"Al país que fueras, haz lo que vieras" solía decir mi madre, citando a mi abuelo, su padre, que se sabía todos los dichos habidos y por haber. Lo decía con frecuencia, cada vez que viajábamos, aunque sólo fuese a la esquina, y como ella lo decía y mi abuelo lo decía pensaba yo que por algo lo dirían y desde pequeñito traté de seguir el consejo y a cada lugar que he ido he tratado siempre de ajustarme a las costumbres locales. Así, dondequiera que he ido he comido y bebido lo mismo que los nativos y he procurado seguir sus costumbres, pues según fui encontrando, siempre tenían alguna buena razón para comer, beber y hacer esas sus cosas propias y era para mi conveniencia hacer como hacían ellos. No recuerdo haberle preguntado nunca a mi madre por qué o para qué en un país extraño tenía uno que hacer lo que viera a los locales haciendo, pero lo fui entendiendo con el tiempo y terminé de entenderlo a mi manera en mis últimos años de estudiante de Sociología, mientras hacía estudios de caso de sistemas de producción en Masaya: si querés entender a un grupo humano, grande o pequeño te conviene hacer aquello que los miembros de este grupo hacen. No digo que esta sea la única manera de entender a la gente, pero para mí esta ha sido siempre la manera más expedita. Digamos que me he puesto en los zapatos del otro para poder entenderlo.
Les cuento esto porque vivo en Holanda desde hace ya una década y siguiendo mi costumbre, en todo este tiempo he procurado hacer lo que he visto, cuando me ha sido posible. He comido las comidas del país, algunas de ellas un poco difíciles de aceptar en un principio, como el arenque crudo, que ahora me gusta mucho. He bebido sus bebidas, algunas de ellas con un tremendo poder embriagante y, para decirlo en pocas palabras, he adoptado como propias muchas de las costumbres de los nativos, como utilizar la bicicleta como el medio más corriente de transportarse, y saludar a las mujeres con un beso en cada mejilla (aunque últimamente se ha adoptado la costumbre de dar tres besos en lugar de dos, lo que a veces me encanta). Seguro que se me habrán escapado docenas de costumbres locales de las que quizás ni me doy cuenta, pero había una cosa que era importante y aún no había hecho: patinar en el hielo en aquellos inviernos más fríos, cuando algunos canales y otros cuerpos de agua se congelan. Creo que nunca le dí suficiente importancia a esta costumbre del país y en todos estos años por una u otra razón el invierno se fue sin que yo intentara patinar. Algunos años los canales no se congelaron, en otros el espesor del hielo fue insuficiente, en otros más no estuve en el país y en los pocos inviernos que tuve todas las condiciones para patinar, con uno u otro pretexto no lo hice. Este invierno, gracias a una ola de frío que se ha extendido por varias semanas, se han creado magnificas condiciones para patinar en esta ciudad donde vivo y ya no tengo excusa para dejar de hacerlo y decidí que ahora sí, cumplidos mis cincuenta años al fin era hora de aprender a patinar.
Decidido a patinar, el jueves por la noche pasé a visitar a mi amigo Kees, jugador de rugby y fanático del patinaje sobre hielo quien me dio prestados un par de sus patines y el sábado por la mañana me fui a las afueras del pueblo a un lugar donde un grupo de voluntarios han habilitado una pista sobre una laguna congelada. El día anterior cientos de niños, jóvenes y viejos se movían por la improvisada pista, pero esa mañana, para mi suerte, había un clima de perros, con un viento frío que se metía hasta el cerebro congelándote el pensamiento y los patinadores eran sólo unas pocas docenas. No habrían pues demasiados testigos a mi atrevido intento. Entré a la laguna congelada y caminé unos treinta o cuarenta en dirección a su centro cargando la silla de madera que había llevado conmigo para que me sirviera de apoyo, me senté en ella, me quité las botas y me calcé los patines. Aún me quedé unos pocos minutos sentado, pensando en la magnitud de la tarea que tenía por delante. Jamás he sido deportista y cuando jugaba beisbol en mi niñez con bola de calcetín en las calles de la Managua pre-terremoto, era de los últimos en ser escogido y era usualmente el que provocaba que mi equipo perdiera el partido. Mi hazaña deportiva más grande la había escenificado una tarde de 1977, bajo la influencia de la adrenalina, en una manifestación contra el dictador Somoza en el Barrio Riguero de Managua, al saltarme un ancho cauce y luego un alto muro, escapando a la persecución de un guardia de Somoza, único testigo de mi proeza. Eso y las largas y lentas caminatas que hiciera en los años ochenta como soldado de la reserva persiguiendo enemigos que nunca encontré y cuya existencia llegué a dudar, habían sido lo más cercano a la práctica deportiva que yo había vivido. Ahora estaba ahí sentado disponiéndome a patinar. Luego de muchos años de dejar en paz a mi hermoso cuerpo y no someter sus músculos a muchas exigencias me disponía ahora a ponerlo a trabajar y a aprender una disciplina que bien sabía yo exige una buena condición física.
lunes, 11 de enero de 2010
Patinando (1)
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Pio Martinez
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1/11/2010 07:40:00 p. m.
