domingo, 16 de noviembre de 2008

Fraude enorme, desmedido

Sin tapujos, sin dobleces, voy a expresarle a usted aquí mi opinión sobre las recién pasadas elecciones municipales realizadas en Nicaragua, tómela usted en lo que para usted vale la humilde opinión de un ciudadano honrado, que tuvo la oportunidad de observar desde muy cerca el proceso electoral en cada uno de sus diferentes momentos y quien obtuvo de fuentes confiables la información sobre aquellas cosas que no pudo observar directamente.

Déjeme decirle de una vez mi conclusión, que luego le explicaré: estas elecciones fueron tan fraudulentas, sus resultados están tan alejados de la realidad que aquí lo único que cabe es desconocerlas, no aceptar sus resultados y exigir celebrarlas de nuevo, esta vez de otras maneras, que garanticen que los resultados expresen en realidad el deseo de la población.

No nos enredemos con complicadas definiciones. El voto de los ciudadanos expresa su voluntad, su deseo, es su voz, si los resultados que la autoridad electoral presenta no son el fiel reflejo del voto popular y son otra cosa muy diferente, puede hablarse entonces de fraude y en el caso de las recién pasadas elecciones se ha hecho una manipulación tan extrema de la voluntad popular, un acomodamiento tal de los resultados que ya a estas alturas no es posible saber en cada caso, qué fue en realidad lo que el pueblo deseaba, cuál era su voluntad y a quién quería elegir. A estas alturas de los acontecimientos, los datos que el CSE presenta no son creíbles para ninguno de los municipios en los que se realizó la elección. Los números que el CSE presenta son para cada caso, los números que el danielismo le ha dictado al consejo. Este proceso fraudulento ha dejado muy atrás cualquier otro fraude electoral cometido en la historia de Nicaragua. En su afán de quedarse con todo el poder el danielismo ha cometido una enorme torpeza y ha producido unos resultados que nadie con dos dedos de frente puede creer.

Escamotearle al pueblo sus votos, robarle su elección, es un enorme crimen y en estas elecciones el Consejo Supremo Electoral se convirtió en una asociación ilícita para delinquir, perdiendo hasta su último velo de legitimidad. Ha dejado de ser una institución para transmutarse en un nido de criminales al servicio de Daniel Ortega. Si en Nicaragua hubiese justicia desde el primero de los magistrados hasta el último funcionario del CSE, todos deberían ser juzgados por el horrendo crimen que hoy han cometido contra su pueblo.

El fraude electoral que hemos presenciado, que ha sido realizado burdamente, torpemente, ante nuestros sorprendidos ojos, ha sido planificado y dirigido como una operación militar con el objetivo de que los resultados electorales fuesen favorables a la pandilla de Daniel Ortega, esa que se cobija bajo las siglas FSLN y ha sido realizado con la absoluta complicidad de Arnoldo Alemán, el jefe de la otra pandilla. Nada, absolutamente nada en este proceso fraudulento ha sido dejado a la casualidad, todo, absolutamente todo, es el resultado de una intensa planificación y una ejecución realizada con precisión militar. No es por nada que la operación fraude electoral ha sido dirigida por quien fuera el director y por las estructuras de lo que en el primer gobierno sandinista fuese la temida Dirección General de Seguridad del Estado, que ahora funciona en la sombra, de manera casi invisible, pero dejando tras de sí su profunda huella.

