlo y el cuento terrible que les he venido contando tenga un final feliz. Esto es lo que tenemos todos que procurar.

Hay voces en el ambiente, gente que aún protesta, que pelea, aún hay lucha. Ya ni siquiera luchamos por la alcaldía que Eduardo ganó y le robaron ni por todas las otras que también se ganaron, ahora la lucha es lucha por la democracia. Yo quisiera decirles que los malvados, los delincuentes no pasarán, no prevalecerán, pero ya no estoy tan seguro como lo estaba cuando llegué al país hace quince días, esos quince días que parecen quince años de tan intensos que han sido. Quizás luego de la marcha del domingo en León podré estar más seguro, ojalá. Quizás les tenga entonces buenas noticias, quizás el martes escribiré jubiloso.

He estado en los más privilegiados puntos de observación, entre la gente clave de la elección, he votado y he observado, me he hecho de una opinión que he ido compartiendo con ustedes y otras gentes, mi gente, porque lo siento casi como una obligación. Yo no puedo ser imparcial, ni quiero serlo, yo estoy del lado de la democracia frente al monstruo horrible de la dictadura. No quiero que mi gente viva en el oscurantismo, la tristeza, el reino del terror.

Después de escribir mi informe me iré a hacer lo que creo correcto en este momento, iré a apoyar a Montealegre, aunque no sea su fan, porque creo que es lo único que ahora nos queda por hacer. Como dijo un amigo, por la democracia me tragaré un ratón..

No, no pasarán, no prevalecerán, nosotros somos más y somos mejores, no puede ser posible que nos derroten.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrado por inventario

(Esta nota va sobre todo dirigida a quienes no están en Nicaragua y leen mis notas para darse cuenta de las cosas que sienten los que viven acá o los que como yo, andan de paso)

Mis disculpas por reportarme hasta ahora, pero muchas ganas no me quedan de escribir.

Es madrugada del día 14 cuando esto escribo, unas pocas horas después de que un grupo de criminales entre risas y bromas anunció que pretenden robarle la voluntad a este pueblo adormecido declarando ganador de la alcaldía de Managua a un tipejo cuyo única gracia es saber besar las botas del aprendiz de dictador, las mismas botas que una vez y otra vez lo patearan en el pasado y de nuevo, cuando ya no le sirva lo patearán de nuevo. Le darán la alcaldía de Managua al candidato que a pesar de todas las acciones del plan de fraude electoral echado a andar desde hace meses por las más oscuras fuerzas orteguistas, a pesar de los mil y un trucos puestos en escena el domingo para evitar que votara la gente del otro candidato y a pesar de los robos burdos efectuados y las anulaciones de los votos del otro, a pesar de todo eso, sacó la menor cantidad de votos. Esa asociación de delincuentes cobijada bajo las siglas CSE (Consejo Supremo Electoral) está haciendo lo que quiere con los votos de la gente, repartiendo alcaldías y nombrando concejales como les da la gana y no como la gente les ha mandado hacer. Se están limpiando sus grasosos e inmundos fundillos con la voluntad popular.

La institucionalidad de este país tiene fecha de defunción, Ortega y su grupo oligarca le acaban de dar la última puñalada, han cavado su tumba y le han echado la primera palada de tierra.

Hace días dije que o nos rebelábamos o nos jodíamos y es ahora precisamente el momento en el que se define cual de las dos caminos tomaremos.

Entenderán que no tengo muchas ganas de escribir, pues aunque desde hace semanas he venido anunciando que esto iba a ocurrir, la certeza del hecho consumado es muy difícil de asimilar desde aquí. Es que yo no tengo tanta confianza en levantamientos de este pueblo que anda por las calles como un sonámbulo, y estoy casi seguro que no apoyarán al pueblo esos que a sí mismos se llaman empresarios (esos que se agrupan en el COSEP), pero que sólo son pedigüeños y sólo pueden vivir y prosperar bajo el ala protectora de papá gobierno, seres temerosos como animalitos silvestres, que al primer sombrerazo, a la primera amenaza de que les revisarán la cuenta de sus impuestos, corren a refugiarse y retroceden en sus actitudes. Ojalá me equivoque, pero creo que en lo que vaya a ocurrir no habremos de contar con el apoyo de ese grupito.

