lunes, 13 de julio de 2009

El fallo de la CIJ

Esta mañanita subí a mi bicicleta, recorrí raudo los diez km. que me separan de la estación del tren, me subí al tren y me fuí a La Haya, al Palacio de la Paz, para escuchar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, una de las más serias instituciones del planeta, en la demanda interpuesta por Costa Rica vs. Nicaragua relativa a los derechos de navegación y otros conexos de la primera sobre el Río San Juan, que pertenece a la segunda. En La Haya del tren pasé al tranvía que me dejó cerquita de mi destino así que no tuve que caminar mucho. (Aqui le dejo esta foto del Palacio de la Paz, haga click en la foto para ampliarla)

A la entrada de los terrenos del palacio me encontré a un costarricense que estudia en Delft y que como yo había llegado a La Haya a escuchar el fallo. Antes de saber que yo era nica me pidió en inglés que le tomara una foto con su cámara, se la tomé y le dí mi cámara para que me tomara la mía. La que yo le tomé fue mejor que la que él me hizo, pero ni modo, no todos son tan buenos fotógrafos como yo. Platicando con el locuaz tiquillo (llamado Adolfo Chávez, vecino de San Ramón) hicimos fila para pasar por los controles de seguridad del edificio. Yo había llenado la solicitud online, mostré al guarda de seguridad de la entrada el email con la confirmación, me identifiqué y voilá, entré a los terrenos de aquel imponente edificio. Adolfo no había podido imprimir su email pero mostró al guarda su Iphone con el email y el guarda no puso reparos y lo dejó pasar. Entramos luego al enorme edificio y luego al gran salón de lindos vitrales y enormes lámparas en las que la sentencia sería leída y nos sentamos en la última fila, una de las dos filas destinadas a los que como él y yo íbamos como ciudadanos particulares. Habrían quizás unas cien personas en total. A las dies en punto alguien dijo "todos de pie" y entraron trece ancianos vestidos de toga, doce jueces y un secretario, en fila india. Todos se sentaron allá al frente mirándonos muy circunspectos desde arriba y el juez Owada empezó la lectura, en inglés, de las partes medulares de la sentencia y así estuvo leyendo por espacio de una hora y veinte minutos aproximádamente, sin detenerse ni una vez para tomar agua o hacer cualquier otra cosa. Los últimos diez minutos el secretario leyó en francés otra parte de la sentencia. A las once y media terminó, los trece viejecitos se levantaron, los presentes nos levantamos y todo concluyó. (y aquí le pongo la foto de su servidor, el guapo de la izuierda y el amigo costarricense que les cuento, a la salida de la corte)



Desde hace meses había planeado estar allá aquella mañana escuchando el fallo y me había leído más de una vez los cientos de páginas del proceso todo. Los abogados de Costa Rica habían hecho un buen trabajo, en mi humilde opinión, al igual que los de Nicaragua a lo largo de los casi cuatro años del juicio. Esperaba que aquellos ancianos, de intachable conducta, elevado sentido de la justicia y gran currículum estuvieran a la altura de la tarea encomendada y al oir la sentencia y más tarde al leerla detenidamente en mi viaje de regreso, me dí cuenta que no por nada aquel grupito de viejitos se había tomado todo el tiempo que se habían tomado para emitir su veredicto. Aquellos jueces no habían dejado ningún rincón sin examinar en el caso que se les encomendara y su sentencia, me guste o no, es sólida como una roca.

No voy a escribir aquí cuáles eran las exigencias de Costa Rica, para eso puede usted ir y leer los documentos en el website de la CIJ. Le aconsejo ir y leerlos para que no le enreden, pero mientras tanto voy a resumir en unas cuantas líneas y en uina traducción libre mía, casi literal, los puntos torales de la sentencia, estos son:

En su juicio, que es final, vinculante e inapelable, la Corte

1. En cuanto a lo que concierne a los derechos de Costa Rica bajo el tratado de 1858, de libre navegación del Río San Juan en la parte en que la navegación es cómún, encuentra que:

-Costa Rica tiene el derecho de libre navegación del río con propósitos de comercio

-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de pasajeros.

-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de turistas.

-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a obtener visas nicaragüenses.

-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a comprar tarjetas de turismo nicaragüenses.