Desde muchos meses antes del día de la elección, en las amplias oficinas en las que los dirigentes de estas fuerzas oscuras paramilitares se reúnen para planificar sus actividades delictivas, el proceso electoral todo fue desmenuzado hasta en su más pequeña pieza con el objetivo de manipular cada una de las piezas, dirigiéndolas de tal modo que la suma de las acciones produjese al final el resultado que Daniel Ortega deseaba obtener. Había mil diferentes maneras de afectar el proceso electoral y ellos planearon utilizar y utilizaron cada una de esas mil maneras, con una total falta de respeto por la voluntad del pueblo y utilizando para ello los recursos del estado, gastándose millones de dólares provenientes del erario público en pagar el masivo fraude. Todas esas diversas manifestaciones del fraude de las que vamos sabiendo ahora, descubriendo, recordando, no son “anomalías”, no son acciones aisladas, todas ellas son piedras que cuando vamos poniéndolas juntas las unas con las otras van convirtiéndose en el enorme edificio del fraude que los danielistas y sus colaboradores construyeron, un fraude gigantesco, cuyos resultados nos quieren ahora hacer tragar bajo amenaza y más tarde pretenderán imponer a sangre y fuego.

Ahora sólo queda desconocer la elección para hacerla de nuevo, de otro modo, cueste lo que ello cueste. Se ha llegado el momento de las piedras pómez. Ahora habrá que beberla o derramarla.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Esto parece Macondo

¿Se acuerdan ustedes de aquel pasaje en Cien Años de Soledad en que hay una matanza enorme de obreros agrícolas del banano y que los miles de cadáveres son llevados a tirar al mar en trenes bananeros? Uno de los Buendía sobrevive y cuando cuenta la matanza lo ven como loco porque según todo el mundo dice aquella matanza no ocurrió, nadie la vio, nadie la recuerda, no existió.

Así me siento ahora aquí, como el Buendía sobreviviente, viendo como hay gente que va tendiendo una enorme cortina de humo en el ambiente, cubriendo la sucia pata del fraude con una manta blanca, haciendo como si nunca hubiera existido. Hay una campaña enorme para hacer creer a la gente que Eduardo es como un cipote malcriado que no quiere aceptar la voluntad de la gente expresada en los votos. Se siembra la duda en la población, se dice que Eduardo sólo quiere desestabilizar el país, que en todo el país los candidatos perdedores aceptan su derrota, menos él. Se envía a las turbas a las calles y se dice que son pobladores indignados por el proceder de Eduardo. Hay mil hilos tendiéndose en esta trama gigantesca. Para usted, para mí y para la gente buena de este país es claro que hubo fraude enorme, colosal, de mil y un rostros, de mil y una maneras. Sin embargo yo mismo incluso empiezo a dudar de mi cordura, tan fuerte es la campaña de confusión, tan alto es el volumen del ruido en el ambiente.

Después de este post me sentaré y continuaré escribiendo mi informe personal de esta elección, para mis hijas, para ustedes, para mi memoria personal, para que no se nos olvide lo que está ocurriendo aquí, el crimen horrible que los más retrógrados elementos de esta sociedad están ahora cometiendo. Para que no se nos olvide la fecha terrible en que se perdió el país, en el que el país entró en la barbarie. A este paso que vamos, pronto dejaremos todos de tener país y seremos como Somalia que ya no se llama así sino Somali-land porque ya no hay un país ahí sino un territorio en el que diversas pandillas criminales se reparten el poder. Pero no, quizás no, quizás podremos aún recuperarlo y el cuento terrible que les he venido contando tenga un final feliz. Esto es lo que tenemos todos que procurar.

Hay voces en el ambiente, gente que aún protesta, que pelea, aún hay lucha. Ya ni siquiera luchamos por la alcaldía que Eduardo ganó y le robaron ni por todas las otras que también se ganaron, ahora la lucha es lucha por la democracia. Yo quisiera decirles que los malvados, los delincuentes no pasarán, no prevalecerán, pero ya no estoy tan seguro como lo estaba cuando llegué al país hace quince días, esos quince días que parecen quince años de tan intensos que han sido. Quizás luego de la marcha del domingo en León podré estar más seguro, ojalá. Quizás les tenga entonces buenas noticias, quizás el martes escribiré jubiloso.