El gordo Alemán, cómplice en este crimen, no importa lo que diga o parezca andar haciendo ahora, aparecerá en cualquier momento diciendo que acepta los resultados porque así se lo ha mandado el jefe de la otra pandilla, en este momento dominante. ¿Alguien en la lista quiere apostar en contra de eso? No me caerían mal unos bollitos. Creo que al final del cuento dejarán solo a Eduardo (otra vez: ojalá me equivoque), empezando por los políticos, después nos iremos yendo todos, uno por uno y en molote y Eduardo al salir apagará la luz, si es que acaso es él el último en salir.

Quizás mañana por la mañana amanezca yo de mejor humor, más positivo, pues así suele ocurrir conmigo, pero no quise escribirles mañana por la mañana, sino ahora, que ando bravo, decepcionado y triste por aquellos de los míos que se quedarán aquí y por todos aquellos que se marcharán porque en este país, mi país, su país, no habrá ya más espacio para la gente buena e incorruptible y se apoderarán de todo las más oscuras fuerzas, los valores de los pobres de espíritu y la tristeza se enseñoreará en el país de cuento. Reinará la desidia, el abandono, la desesperanza, el desamparo, el miedo. Yo ya lo vi ocurrir una vez y me da mucha pena por los jóvenes que ahora lo vivirán por vez primera y por los viejos que verán resurgir sus viejas pesadillas.

Yo no sé cuantos y cuantas de ustedes vivieron en este pais en aquellos años del sandinismo. Entonces había entre los sandinistas gente buena y habíamos otros, gente buena también, que no éramos sandinista y queríamos todos hacer revolución, queríamos cambiar las cosas para bien. El danielismo, esta cosa que ahora se ha adueñado del poder es otra cosa que aquello, o mejor dicho, es lo peor de aquellos años y lo peor de la gente, es como esa nata que flota en la olla cuando cocés frijoles y tenés que sacar y botar, es como el pus en la herida infectada, basura pura señores y señoras. Porque conozco bien esa sub-especie de gentes tengo ahora temor de lo que llegará. He visto los ojos inyectados en sangre de los jovencitos lumpen destruyendo los bienes de las gentes honradas y me da un hondo pesar por nuestra gente, incluidos ellos mismos, porque como dijera aquel que ustedes siguen desde hace dos mil años, ellos no saben lo que hacen. Los que sí lo saben son los tramposos en el poder, los zopilotes que habrán de gobernar este gran basurero en el que este país se habrá de convertir, si es que los dejamos hacer. Si los dejamos hacer aquí ya no habrá país para nadie. Me encantaría decir "no pasarán", pero no voy a decirlo esta noche, a lo mejor lo hago mañana por la mañana, esta noche estoy cerrado por inventario.


Saludos



jueves, 16 de octubre de 2008

Entonces, ¿qué va a hacer?

Como le decía en el post anterior, las alcaldías ya están distribuidas, del mismo modo que Somoza y Agüero se las repartían en aquellos tiempones. Eso está más claro que el ojo del piche y si usted no lo ve y mucha gente no lo ve, es por la enorme cortina de humo que el pacto ha puesto frente a los ojos de la gente. Ortega y su socio minoritario Alemán se han repartido de antemano las alcaldías, sin importarles lo que el pueblo vaya a votar en las urnas. A ninguno de los dos le conviene que Montealegre quede como alcalde de Managua pues eso rompería el balance de poder que los dos disfrutan. No importa lo que digan las amañadas encuestas, si usted vive en Managua mire a su alrededor, pele la oreja y escuche y se dará cuenta que la gente votará mayoritariamente por Montealegre. Entonces, le hago de nuevo la pregunta, de otro modo para que sea más clara, dígame ¿qué va a hacer usted la mañanita del día 10 de noviembre, cuando los medios de comunicación amanezcan anunciando la victoria de Alexis Argüello en las elecciones en Managua? ¿aceptará que le den de nuevo atol con el dedo? ¿se dejará arrastrar por la maquinaria publicitaria que trabajará intensamente para convencerle a usted que eso fue lo que decretó el voto popular? ¿se sentará decepcionado(a) a lamentarse y reafirmarse que este pueblo es irredento? ¿se dejará robar así a lo descarado?