-Los habitantes de la ribera del río en el lado costarricense tienen el derecho de navegarlo entre las comunidades ribereñas para cumplir con las necesidades de la vida diaria que requieren de un transporte expedito.

-Costa Rica tiene el derecho de navegación del Río San Juan con naves oficiales únicamente en situaciones específicas, para proveer servicios esenciales a los habitantes de las áreas ribereñas en las que el transporte expedito es una condición para cumplir con los requerimientos de los habitantes.

-Costa Rica no tiene el derecho de navegar el Río San Juan con naves que realizan funciones policiales.

-Costa Rica no tiene derecho de navegar el Río San Juan con el propósito de relevo del personal de los puestos fronterizos de la policía a lo largo de la ribera derecha del río o de reabastecimiento de estos puestos con equipamiento oficial incluyendo armas de reglamento y municiones.

2. En lo que concierne a al derecho de Nicaragua de regular la navegación del Río San Juan en aquella parte donde la navegación es común, encuentra que

-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las naves costarricenses y sus pasajeros detenerse en el primero y el último puesto nicaragüense en su ruta a lo largo del Río San Juan.

-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las personas que viajan por el Río San Juan llevar consigo un pasaporte o documento de identidad.

-Nicaragua tiene el derecho de emitir certificados de zarpe (departure clearance certificates) para las naves costarricenses que ejercitan el derecho de libre navegación pero no tiene el derecho de exigir un pago por su emisión.

-Nicaragua tiene el derecho de imponer horarios para la navegación en el Río San Juan.

-Nicaragua tiene el derecho de requerir que naves costarricenses equipadas con mástiles o torretas desplieguen la bandera nicaragüense.

3. En lo que toca a la pesca de subsistencia, encuentra que:

-La pesca de subsistencia que realizan los habitantes de la ribera sur del río (el lado costarricense) en esa ribera debe ser respetado por Nicaragua como un derecho surgido de la costumbre.

4. En lo que concierne al cumplimiento por Nicaragua de sus obligaciones internacionales bajo el tratado de 1858, encuentra que

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que obtener visa nicaragúense.

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que comprar tarjetas de turismo.

-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que los operadores de naves costarricenses que ejercitan su derecho de libre navegación tengan que pagar por la emisión de certificados de zarpe.

La corte rechaza todas las otras peticiones presentadas por Costa Rica y Nicaragua.

Esto es en mi traducción de los puntos claves de la sentencia, usted puede bajar este documento en inglés y en formato pdf haciendo click aquí. Si quiere bajar todas las 58 páginas de la sentencia en inglés y en formato pdf puede hacer click aquí.

Ahora déjeme decirle un par de cosas que los periodistas probablemente no le contarán porque no se toman el tiempo para leer o estudiar.

-Costa Rica no tiene derecho de navegación sobre todo el curso del rio sino sólo sobre la parte del río que empieza tres millas inglesas al este del Castillo Viejo hasta su desembocadura en el Mar Caribe. Esta es la parte (de unos 140 km. de extensión) en la que la frontera entre Nicaragua y Costa Rica empieza en el borde sur del Río San Juan. (Véase gráfico incluído) Esto es lo que en la sentencia se define como "la parte del río en que la navegación es común". Las naves costarricenses no tienen derecho de libre navegación en el curso superior del río.




-La sentencia de la corte no le da a Costa Rica nada que no tuviera ya. Más aún: la corte no le da nada a Costa Rica, es Nicaragua quien se lo concede desde 1858. Si usted quiere enojarse con alguien enójese con Máximo Jerez, firmante del tratado Cañas-Jerez de 1858 que concede a Costa Rica estos derechos que los gobiernos nicaragüenses le han negado y que hoy la corte le reconoce.

-La cuestión de la soberanía sobre el río, "el dominio y sumo imperio" no estuvo nunca en tela de duda en este juicio. Costa Rica sabe bien que en esto no hay nada que hacer pero sí en cuanto a su derecho de libre navegación violentado por Nicaragua.

-Si Costa Rica nos llevó a La Haya se debe en buena medida al comportamiento machista, chovinista y populista de nuestros gobiernos, en especial el primer gobierno de Daniel Ortega y sobre todo al gobierno de Arnoldo Alemán, que con sus medidas de fuerza y su irrespeto por la dignidad de nuestros vecinos acabó con la paciencia costarricense. Estas cosas podrían haberse arreglado de otras formas, menos desventajosas para Nicaragua, pero gracias a la torpeza de los líderes políticos hemos debido ir allá a gastar millones de dólares en un juicio que habría podido evitarse.