He estado en los más privilegiados puntos de observación, entre la gente clave de la elección, he votado y he observado, me he hecho de una opinión que he ido compartiendo con ustedes y otras gentes, mi gente, porque lo siento casi como una obligación. Yo no puedo ser imparcial, ni quiero serlo, yo estoy del lado de la democracia frente al monstruo horrible de la dictadura. No quiero que mi gente viva en el oscurantismo, la tristeza, el reino del terror.

Después de escribir mi informe me iré a hacer lo que creo correcto en este momento, iré a apoyar a Montealegre, aunque no sea su fan, porque creo que es lo único que ahora nos queda por hacer. Como dijo un amigo, por la democracia me tragaré un ratón..

No, no pasarán, no prevalecerán, nosotros somos más y somos mejores, no puede ser posible que nos derroten.


viernes, 14 de noviembre de 2008

Cerrado por inventario

(Esta nota va sobre todo dirigida a quienes no están en Nicaragua y leen mis notas para darse cuenta de las cosas que sienten los que viven acá o los que como yo, andan de paso)

Mis disculpas por reportarme hasta ahora, pero muchas ganas no me quedan de escribir.

Es madrugada del día 14 cuando esto escribo, unas pocas horas después de que un grupo de criminales entre risas y bromas anunció que pretenden robarle la voluntad a este pueblo adormecido declarando ganador de la alcaldía de Managua a un tipejo cuyo única gracia es saber besar las botas del aprendiz de dictador, las mismas botas que una vez y otra vez lo patearan en el pasado y de nuevo, cuando ya no le sirva lo patearán de nuevo. Le darán la alcaldía de Managua al candidato que a pesar de todas las acciones del plan de fraude electoral echado a andar desde hace meses por las más oscuras fuerzas orteguistas, a pesar de los mil y un trucos puestos en escena el domingo para evitar que votara la gente del otro candidato y a pesar de los robos burdos efectuados y las anulaciones de los votos del otro, a pesar de todo eso, sacó la menor cantidad de votos. Esa asociación de delincuentes cobijada bajo las siglas CSE (Consejo Supremo Electoral) está haciendo lo que quiere con los votos de la gente, repartiendo alcaldías y nombrando concejales como les da la gana y no como la gente les ha mandado hacer. Se están limpiando sus grasosos e inmundos fundillos con la voluntad popular.

La institucionalidad de este país tiene fecha de defunción, Ortega y su grupo oligarca le acaban de dar la última puñalada, han cavado su tumba y le han echado la primera palada de tierra.

Hace días dije que o nos rebelábamos o nos jodíamos y es ahora precisamente el momento en el que se define cual de las dos caminos tomaremos.

Entenderán que no tengo muchas ganas de escribir, pues aunque desde hace semanas he venido anunciando que esto iba a ocurrir, la certeza del hecho consumado es muy difícil de asimilar desde aquí. Es que yo no tengo tanta confianza en levantamientos de este pueblo que anda por las calles como un sonámbulo, y estoy casi seguro que no apoyarán al pueblo esos que a sí mismos se llaman empresarios (esos que se agrupan en el COSEP), pero que sólo son pedigüeños y sólo pueden vivir y prosperar bajo el ala protectora de papá gobierno, seres temerosos como animalitos silvestres, que al primer sombrerazo, a la primera amenaza de que les revisarán la cuenta de sus impuestos, corren a refugiarse y retroceden en sus actitudes. Ojalá me equivoque, pero creo que en lo que vaya a ocurrir no habremos de contar con el apoyo de ese grupito.

El gordo Alemán, cómplice en este crimen, no importa lo que diga o parezca andar haciendo ahora, aparecerá en cualquier momento diciendo que acepta los resultados porque así se lo ha mandado el jefe de la otra pandilla, en este momento dominante. ¿Alguien en la lista quiere apostar en contra de eso? No me caerían mal unos bollitos. Creo que al final del cuento dejarán solo a Eduardo (otra vez: ojalá me equivoque), empezando por los políticos, después nos iremos yendo todos, uno por uno y en molote y Eduardo al salir apagará la luz, si es que acaso es él el último en salir.