Usted aprendió a sumar y restar, sume cuantos votos sacaron los liberales y los que iban con Eduardo en Managua en las últimas elecciones presidenciales y digame ¿usted de veras cree que esa gente que votó por el candidato liberal y por Eduardo se voltearon ahora y votaron por los sandinistas que ya nadie quiere? ¿usted cree que de veras hubo tantos votos nulos, tantos votos en blanco? ¿usted les va a creer que la gente prefiere al candidato de Ortega?

¿Usted se va a quedar ahí tranquilito en su casa el día después de las elecciones aceptando que la dictadura de un paso enorme hacia adelante pasando por encima de usted y de los suyos?

Ahora déjeme decirle que es lo que yo haré si es que logro subirme en un avión y salir para el paisito antes de las elecciones. Yo voy a salir a la calle y voy a irme a la plaza, solo o a lo mejor acompañado por usted, y me voy a poner a gritar y a exigir que las elecciones se vuelvan a hacer, esta vez supervisadas por observadores internacionales, como aquella vez en 1990 y no me voy a mover de esa plaza hasta conseguir ese objetivo o hasta que me saquen, del modo que sea, si es que pueden.

Es que fíjese usted que si ahora se deja meter este gol no habrá ya nada que pueda detener a esta dictadura. Esta es la última oportunidad que tendremos de detener a Ortega y desmontar el diabólico pacto por las buenas, sin tener que hacer de nuevo enormes sacrificios humanos, sin derramar la sangre de los jovenes. Si ahora dejamos que Ortega nos pase por encima, apeárnoslo después será muy pero muy difícil. Usted eligió a Ortega para presidente, no lo deje que se convierta en dictador, llamelo al orden y si no hace caso pues habrá que bajárselo de la presidencia. ¿Usted cree que eso no es posible? Levante la cabeza y mire un poco hacia atrás y acuérdese como fue que nos echamos al pico a Somoza. Este dictadorzuelo es más débil que aquel y yo le garantizo que no aguanta un sacudión.

martes, 14 de octubre de 2008

Usted, ¿qué va a hacer?

No importa quién vote, lo que importa es quién cuenta los votos, decía Stalin el pavoroso dictador soviético del pasado siglo y repite ahora Daniel Ortega, empeñado como está en convertirse en dictador en Nicaragua, el pequeño sufrido país. Para este patético personaje no importa quien vote o por quién se vote, pues la maquinaria que cuenta los votos le pertenece y está a su servicio y los resultados de las elecciones municipales que se avecinan, serán los resultados que él indique, de común acuerdo claro está, con su socio en el crimen Arnoldo Alemán.

Si usted piensa que Eduardo Montealegre será alcalde de Managua y se convertirá de ese modo en una piedra en el zapato del dictador y su socio, déjeme decirle una cosa: los números que el Consejo S. Electoral presentará dirán que la elección la ganó Alexis Argüello, el risible candidato de Ortega.

Managua y León serán seguramente alcaldías que los sandinistas "ganarán", junto con otras de importancia, aunque usted y yo sepamos que en León nadie votará por ese candidato delincuente y en Managua serán pocos los que votarán por el pobre cándido candidato. Otras alcaldías serán "ganadas" por los liberales de Alemán porque así se ha hecho la repartición. Las elecciones serán seguramente fraudulentas y sus resultados no serán los que el pueblo ha conseguido con su voto sino aquellos que los los mafiosos han pactado de antemano.

La mente de Ortega carece de toda sofisticación, es simple, bayunca, chambona y el robo de las elecciones no se hará utilizando alta tecnología como algunos podrían pensar, sino las mismas rudimentarias maneras que utilizaban los ídolos de Ortega y de Alemán, los Somoza. Las elecciones se robarán en las urnas y los fiscales electorales quizás ni siquiera podrán mirar o entender cómo fue que ocurrió.