La sentencia incluye también otras cosas que no menciono aquí, esto le queda a usted de tarea averiguarlo. Podría decirle más pero estoy cansado, ha sido un día largo y me voy a dormir.


miércoles, 18 de marzo de 2009

Amores imposibles

A veces nos enredamos en relaciones que no llevan a ninguna parte, que para todos son a todas luces imposibles, menos para nosotros, que nos empeñamos en seguir tratando de hacerlo funcionar, una y otra vez. Tratamos y tratamos de acoplarnos, hasta que un día nos estrellamos con la dura realidad y descubrimos que no es que ella tenía un cascarón muy duro, sino que era totalmente impenetrable. Lo que quiero decirle lo dice este video mejor que yo. (Recuerde poner el sonido)



domingo, 22 de febrero de 2009

Hoy un Kiwi me puso a soñar

Para muchos de nosotros los tiempos actuales no son fáciles, pero ahí vamos caminando cuesta arriba tratando de hacer realidad nuestros sueños. A veces realizar nuestro sueño nos puede costar la vida. Vos, ¿darías la vida por hacer realidad tu sueño? Si contestaste "no" quiere decir que aún no soñaste en grande, que es hora de buscarte, para perseguirlo, un sueño que bien valga una vida, tu vida. Seguramente persiguiendo tu sueño, más que tu muerte encontrarás tu vida. En esas cosas me puso a pensar este vídeo pero no te voy a decir más para no aguártelo. Vélo y dejá después un comentario. Serán tres minutos muy bien utilizados. Yo soy algo lento así que tuve que verlo tres veces antes de entenderlo y he seguido viéndolo después, entendiéndolo de otros modos. Subile el volumen al computador para disfrutarlo en su totalidad. El video lo encontré en el blog de Byron Corrales de donde me lo traje para compartirlo con ustedes.


viernes, 6 de febrero de 2009

Un post light

A riesgo de perder la poca clientela que le queda a este blog, voy a hablarle hoy de cosas "light", de cosas que no le alteren a usted el metabolismo. Tengo otras cosas que podría contarle pero esas son demasiado pesadas para un blog, además pasan tantas cosas terribles en el mundo que ya no luce seguir hablando de cosas tristes.

Cuando regresé a Wageningen (la ciudad de Holanda en la que vivo) después de esos tres meses pasados en la vorágine que es Nicaragua, los canales estaban congelados y la temperatura coqueteaba con el punto de congelación. Tuve que acostumbrarme de una vez a una temperatura alrededor de treinta grados más baja. Le tomé una foto al canalito que discurre a la par del caminito de bicicleta por el que iba, para que viera usted como estaba congelado.



La noche de mi llegada, o la noche siguiente quizás, ya no lo recuerdo, hubo una nevada no muy fuerte pero suficiente para que la ciudad amaneciera con un ligero manto blanco.



Esta pareja de cisnes que usualmente se pasan el invierno por estos lares se salieron del frío estanque y se adueñaron de la calle desentendiéndose de todo. Ciclistas y automovilistas tenían que sortearlos al pasar. Los cisnes son bravos, como los gansos y si uno pasa muy cerca de ellos te atacan a picotazos, te lo digo por experiencia.


Por suerte la temperatura ha subido algunos grados en estos días y hoy anduvo alrededor de los diez grados en el momento más caliente del día. Seguro que se pondrá muy frío de nuevo pues el invierno apenas va por la mitad, por eso hay que disfrutar el día. Eso hice hoy precisamente, me fui a pasear por los alrededores de esta bonita y tranquila ciudad aprovechando el bondadoso clima. Sólo lamento no ser poeta porque con estos paisajes, con los cisnes, con las hermosas mujeres que te sonríen desde sus bicicletas tenés toda la materia prima necesaria para escribir hermosos poemas. Esa es la materia prima de muchos poemas de Dario: los cisnes, la nieve, el invierno, las hermosas mujeres, estanques, arboledas, como esta de la que hice esta foto para ustedes.



Y por supuesto que no podía irme sin dejarles esta foto del sol bajando detrás de los árboles.