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martes, 22 de diciembre de 2009
Sacá el jabón que llueve
Me da la impresión, o mejor dicho, quiero pensar, que a este mundo llegamos con algunas capacidades que utilizamos de niños y que luego abandonamos como producto de nuestro proceso de socialización. Una de estas capacidades es la de encontrar en la adversidad el lado bueno de las cosas.
Los niños pequeños son expertos en encontrarle el lado bueno a las dificultades. Recuerde usted, por ejemplo, lo divertido que era en su niñez cuando al vehículo en el que usted viajaba se le ponchaba una llanta allá en un camino dejado de la mano de Dios. Tenía usted entonces la oportunidad de bajarse del vehículo y explorar un territorio que le era desconocido y encontrar mil secretos ocultos a los ojos de los mayores, mientras estos se quejaban o maldecían la mala suerte.
En los días pasados ha nevado mucho en la ciudad donde vivo, tanto que ha dificultado el tráfico, provocado atrasos y en diversas formas afectado el quehacer común de las gentes. Muchos han tenido que dejar la bicicleta en casa y se han visto obligados a caminar a la tienda, el trabajo o a sus otras ocupaciones. Mucha gente anda seria, malhumorada, contrariada porque sus planes no van como deseaban. Los niños, sin embargo, andan más felices que nunca, con rostros radiantes y sonrisas de oreja a oreja. En estos días tienen vacaciones de la escuela y que precisamente ahora caiga nieve -y tanta- es un sueño hecho realidad, no importa si en el país entero todo se complica, si los trenes se detienen, si los buses dejan de circular, si los aviones dejan de salir y de llegar y los embotellamientos en las carreteras suman centenares de kilometros. Hay mil juegos que los pequeños imaginan y ejecutan con la nieve y en ella, desde tirarse bolas de nieve los unos a los otros hasta deslizarse por las pendientes -que en este país plano no son muchas ni tan pronunciadas- o jalar y empujar por turnos un trineo.
Usted puede decirme -y con razón- que ellos pueden mirar las cosas de este modo porque son niños, porque no tienen responsabilidades, porque no miran más allá de sus narices, pero yo he conocido personas que de adultos conservan aún esta cualidad de los niños y que sacan ventaja de las difíciles circunstancias en las que a veces llegan a encontrarse.
He conocido gente que es capaz de aceptar sin mas la lluvia que se les viene de pronto encima mientras van andando por un camino interminable y sacan entonces el jabón, aprovechan para bañarse y mientras se bañan cantan. Son gente que no se deja amilanar por cosas que escapan a su control y tratan de montarse sobre la ola, llevando la vieja máxima de "al mal tiempo buena cara" a su máxima expresión. Son personas muy equilibradas, muy tranquilas y yo diría que hasta muy felices.
Había pensado contarle de las cosas buenas que me han ocurrido luego de que algo imprevisto echó mis planes por el suelo. Iba a contarle de la noche de fantasía que viví una vez luego que por mal tiempo mi avión no pudo aterrizar en el aeropuerto de destino y tuvo que desviarse hacia otra ciudad. O de las dos semanas de ensueño que tuve que quedarme en una aldea del caribe porque la lancha en que viajaría no podía llegar a recogerme por la lluvia (un día, si el tiempo me alcanza pienso escribir una novela basada en esas dos semanas). Iba a contarle pues de mis experiencias, pero en su lugar recurriré a la memoria de usted y le invitaré a recordar aquellas experiencias agradables, que hasta llegaron quizá a cambiar el rumbo de su vida luego que algo imprevisto cambió los planes que había usted hecho. A lo mejor un día equivocó usted el camino y se perdió y gracias a ese error conoció a un hombre o una mujer que ama o amó. A lo mejor un día se canceló su vuelo y tuvo de esa forma la oportunidad de conocer una ciudad maravillosa. Quién sabe, busque usted en su memoria y de seguro encontrará alguna agradable experiencia que sólo fue posible gracias a un suceso imprevisto que cambió el rumbo que usted se había trazado. Claro, seguramente habrá ocasiones en las que no es posible encontrar el lado bueno, pero estas son circunstancias extremas pues en la mayoria de los casos la adversidad tiene también un lado amable.