Por eso es importante votar por Montealegre en Managua, porque de esa manera el fraude será más evidente. Olvídese de votar en blanco, de votar nulo, vaya y vote y no escuche a los sandinistas disfrazados de ovejas diciendo que no hay que votar o votar nulo. El voto nulo y la abstención serán los instrumentos que Ortega y Alemán probablemente utilizarán para legitimar su acción inícua.


continuará más tarde porque estoy ocupado...

sábado, 11 de octubre de 2008

El polvo de los pobres


Ayer, una buena amiga mía me contaba de sus problemas amorosos que a mí no me parecían tan graves pero a ella sí porque son de ella. En un cierto momento, secándose las lágrimas me pregunto:

-¿Podés imaginarte algo más triste?

Y entonces puede ser que le caí mal y ya nunca más vendrá a verme porque yo le contesté que sí, sí podía imaginarme algo más triste.

-Sí, -le dije mientras ella pelaba los ojos sorprendida- el polvo de los pobres me parece mucho más triste. Imaginate, estás durmiendo, con miedo, en tu insegura casita de materiales de desecho, rodeada de tus hijos que duermen por todas partes. Tu mamá, anciana y enferma duerme un poco más allá en la misma única habitación. Es de madrugada y de pronto llega tu hombre, viene borracho pues ayer le pagaron y se fue a beber guaro. Viene caliente porque estuvo bebiendo en la cantina rodeado de putas, pero no tuvo sexo porque no tenía para pagar. Ahora viene, tropezando con todo y maldiciendo. En medio de la oscuridad aparta al más pequeñito de tus hijos, que duerme pegadito a vos, y ocupa su lugar y se aprieta contra vos. Hiede a guaro y a vómito pues siempre vomita cuando bebe. Tiene la pinga parada y te la pone contra las nalgas. Te dice que no te hagás la dormida, que te des vuelta, que para eso tiene mujer. Vos te ponés boca arriba y te quitás el calzón lleno de huecos antes que él te lo rompa, tu único calzón. Y entonces él direcciona su instrumento ¿amatorio?, empuja y te penetra con dificultad. Te duele porque estás seca, porque no estás excitada y entonces tu vagina no está lubricada, pero a él no le importa porque así le gusta más pues estás “más socadita”, como suele decir. Mete y saca un par de veces su pinga dura y termina ruidosamente. A vos te da pena pues te parece que los niños, tu mamá y todo el mundo en el barrio puede oirlo. Te pregunta si te gustó y vos le decís que sí para que no te pegue como aquella vez que le dijiste que no te había gustado. Luego se queda dormido encima de vos y tenés que apartarlo. Con asco te limpias con un trapo entre las piernas, su semen te parece repugnante. “Ojalá no me haya preñado este hijueputa” te decís a vos misma. “Malcogida y encima preñada”. Te vas a dormir para olvidarte de todo, para olvidar incluso que estás viva. “¿Viva?” te preguntás y vos misma te respondés. ” Ja. Esto no es vida, esto es otra cosa, quién sabe qué cosa, pero vida no es” y te dormís.

(Este post fue originalmente publicado en mi bloguito pequeñito en http://guacalon.tumblr.com/ en diciembre del 2007, pero como estoy cerrando ese blog por falta de lectores, lo escribo aquí para ustedes)


miércoles, 8 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 2 de 2)


Cuando ví que algunas de las personas que visitaban mis blogs se tomaban el trabajo de echar algo en mi sombrerito me puse como la lechera, de la fábula a soñar que ganaba de este modo un montón de reales. Soñé que dejaba de hacer otros trabajos para dedicarme nada más que a escribir y hasta empecé a pensar en qué gastaría todo el montón de plata que me iba a llegar por medio de mi cuenta de paypal (una de las cosas en las que iba a gastarla, dicho sea de paso era en ir a componer a Daniel Ortega y si no se componía, a botarlo)