Quizás mañana por la mañana amanezca yo de mejor humor, más positivo, pues así suele ocurrir conmigo, pero no quise escribirles mañana por la mañana, sino ahora, que ando bravo, decepcionado y triste por aquellos de los míos que se quedarán aquí y por todos aquellos que se marcharán porque en este país, mi país, su país, no habrá ya más espacio para la gente buena e incorruptible y se apoderarán de todo las más oscuras fuerzas, los valores de los pobres de espíritu y la tristeza se enseñoreará en el país de cuento. Reinará la desidia, el abandono, la desesperanza, el desamparo, el miedo. Yo ya lo vi ocurrir una vez y me da mucha pena por los jóvenes que ahora lo vivirán por vez primera y por los viejos que verán resurgir sus viejas pesadillas.

Yo no sé cuantos y cuantas de ustedes vivieron en este pais en aquellos años del sandinismo. Entonces había entre los sandinistas gente buena y habíamos otros, gente buena también, que no éramos sandinista y queríamos todos hacer revolución, queríamos cambiar las cosas para bien. El danielismo, esta cosa que ahora se ha adueñado del poder es otra cosa que aquello, o mejor dicho, es lo peor de aquellos años y lo peor de la gente, es como esa nata que flota en la olla cuando cocés frijoles y tenés que sacar y botar, es como el pus en la herida infectada, basura pura señores y señoras. Porque conozco bien esa sub-especie de gentes tengo ahora temor de lo que llegará. He visto los ojos inyectados en sangre de los jovencitos lumpen destruyendo los bienes de las gentes honradas y me da un hondo pesar por nuestra gente, incluidos ellos mismos, porque como dijera aquel que ustedes siguen desde hace dos mil años, ellos no saben lo que hacen. Los que sí lo saben son los tramposos en el poder, los zopilotes que habrán de gobernar este gran basurero en el que este país se habrá de convertir, si es que los dejamos hacer. Si los dejamos hacer aquí ya no habrá país para nadie. Me encantaría decir "no pasarán", pero no voy a decirlo esta noche, a lo mejor lo hago mañana por la mañana, esta noche estoy cerrado por inventario.


Saludos



jueves, 16 de octubre de 2008

Entonces, ¿qué va a hacer?

Como le decía en el post anterior, las alcaldías ya están distribuidas, del mismo modo que Somoza y Agüero se las repartían en aquellos tiempones. Eso está más claro que el ojo del piche y si usted no lo ve y mucha gente no lo ve, es por la enorme cortina de humo que el pacto ha puesto frente a los ojos de la gente. Ortega y su socio minoritario Alemán se han repartido de antemano las alcaldías, sin importarles lo que el pueblo vaya a votar en las urnas. A ninguno de los dos le conviene que Montealegre quede como alcalde de Managua pues eso rompería el balance de poder que los dos disfrutan. No importa lo que digan las amañadas encuestas, si usted vive en Managua mire a su alrededor, pele la oreja y escuche y se dará cuenta que la gente votará mayoritariamente por Montealegre. Entonces, le hago de nuevo la pregunta, de otro modo para que sea más clara, dígame ¿qué va a hacer usted la mañanita del día 10 de noviembre, cuando los medios de comunicación amanezcan anunciando la victoria de Alexis Argüello en las elecciones en Managua? ¿aceptará que le den de nuevo atol con el dedo? ¿se dejará arrastrar por la maquinaria publicitaria que trabajará intensamente para convencerle a usted que eso fue lo que decretó el voto popular? ¿se sentará decepcionado(a) a lamentarse y reafirmarse que este pueblo es irredento? ¿se dejará robar así a lo descarado?

Usted aprendió a sumar y restar, sume cuantos votos sacaron los liberales y los que iban con Eduardo en Managua en las últimas elecciones presidenciales y digame ¿usted de veras cree que esa gente que votó por el candidato liberal y por Eduardo se voltearon ahora y votaron por los sandinistas que ya nadie quiere? ¿usted cree que de veras hubo tantos votos nulos, tantos votos en blanco? ¿usted les va a creer que la gente prefiere al candidato de Ortega?