Creo que buscarle el lado bueno al inconveniente que de pronto encontramos es una actitud más saludable que amargarse y lamentarse porque las cosas no salen como deseamos. Si no podemos cambiar las cosas será mejor relajarse y abrir los ojos para estar atentos a mirar las cosas buenas que en cualquier momento se aparecerán a nuestra vista. Quizá por cerrar los ojos de rabia no se encontrarán nuestros ojos con esos otros ojos que nos miran curiosos desde el otro lado de la sala de espera.
Un abrazo y que esta navidad y el año que viene ocurran cosas fabulosas en su vida. Ojalá y quiera usted contármelas.
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Pio Martinez
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12/22/2009 10:14:00 p. m.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
Look to this day
Look to This Day
For it is Life, the very Life of Life.
In its brief course lie all the Verities and Realities of your existence;
The Bliss of Growth;
The Glory of Action;
The Splendor of Beauty;
For Yesterday is but a Dream,
And Tomorrow is only a Vision:
But Today well lived makes every
Yesterday a Dream of Happiness, and
Every Tomorrow a Vision of Hope.
Look well, therefore, to this day!
[This poem by Kalidasa, an Indian poet, is dedicated to my English speaking Twitter followers who asked for it. A Spanish translation will follow soon. This version has been translated by Charles F. Haanel]
[En español: este poema de Kalidasa, un poeta indio, está dedicado a mis seguidores angloparlantes en Twitter que así me lo pidieron. Próximamente le seguirá una traducción al español]
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Pio Martinez
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8/05/2009 09:29:00 a. m.
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lunes, 13 de julio de 2009
El fallo de la CIJ
A la entrada de los terrenos del palacio me encontré a un costarricense que estudia en Delft y que como yo había llegado a La Haya a escuchar el fallo. Antes de saber que yo era nica me pidió en inglés que le tomara una foto con su cámara, se la tomé y le dí mi cámara para que me tomara la mía. La que yo le tomé fue mejor que la que él me hizo, pero ni modo, no todos son tan buenos fotógrafos como yo. Platicando con el locuaz tiquillo (llamado Adolfo Chávez, vecino de San Ramón) hicimos fila para pasar por los controles de seguridad del edificio. Yo había llenado la solicitud online, mostré al guarda de seguridad de la entrada el email con la confirmación, me identifiqué y voilá, entré a los terrenos de aquel imponente edificio. Adolfo no había podido imprimir su email pero mostró al guarda su Iphone con el email y el guarda no puso reparos y lo dejó pasar. Entramos luego al enorme edificio y luego al gran salón de lindos vitrales y enormes lámparas en las que la sentencia sería leída y nos sentamos en la última fila, una de las dos filas destinadas a los que como él y yo íbamos como ciudadanos particulares. Habrían quizás unas cien personas en total. A las dies en punto alguien dijo "todos de pie" y entraron trece ancianos vestidos de toga, doce jueces y un secretario, en fila india. Todos se sentaron allá al frente mirándonos muy circunspectos desde arriba y el juez Owada empezó la lectura, en inglés, de las partes medulares de la sentencia y así estuvo leyendo por espacio de una hora y veinte minutos aproximádamente, sin detenerse ni una vez para tomar agua o hacer cualquier otra cosa. Los últimos diez minutos el secretario leyó en francés otra parte de la sentencia. A las once y media terminó, los trece viejecitos se levantaron, los presentes nos levantamos y todo concluyó. (y aquí le pongo la foto de su servidor, el guapo de la izuierda y el amigo costarricense que les cuento, a la salida de la corte)
Desde hace meses había planeado estar allá aquella mañana escuchando el fallo y me había leído más de una vez los cientos de páginas del proceso todo. Los abogados de Costa Rica habían hecho un buen trabajo, en mi humilde opinión, al igual que los de Nicaragua a lo largo de los casi cuatro años del juicio. Esperaba que aquellos ancianos, de intachable conducta, elevado sentido de la justicia y gran currículum estuvieran a la altura de la tarea encomendada y al oir la sentencia y más tarde al leerla detenidamente en mi viaje de regreso, me dí cuenta que no por nada aquel grupito de viejitos se había tomado todo el tiempo que se habían tomado para emitir su veredicto. Aquellos jueces no habían dejado ningún rincón sin examinar en el caso que se les encomendara y su sentencia, me guste o no, es sólida como una roca.
No voy a escribir aquí cuáles eran las exigencias de Costa Rica, para eso puede usted ir y leer los documentos en el website de la CIJ. Le aconsejo ir y leerlos para que no le enreden, pero mientras tanto voy a resumir en unas cuantas líneas y en uina traducción libre mía, casi literal, los puntos torales de la sentencia, estos son:
En su juicio, que es final, vinculante e inapelable, la Corte
1. En cuanto a lo que concierne a los derechos de Costa Rica bajo el tratado de 1858, de libre navegación del Río San Juan en la parte en que la navegación es cómún, encuentra que:
-Costa Rica tiene el derecho de libre navegación del río con propósitos de comercio
-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de pasajeros.