Por algunos días y esporádicamente algunos y algunas visitantes de mis blogs me dejaron alguna platita para escribir, como esos transeúntes que dejan una moneda en el sombrero del artista callejero para que este siga ejerciendo su arte y ejecutando su acto, pero un día, así como habían aparecido los donantes, así mismo se desaparecieron y ya nadie más le volvió a hacer click al botoncito de paypal, ni siquiera por curiosidad. Como pasa con muchos de mis sueños, el sueño de hacerme rico se perdió en la bruma de mi mala memoria y un día me olvidé del sueño y del botoncito de paypal. Me puse a escribir una novela y en las trece o catorce semanas que me pasé escribiéndola de principio a fin, casi no anduve por mis blogs y nunca ví el abandonado y triste botoncito de paypal, hasta hace unos diez días más o menos, que lo noté ahí solito y me acordé de mi sueño y me dí cuenta que era un sueño sin mucha base y decidí quitar el botoncito y terminar con el sistema de patrocinio que de todos modos no estaba funcionando. Me puse a revisar de dónde llegaban mis visitantes, cómo llegaban, qué cosas andaban buscando al aterrizar en mi blog (todo eso y más cosas sé de mis visitantes) y creo haber entendido algunas de las razones por las que el sistema de patrocinio no funciona. Muchos de mis visitantes llegan por casualidad, por la vía de google, buscando cosas diferentes que las que yo puedo ofrecerles. Muchos de ellos se van rapidito, después de entender que lo que buscaban no se encuentra en mi blog. Otros encuentran aparentemente interesante lo que escribo y regresan de vez en cuando a ver qué cosas nuevas he escrito. Otros de mis visitantes llegan directamente pues han puesto mi blogs entre sus favoritos. Los más sofisticados ponen el url de mis blogs en su lector de feeds rss (no se preocupe si no entiende esto, no es importante) y ya no necesitan regresar y no regresan pues leen mis posts en otras partes, les llegan automáticamente a su computador. Todo eso lo sé leyendo las estadísticas de mi contador de visitas (que dicho sea de paso no son muchas). Las cosas que no sé me las imagino. Imagino que no son muchos los que gustan de mis escritos, que de aquellos a quienes les gusta no muchos tienen ganas de patrocinar a un bloguero, que no son muchos los que se sienten obligados a dejar una moneda al marcharse para que el escribidor siga escribiendo. Luego sueño que son otras en realidad las razones, que a la gente le fascinan mis escritos y le encantaría patrocinarme, pero no está a su alcance porque no tienen plata o no tienen manera de mandarme dinero porque no tienen tarjeta de crédito o no tienen cuenta de paypal.

Como no tenía sentido que estuviera ahí iba yo a quitar el botoncito de paypal, pero un día de estos para mi sorpresa, apareció en mi sombrero no una moneda, sino un billete, un billete grande, que me da para escribir varios post y junto con el billete una notita “me gusta leer tus cosas, seguí por favor escribiendo”. Tengo que confesarle a usted que los años y las circunstancias le han puesto un callo a esa parte de uno en la que los sentimientos se alojan y por eso son pocas las cosas que me conmueven, pero esa nota, más que las monedas, me conmovió, me dio en el matado como dicen en mi pueblo. Yo sé que hay muchos de mis lectores que disfrutan leyendo mis tonterías y me escriben para decírmelo y me encanta leer sus mensajes y esos sus mensajes son suficiente paga para mí, como el aplauso lo es para el artista callejero que no vive del ejercicio de su arte, sino que lo hace porque le gusta hacerlo, igual que a mí me gusta escribir por escribir y no vivo de ello, pero de todos modos, que alguien confirme con su moneda que le ha gustado tu acto es muy satisfactorio. Es como un largo aplauso acompañado con silbido y con un ¨bravo”.

Desde hace meses pues abandoné este sueño y ando haciendo otras cuentas de lechera, persiguiendo otros sueños y ya no voy a soñar de nuevo hacerme rico con mi humilde escritura, pero por ahora dejo ahí mi sombrero, puesto a la entrada de mis blogs, por si acaso algún día pasa por ahí Carlos Slim, el hombre que tiene más dinero en el mundo y me deja un cheque enorme que hace que a mí me agarre un infarto y entonces me muero y ya no puedo escribir más.