¿Usted se va a quedar ahí tranquilito en su casa el día después de las elecciones aceptando que la dictadura de un paso enorme hacia adelante pasando por encima de usted y de los suyos?

Ahora déjeme decirle que es lo que yo haré si es que logro subirme en un avión y salir para el paisito antes de las elecciones. Yo voy a salir a la calle y voy a irme a la plaza, solo o a lo mejor acompañado por usted, y me voy a poner a gritar y a exigir que las elecciones se vuelvan a hacer, esta vez supervisadas por observadores internacionales, como aquella vez en 1990 y no me voy a mover de esa plaza hasta conseguir ese objetivo o hasta que me saquen, del modo que sea, si es que pueden.

Es que fíjese usted que si ahora se deja meter este gol no habrá ya nada que pueda detener a esta dictadura. Esta es la última oportunidad que tendremos de detener a Ortega y desmontar el diabólico pacto por las buenas, sin tener que hacer de nuevo enormes sacrificios humanos, sin derramar la sangre de los jovenes. Si ahora dejamos que Ortega nos pase por encima, apeárnoslo después será muy pero muy difícil. Usted eligió a Ortega para presidente, no lo deje que se convierta en dictador, llamelo al orden y si no hace caso pues habrá que bajárselo de la presidencia. ¿Usted cree que eso no es posible? Levante la cabeza y mire un poco hacia atrás y acuérdese como fue que nos echamos al pico a Somoza. Este dictadorzuelo es más débil que aquel y yo le garantizo que no aguanta un sacudión.

martes, 14 de octubre de 2008

Usted, ¿qué va a hacer?

No importa quién vote, lo que importa es quién cuenta los votos, decía Stalin el pavoroso dictador soviético del pasado siglo y repite ahora Daniel Ortega, empeñado como está en convertirse en dictador en Nicaragua, el pequeño sufrido país. Para este patético personaje no importa quien vote o por quién se vote, pues la maquinaria que cuenta los votos le pertenece y está a su servicio y los resultados de las elecciones municipales que se avecinan, serán los resultados que él indique, de común acuerdo claro está, con su socio en el crimen Arnoldo Alemán.

Si usted piensa que Eduardo Montealegre será alcalde de Managua y se convertirá de ese modo en una piedra en el zapato del dictador y su socio, déjeme decirle una cosa: los números que el Consejo S. Electoral presentará dirán que la elección la ganó Alexis Argüello, el risible candidato de Ortega.

Managua y León serán seguramente alcaldías que los sandinistas "ganarán", junto con otras de importancia, aunque usted y yo sepamos que en León nadie votará por ese candidato delincuente y en Managua serán pocos los que votarán por el pobre cándido candidato. Otras alcaldías serán "ganadas" por los liberales de Alemán porque así se ha hecho la repartición. Las elecciones serán seguramente fraudulentas y sus resultados no serán los que el pueblo ha conseguido con su voto sino aquellos que los los mafiosos han pactado de antemano.

La mente de Ortega carece de toda sofisticación, es simple, bayunca, chambona y el robo de las elecciones no se hará utilizando alta tecnología como algunos podrían pensar, sino las mismas rudimentarias maneras que utilizaban los ídolos de Ortega y de Alemán, los Somoza. Las elecciones se robarán en las urnas y los fiscales electorales quizás ni siquiera podrán mirar o entender cómo fue que ocurrió.

Por eso es importante votar por Montealegre en Managua, porque de esa manera el fraude será más evidente. Olvídese de votar en blanco, de votar nulo, vaya y vote y no escuche a los sandinistas disfrazados de ovejas diciendo que no hay que votar o votar nulo. El voto nulo y la abstención serán los instrumentos que Ortega y Alemán probablemente utilizarán para legitimar su acción inícua.


continuará más tarde porque estoy ocupado...

sábado, 11 de octubre de 2008

El polvo de los pobres


Ayer, una buena amiga mía me contaba de sus problemas amorosos que a mí no me parecían tan graves pero a ella sí porque son de ella. En un cierto momento, secándose las lágrimas me pregunto:

-¿Podés imaginarte algo más triste?