Hasta el próximo post pues, en que quizás me anime y vuelva a meterme en cosas más pesadas, por ahora la levedad del ser se ha vuelto insoportable como diría Kundera y sólo puedo hablar de cosas muy livianas, imperceptibles casi.

domingo, 1 de febrero de 2009

Cuestión de perspectiva

Hace ocho días, cuando salí a la terraza de la casa en que me hospedaba, me encontré con esta visión


Estaba entonces en la bahía de San Juan del Sur, Nicaragua, la mañana del 24 de Enero. No sé qué temperatura habría en ese momento, quizás andaría ya entre los 25 y  27 grados Celsius.

Hoy que salí al balcón de la casa en que estaba, esta fue la visión que me salió al encuentro.



Esto fue en Wageningen, Holanda, la tarde del 1 de febrero, temperatura: -1 grados Celsius. (Las manchas blancas al fondo son aves que nadan en la única parte del estanque que no está congelada en la superficie)

Cuando hago estas comparaciones (y no otras) me pregunto a mí mismo ¿qué jodidos hago aquí? ¿por qué mejor no estoy en aquella playa caminando en calzoneta con los pies descalzos en lugar de estar aquí tan cubierto y abrigado? Entonces recuerdo aquella sabia frase que dice “uno está donde ha escogido estar” y pienso que así es, que esta es mi escogencia, como sea.

Es igual para vos, mirá a tu alrededor y convencete: ahí donde estás es donde has escogido estar... ¿y si te dijera que no me refiero únicamente a un espacio físico, que el “donde” de la frase se refiere a tu entorno y a tu interior, que tu mundo es lo que has escogido y que vos sos lo que has escogido ser, que se vale escoger otra vez y otra vez ? ¿que pensarías?

sábado, 3 de enero de 2009

Los viejos de San Juan



Me fui a pasar el fin de año a San Juan de Río Coco, con los Gurdián-Payán, una gente lindísima de por allá, que yo no conocía pero me acogieron como a un miembro de la familia, como si hubiese sido yo un tío que se hubiera perdido años atrás. Comí como contratado, bebí decentemente y me divertí de lo lindo, ocupado en sanas diversiones como pasear por aquellos parajes de exuberante belleza con gente simpática, risueña y alegre. La pasé de lo mejor y quizás más adelante les cuente en detalle esta riquísima experiencia.


Hoy quiero contarles de “los viejos”, unos graciosos muñecos que la gente de aquel pueblo “fabrica” para despedir el año viejo. Son muñecos en la forma de un hombre viejo, vistiendo ropa y zapatos de segunda mano y rellenos de paja, papel, aserrín, otros materiales combustibles y petardos, que representan al año que termina y que son quemados en nochevieja, cuando el reloj marca la medianoche.


No tuve ganas de hacer muchas averiguaciones, así que no pude saber de dónde viene y cuándo precisamente empezó esta vieja costumbre, que se extiende por muchos pueblos del norte de Nicaragua y el sur de Honduras.


Los viejos no se van siempre así nomás, sin decir nada, a muchos de ellos les acompaña un letrero con un mensaje que es a veces neutral o "políticamente correcto", pero usualmente va políticamente cargado, con referencias a personajes locales o nacionales que ese año dieron de qué hablar. Aquí dejo para ustedes algunas de las fotos de “los viejos” que tomé la tarde y noche del 31 de diciembre. [Si quiere ver más fotos haga click aquí]


Nota: San Juan del Río Coco es un poblado del departamento de Madriz, en el norte de Nicaragua, ubicado en las coordenadas geográficas 13° 33' 0" Norte, 86° 10' 0" Oeste