Nota para mis lectores palmados o sin ganas de patrocinarme: no se preocupen, sigan viniendo, saber que han venido a ver mi acto es para mí paga suficiente. De todos modos voy a seguir escribiendo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 1 de 2)


En algún momento del año 2007, alguien me escribió privadamente para decirme que le gustaban mucho mis posts y me preguntaba por qué no escribía yo con más frecuencia en mis blogs. Yo le respondí agradeciéndole la gentileza y le expliqué que escribir me tomaba mucho tiempo y que yo tenía que trabajar para vivir y le dije medio en serio y medio en broma que si alguien me pagaba para escribir yo con gusto me sentaría cada día a hacerlo hasta quedarme dormido frente a la computadora, muerto de cansancio. Esta persona continuó escribiéndome y me dijo que si era así, con gusto me pagaría para escribir, aunque fuera por algunas horas nada más y me preguntó cómo podía hacer para mandarme dinero. Fue así como nació la idea de establecer el sistema de patrocinio que ya no recuerdo cuando empezó pero cuyo anuncio lo hice en este mismo blog en un post al que le puse fecha de enero 2007. Abrí entonces una cuenta de Paypal para que toda persona que me leyera y le gustaran mis escritos pudiera hacer click en el botoncito de paypal que puse en mis blogs pagándome de esta simple manera para escribir. Mis posts, que eran el producto de mi hobby de escribir, pasaban de este modo a convertirse en mercancía. Establecí el arbitrario precio de cinco euros por cada cien de palabras escritas en parte porque cinco euros es la cantidad mínima de una transacción de Paypal y en parte porque me pareció un precio razonable, visto el esfuerzo y el tiempo que me toma escribir cien palabras bien interconectadas entre sí. Escribí un post anunciando el establecimiento del sistema de patrocinio y explicándole a la gente cómo podía hacer para pagarme. En los primeros días algunas personas hicieron uso del botoncito de PayPal, me mandaron dinero y yo escribí algunos posts. Cuando ví que había gente, aunque no fuera mucha, que estaba dispuesta a pagarme para escribir la cabeza se me llenó de humo y empecé a hacer las cuentas de la lechera y para que sepa a qué me refiero transcribo aquí para usted la Fábula de La Lechera, de Félix María de Samaniego (1745-1801).

LA LECHERA

Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte.

¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.

Marchaba sola la feliz lechera,
y decía entre sí de esta manera:
"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío, pío".

"Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga".

"Llevarélo al mercado:
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña".

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que, a su salto violento,
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!

¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!

Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

jueves, 2 de octubre de 2008

Juntos pero no revueltos

Acá en Holanda, donde vivo, se encuentra uno a veces con parejas que, cuando uno que es curioso, va a indagar un poco más, se da cuenta que son del tipo "samen apart wonen", que al español podría traducirse como "viviendo juntos separados" o algo así. En este caso, la pareja no vive junta bajo un mismo techo sino que cada miembro tiene su propia casa o apartamento al que cada cual se retira cuando así le parezca. Conozco parejas que llevan en esa situación muchos años y no parece que van a cambiar. Algunas de estas parejas están unidas incluso por el lazo matrimonial, están casados pues, pero sin vivir juntos. ¿Qué le parece?

Yo no he hecho ningún estudio científico sobre el efecto de este tipo de relación en la felicidad de la persona, pero si usted me lo pregunta, le responderé que las pocas parejas de este tipo que yo conozco, todas sin excepción se ven muy felices. Estas parejas me hacen pensar que a lo mejor tendría razón Cristobal Maldidier, un francés muy flaco que fumaba mucho, cuando me decía una vez, hace veinte años, que uno no debía irse a vivir con la mujer amada porque entonces se le hacía daño al amor.

Juntos pero no revueltos. ¿Se le ocurren a usted algunas ideas?

lunes, 28 de abril de 2008

A la estimable clientela

Me he perdido de este blog últimamente y me parece que ya es hora de contarles la razón, aunque ustedes no me hayan preguntado: estoy escribiendo una novela, un viejo propósito al que hasta ahora le dedico el tiempo necesario para realizarlo. En este momento estoy entrando casi al capítulo final, quizás el más complicado de todos y seguramente el más difícil de escribir. A finales de mayo habré concluido esta aventura y empezaré a regresar a mis queridos blogs y a mis amables y pacientes lectores.

Todavía no sé bien cuál será el destino final de la novela. El destino que tome no depende sólo de mí en este momento. Si algún día la publico como un blog, no será en este año, si acaso el año próximo.

Un abrazo.