Y entonces puede ser que le caí mal y ya nunca más vendrá a verme porque yo le contesté que sí, sí podía imaginarme algo más triste.

-Sí, -le dije mientras ella pelaba los ojos sorprendida- el polvo de los pobres me parece mucho más triste. Imaginate, estás durmiendo, con miedo, en tu insegura casita de materiales de desecho, rodeada de tus hijos que duermen por todas partes. Tu mamá, anciana y enferma duerme un poco más allá en la misma única habitación. Es de madrugada y de pronto llega tu hombre, viene borracho pues ayer le pagaron y se fue a beber guaro. Viene caliente porque estuvo bebiendo en la cantina rodeado de putas, pero no tuvo sexo porque no tenía para pagar. Ahora viene, tropezando con todo y maldiciendo. En medio de la oscuridad aparta al más pequeñito de tus hijos, que duerme pegadito a vos, y ocupa su lugar y se aprieta contra vos. Hiede a guaro y a vómito pues siempre vomita cuando bebe. Tiene la pinga parada y te la pone contra las nalgas. Te dice que no te hagás la dormida, que te des vuelta, que para eso tiene mujer. Vos te ponés boca arriba y te quitás el calzón lleno de huecos antes que él te lo rompa, tu único calzón. Y entonces él direcciona su instrumento ¿amatorio?, empuja y te penetra con dificultad. Te duele porque estás seca, porque no estás excitada y entonces tu vagina no está lubricada, pero a él no le importa porque así le gusta más pues estás “más socadita”, como suele decir. Mete y saca un par de veces su pinga dura y termina ruidosamente. A vos te da pena pues te parece que los niños, tu mamá y todo el mundo en el barrio puede oirlo. Te pregunta si te gustó y vos le decís que sí para que no te pegue como aquella vez que le dijiste que no te había gustado. Luego se queda dormido encima de vos y tenés que apartarlo. Con asco te limpias con un trapo entre las piernas, su semen te parece repugnante. “Ojalá no me haya preñado este hijueputa” te decís a vos misma. “Malcogida y encima preñada”. Te vas a dormir para olvidarte de todo, para olvidar incluso que estás viva. “¿Viva?” te preguntás y vos misma te respondés. ” Ja. Esto no es vida, esto es otra cosa, quién sabe qué cosa, pero vida no es” y te dormís.

(Este post fue originalmente publicado en mi bloguito pequeñito en http://guacalon.tumblr.com/ en diciembre del 2007, pero como estoy cerrando ese blog por falta de lectores, lo escribo aquí para ustedes)


miércoles, 8 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 2 de 2)


Cuando ví que algunas de las personas que visitaban mis blogs se tomaban el trabajo de echar algo en mi sombrerito me puse como la lechera, de la fábula a soñar que ganaba de este modo un montón de reales. Soñé que dejaba de hacer otros trabajos para dedicarme nada más que a escribir y hasta empecé a pensar en qué gastaría todo el montón de plata que me iba a llegar por medio de mi cuenta de paypal (una de las cosas en las que iba a gastarla, dicho sea de paso era en ir a componer a Daniel Ortega y si no se componía, a botarlo)