martes, 25 de noviembre de 2008

Como cantos rodados

Allá en la primera mitad de los años noventa del siglo pasado, en un viaje fantástico que hice por la zona al sur del Río Punta Gorda y al este del Río Aguas Zarcas, en el sureste de Nicaragua, conversé por varias horas con un hombre muy viejo originario del occidente del país, que había ido buscando la vida con su gente por doquiera que la vida lo había ido llevando. En la época de la expansión algodonera en los años cincuenta su pequeña parcela había pasado a manos del capital agro-exportador y él había tenido entonces que marcharse de su lugar y en el momento de nuestra conversación, después de varias décadas y varias estaciones en su largo migrar, se encontraba en el límite último de la “civilización”, en el frente último de la frontera agrícola. Más allá de su tierra, que no era de él sino del estado y él había ido a tomarla, empezaba lo que para entonces quedaba de selva tropical en aquella esquina olvidada del país. La vida de aquel hombre y su familia había sido de lucha constante y al final la resumió para mí en una frase que se quedó grabada en mi cerebro para siempre: “nosotros, esta pobretería que usted se va a encontrar por aquí, somos como cantos rodados, esas piedras que arrastra la corriente y un día, al igual que esas piedras nosotros también terminaremos en el mar”. Los miembros de aquellas familias eran los más pobres entre los pobres, obligados por una sociedad incapaz de organizarse y dar respuestas a todos sus miembros, a procurarse la existencia en un medio muy hostil, allá lejos, en el culo del mundo, donde ya ni las radios se escuchaban porque no había dinero para comprarle baterías a los viejos aparatos de radio que aún se veían en algunas de aquellas casitas, colocados sobre repisas elevadas que semejaban altares.

No sé que habrá sido de aquel hombre y su familia y las otras familias de aquellos rincones, nunca pude ya regresar a aquellos morideros de pobres. Seguramente han vendido “su” tierra y han seguido montaña adentro, destrozando el medio ambiente, botando árboles varias veces centenarios para poder sembrar, en aquellas tierras que no sirven para la agricultura, su maíz y sus frijoles, porque la gente no come palo. En un país que debería ser riquísimo, somos incapaces de organizarnos de tal modo que podamos todos vivir una existencia digna, sin que en los basureros de las ciudades tengan los niños de los pobres que disputarse como bestias, con perros y zopilotes, los restos que habrán de servirle de alimentos y sin que allá a días de camino de la alienada ciudad, los hijos de otros pobres tengan que comer mono para poder vivir un día más eso que llaman vida.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Una marcha victoriosa


IMG_1344p, originally uploaded by jorgemejia.

Una mañana, algunos días después de las elecciones municipales, un asistente de Lenín Cerna, ese malvado personaje que organizó y dirigió el gigantesco fraude electoral y el caos que hemos visto en estos días, llegó a decirle a su jefe que Eduardo Montealegre organizaría una marcha en Managua para denunciar el fraude. Este siniestro personaje, que dirigiera la tenebrosa Dirección General de Seguridad del Estado en el gobierno sandinista de los años ochenta, ni siquiera arrugó la cara para responder con una frase lapidaria, cargada de machismo, a cuyo cumplimiento dedicaría sus acciones de los días siguientes.

─Se equivoca Montealegre si cree que va a hacer esa marcha. Está loco el ratoncito: esa marcha no va, me corto un huevo si esa marcha va.

En los días siguientes el grueso de las acciones de las oscuras fuerzas que el ex-coronel Cerna dirige, estuvieron encaminadas a evitar que la marcha se llevara a cabo y el día 18, el día programado para la marcha, centenares de criminales a sueldo traídos desde todo el país, armados de lanzamorteros, machetes, puñales, bayonetas, piedras, palos y cualquier imaginable medio de muerte, se apoderaron de diversos puntos de la ciudad de Managua y cercaron a las personas que se congregaban para marchar, evitando a golpes y pedradas que entraran al sitio muchos que hacia allá se dirigían y amenazando con romper el cerco que la policía había tendido protegiendo a quienes marcharían. Las personas que se congregaron en aquel lugar son personas de gran coraje, que fueron capaces de sobreponerse al temor que a cualquier persona civilizada le provoca encontrarse en su camino con criminales armados dispuestos a todo.

Como usted sabrá ya, la gente no marchó como se había anunciado que se haría, en su lugar se realizó ahí mismo un mitín en el que los que hicieron uso de la palabra repudiaron a voz en cuello el fraude y denunciaron el enorme dispositivo paramilitar puesto en escena aquella tarde para acallar las voces de la población. Los líderes políticos suspendieron la marcha para evitar el baño de sangre que aquellas hordas salvajes estaban ansiosas de realizar sobre aquella gente pacíficamente reunida, sin más armas que su convicción de estar haciendo lo correcto por su país y por la democracia.