Por algunos días y esporádicamente algunos y algunas visitantes de mis blogs me dejaron alguna platita para escribir, como esos transeúntes que dejan una moneda en el sombrero del artista callejero para que este siga ejerciendo su arte y ejecutando su acto, pero un día, así como habían aparecido los donantes, así mismo se desaparecieron y ya nadie más le volvió a hacer click al botoncito de paypal, ni siquiera por curiosidad. Como pasa con muchos de mis sueños, el sueño de hacerme rico se perdió en la bruma de mi mala memoria y un día me olvidé del sueño y del botoncito de paypal. Me puse a escribir una novela y en las trece o catorce semanas que me pasé escribiéndola de principio a fin, casi no anduve por mis blogs y nunca ví el abandonado y triste botoncito de paypal, hasta hace unos diez días más o menos, que lo noté ahí solito y me acordé de mi sueño y me dí cuenta que era un sueño sin mucha base y decidí quitar el botoncito y terminar con el sistema de patrocinio que de todos modos no estaba funcionando. Me puse a revisar de dónde llegaban mis visitantes, cómo llegaban, qué cosas andaban buscando al aterrizar en mi blog (todo eso y más cosas sé de mis visitantes) y creo haber entendido algunas de las razones por las que el sistema de patrocinio no funciona. Muchos de mis visitantes llegan por casualidad, por la vía de google, buscando cosas diferentes que las que yo puedo ofrecerles. Muchos de ellos se van rapidito, después de entender que lo que buscaban no se encuentra en mi blog. Otros encuentran aparentemente interesante lo que escribo y regresan de vez en cuando a ver qué cosas nuevas he escrito. Otros de mis visitantes llegan directamente pues han puesto mi blogs entre sus favoritos. Los más sofisticados ponen el url de mis blogs en su lector de feeds rss (no se preocupe si no entiende esto, no es importante) y ya no necesitan regresar y no regresan pues leen mis posts en otras partes, les llegan automáticamente a su computador. Todo eso lo sé leyendo las estadísticas de mi contador de visitas (que dicho sea de paso no son muchas). Las cosas que no sé me las imagino. Imagino que no son muchos los que gustan de mis escritos, que de aquellos a quienes les gusta no muchos tienen ganas de patrocinar a un bloguero, que no son muchos los que se sienten obligados a dejar una moneda al marcharse para que el escribidor siga escribiendo. Luego sueño que son otras en realidad las razones, que a la gente le fascinan mis escritos y le encantaría patrocinarme, pero no está a su alcance porque no tienen plata o no tienen manera de mandarme dinero porque no tienen tarjeta de crédito o no tienen cuenta de paypal.

Como no tenía sentido que estuviera ahí iba yo a quitar el botoncito de paypal, pero un día de estos para mi sorpresa, apareció en mi sombrero no una moneda, sino un billete, un billete grande, que me da para escribir varios post y junto con el billete una notita “me gusta leer tus cosas, seguí por favor escribiendo”. Tengo que confesarle a usted que los años y las circunstancias le han puesto un callo a esa parte de uno en la que los sentimientos se alojan y por eso son pocas las cosas que me conmueven, pero esa nota, más que las monedas, me conmovió, me dio en el matado como dicen en mi pueblo. Yo sé que hay muchos de mis lectores que disfrutan leyendo mis tonterías y me escriben para decírmelo y me encanta leer sus mensajes y esos sus mensajes son suficiente paga para mí, como el aplauso lo es para el artista callejero que no vive del ejercicio de su arte, sino que lo hace porque le gusta hacerlo, igual que a mí me gusta escribir por escribir y no vivo de ello, pero de todos modos, que alguien confirme con su moneda que le ha gustado tu acto es muy satisfactorio. Es como un largo aplauso acompañado con silbido y con un ¨bravo”.

Desde hace meses pues abandoné este sueño y ando haciendo otras cuentas de lechera, persiguiendo otros sueños y ya no voy a soñar de nuevo hacerme rico con mi humilde escritura, pero por ahora dejo ahí mi sombrero, puesto a la entrada de mis blogs, por si acaso algún día pasa por ahí Carlos Slim, el hombre que tiene más dinero en el mundo y me deja un cheque enorme que hace que a mí me agarre un infarto y entonces me muero y ya no puedo escribir más.

Nota para mis lectores palmados o sin ganas de patrocinarme: no se preocupen, sigan viniendo, saber que han venido a ver mi acto es para mí paga suficiente. De todos modos voy a seguir escribiendo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Las cuentas de la lechera (parte 1 de 2)


En algún momento del año 2007, alguien me escribió privadamente para decirme que le gustaban mucho mis posts y me preguntaba por qué no escribía yo con más frecuencia en mis blogs. Yo le respondí agradeciéndole la gentileza y le expliqué que escribir me tomaba mucho tiempo y que yo tenía que trabajar para vivir y le dije medio en serio y medio en broma que si alguien me pagaba para escribir yo con gusto me sentaría cada día a hacerlo hasta quedarme dormido frente a la computadora, muerto de cansancio. Esta persona continuó escribiéndome y me dijo que si era así, con gusto me pagaría para escribir, aunque fuera por algunas horas nada más y me preguntó cómo podía hacer para mandarme dinero. Fue así como nació la idea de establecer el sistema de patrocinio que ya no recuerdo cuando empezó pero cuyo anuncio lo hice en este mismo blog en un post al que le puse fecha de enero 2007. Abrí entonces una cuenta de Paypal para que toda persona que me leyera y le gustaran mis escritos pudiera hacer click en el botoncito de paypal que puse en mis blogs pagándome de esta simple manera para escribir. Mis posts, que eran el producto de mi hobby de escribir, pasaban de este modo a convertirse en mercancía. Establecí el arbitrario precio de cinco euros por cada cien de palabras escritas en parte porque cinco euros es la cantidad mínima de una transacción de Paypal y en parte porque me pareció un precio razonable, visto el esfuerzo y el tiempo que me toma escribir cien palabras bien interconectadas entre sí. Escribí un post anunciando el establecimiento del sistema de patrocinio y explicándole a la gente cómo podía hacer para pagarme. En los primeros días algunas personas hicieron uso del botoncito de PayPal, me mandaron dinero y yo escribí algunos posts. Cuando ví que había gente, aunque no fuera mucha, que estaba dispuesta a pagarme para escribir la cabeza se me llenó de humo y empecé a hacer las cuentas de la lechera y para que sepa a qué me refiero transcribo aquí para usted la Fábula de La Lechera, de Félix María de Samaniego (1745-1801).

LA LECHERA

Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte.

¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento.

Marchaba sola la feliz lechera,
y decía entre sí de esta manera:
"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
merodeen cantando el pío, pío".

"Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino;
tanto que puede ser que yo consiga
ver como se le arrastra la barriga".

"Llevarélo al mercado:
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que salte y corra toda la campaña,
hasta el monte cercano a la cabaña".

Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que, a su salto violento,
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!

¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!

Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.

No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

jueves, 2 de octubre de 2008

Juntos pero no revueltos

Acá en Holanda, donde vivo, se encuentra uno a veces con parejas que, cuando uno que es curioso, va a indagar un poco más, se da cuenta que son del tipo "samen apart wonen", que al español podría traducirse como "viviendo juntos separados" o algo así. En este caso, la pareja no vive junta bajo un mismo techo sino que cada miembro tiene su propia casa o apartamento al que cada cual se retira cuando así le parezca. Conozco parejas que llevan en esa situación muchos años y no parece que van a cambiar. Algunas de estas parejas están unidas incluso por el lazo matrimonial, están casados pues, pero sin vivir juntos. ¿Qué le parece?

Yo no he hecho ningún estudio científico sobre el efecto de este tipo de relación en la felicidad de la persona, pero si usted me lo pregunta, le responderé que las pocas parejas de este tipo que yo conozco, todas sin excepción se ven muy felices. Estas parejas me hacen pensar que a lo mejor tendría razón Cristobal Maldidier, un francés muy flaco que fumaba mucho, cuando me decía una vez, hace veinte años, que uno no debía irse a vivir con la mujer amada porque entonces se le hacía daño al amor.

Juntos pero no revueltos. ¿Se le ocurren a usted algunas ideas?