Cuando las personas congregadas en aquella marcha se disolvieron, subiéndose raudas a vehículos en marcha y refugiándose por decenas en las casas de los alrededores que abrieron sus puertas de par en par para proteger a los manifestantes, las rabiosas turbas, frustradas al no poder hacer correr la sangre que habían venido a buscar, se dedicaron a destruir la propiedad privada y a disparar en impotencia sus lanzamorteros y a recorrer las calles de arriba a abajo, furiosas, como fieras enjauladas. Por suerte no encontraron a nadie, por suerte los marchistas, con sus mentes alertas, fueron más hábiles que aquellos delincuentes de mentes embotadas por el alcohol, la droga y el discurso alienante.

La intención de la marcha era denunciar el enorme fraude ante nuestra población y ante el mundo. Los orteguistas querían evitar a toda costa que marcharan aquellas personas que habían votado en contra de Ortega y las que habían sido impedidas de votar. Si marchaban, el número de los marchantes pondría en evidencia ante los ojos de todos la magnitud del fraude cometido y éste caería por su propio peso.

Pero como cada maniobra que en su desesperación han venido haciendo los orteguistas en las últimas semanas, ésta también se ha vuelto contra ellos y los ha puesto otra vez en evidencia. Para nuestra gente ─que no es idiota como piensan los orteguistas─, con este intento orteguista de esconder su acción, el fraude ha quedado más que claro. Ha quedado en claro también, ante nuestra gente y el mundo, quiénes son los salvajes, cuáles son sus métodos y cuál es el futuro que espera a este pobre país si los dejamos hacer.

Las oscuras fuerzas del orteguismo fracasaron en su intento de tapar el sol con un dedo. Fracasaron pues no pudieron evitar la denuncia de un pueblo que sabe que le han robado su voluntad. Fracasaron porque la sangre no corrió como ellos deseaban. La expresión de la población no pudo ser evitada y el eco de las voces de la marcha que no fue, fueron amplificadas, enviadas hacia el aire y resuenan aún en cada rincón de nuestro país y en las mentes de nuestra gente, entre ellas, la frase que nos juntara aquella tarde, suena a un volumen que habrá de ensordecer al dictador: “dictadura no, democracia sí”. No, no pasarán, a este nuevo dictador también lo sacaremos.

[La foto de este post tiene el copyright de Jorge Mejía, que amablemente me deja usarla aquí. Si quieren ver más fotos de la marcha visiten el album que ha subido a flicker]


¿A eso nos quiere llevar Ortega?

Esta foto, de un niño soldado sandinista, fue tomada cerca de Bluefields, Nicaragua en 1984, mientras librábamos aquella espantosa guerra que por aquellos años nos vimos obligados a librar. ¿Será que otra vez mandaremos a nuestros niños a matarse los unos a los otros en una guerra civil? ¿Es que nunca aprenderemos? ¿Tendremos otra vez que enfrentar una dictadura como hemos hecho tantas veces ya? ¿Tendrá que morir nuestra mejor gente? ¿Habremos de matarnos de nuevo como salvajes? Por el camino que Ortega lleva las cosas, repitiendo los mismos errores de Somoza, sacando los peores errores del sandinismo para repetirlos una y otra vez, tal parece que nos quiere llevar a estos extremos. Va el dictador tomando por la fuerza, todo el poder para sí y para los suyos, sacando tramposamente a todo el mundo del juego, como si el país todo fuera suyo y de su gente, como si el país no fuese también nuestro. Podemos y debemos evitarlo, ahora y no mañana cuando las cosas vayan marchando a toda prisa por ese triste camino tantas veces recorrido. Hay que detener la dictadura antes que ella nos conduzca al abismo. Allá afuera, en la noche de Managua, en pleno siglo XXI , una horda de salvajes pagados por el gobierno, con dinero del pueblo, hace explotar poderosos petardos comprados con dinero del pueblo y agita sus armas frente a quienes pasan frente a ellos para meterle miedo a la gente buena. El lado más oscuro, las pasiones más bajas de nuestro ser como nación, se quiere imponer sobre la parte buena que tenemos, nos quieren arrastrar hacia el abismo. Es mucho lo que ahora se encuentra en juego en este país y si usted no lo mira, abrá sus ojos ahora que aún hay tiempo. En el nombre del amor se está sembrando el odio entre nosotros, se está sembrando vientos y ya llegará un día en que tendremos que cosechar las tempestades. No, si depende de mí, ellos no pasarán.