-El derecho de libre navegación con propósitos de comercio que Costa Rica disfruta incluye el transporte de turistas.
-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a obtener visas nicaragüenses.
-Las personas que viajan por el río San Juan a bordo de naves costarricenses en ejercicio del derecho de libre navegación no están obligados a comprar tarjetas de turismo nicaragüenses.
-Los habitantes de la ribera del río en el lado costarricense tienen el derecho de navegarlo entre las comunidades ribereñas para cumplir con las necesidades de la vida diaria que requieren de un transporte expedito.
-Costa Rica tiene el derecho de navegación del Río San Juan con naves oficiales únicamente en situaciones específicas, para proveer servicios esenciales a los habitantes de las áreas ribereñas en las que el transporte expedito es una condición para cumplir con los requerimientos de los habitantes.
-Costa Rica no tiene el derecho de navegar el Río San Juan con naves que realizan funciones policiales.
-Costa Rica no tiene derecho de navegar el Río San Juan con el propósito de relevo del personal de los puestos fronterizos de la policía a lo largo de la ribera derecha del río o de reabastecimiento de estos puestos con equipamiento oficial incluyendo armas de reglamento y municiones.
2. En lo que concierne a al derecho de Nicaragua de regular la navegación del Río San Juan en aquella parte donde la navegación es común, encuentra que
-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las naves costarricenses y sus pasajeros detenerse en el primero y el último puesto nicaragüense en su ruta a lo largo del Río San Juan.
-Nicaragua tiene el derecho de requerir a las personas que viajan por el Río San Juan llevar consigo un pasaporte o documento de identidad.
-Nicaragua tiene el derecho de emitir certificados de zarpe (departure clearance certificates) para las naves costarricenses que ejercitan el derecho de libre navegación pero no tiene el derecho de exigir un pago por su emisión.
-Nicaragua tiene el derecho de imponer horarios para la navegación en el Río San Juan.
-Nicaragua tiene el derecho de requerir que naves costarricenses equipadas con mástiles o torretas desplieguen la bandera nicaragüense.
3. En lo que toca a la pesca de subsistencia, encuentra que:
-La pesca de subsistencia que realizan los habitantes de la ribera sur del río (el lado costarricense) en esa ribera debe ser respetado por Nicaragua como un derecho surgido de la costumbre.
4. En lo que concierne al cumplimiento por Nicaragua de sus obligaciones internacionales bajo el tratado de 1858, encuentra que
-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que obtener visa nicaragúense.
-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que las personas que viajan por el Río San Juan a bordo de naves costarricenses haciendo uso del derecho de libre navegación tengan que comprar tarjetas de turismo.
-Nicaragua no está cumpliendo con sus obligaciones bajo el tratado de 1858 al requerir que los operadores de naves costarricenses que ejercitan su derecho de libre navegación tengan que pagar por la emisión de certificados de zarpe.
La corte rechaza todas las otras peticiones presentadas por Costa Rica y Nicaragua.
Esto es en mi traducción de los puntos claves de la sentencia, usted puede bajar este documento en inglés y en formato pdf haciendo click aquí. Si quiere bajar todas las 58 páginas de la sentencia en inglés y en formato pdf puede hacer click aquí.
Ahora déjeme decirle un par de cosas que los periodistas probablemente no le contarán porque no se toman el tiempo para leer o estudiar.
-Costa Rica no tiene derecho de navegación sobre todo el curso del rio sino sólo sobre la parte del río que empieza tres millas inglesas al este del Castillo Viejo hasta su desembocadura en el Mar Caribe. Esta es la parte (de unos 140 km. de extensión) en la que la frontera entre Nicaragua y Costa Rica empieza en el borde sur del Río San Juan. (Véase gráfico incluído) Esto es lo que en la sentencia se define como "la parte del río en que la navegación es común". Las naves costarricenses no tienen derecho de libre navegación en el curso superior del río.

-La sentencia de la corte no le da a Costa Rica nada que no tuviera ya. Más aún: la corte no le da nada a Costa Rica, es Nicaragua quien se lo concede desde 1858. Si usted quiere enojarse con alguien enójese con Máximo Jerez, firmante del tratado Cañas-Jerez de 1858 que concede a Costa Rica estos derechos que los gobiernos nicaragüenses le han negado y que hoy la corte le reconoce.
-La cuestión de la soberanía sobre el río, "el dominio y sumo imperio" no estuvo nunca en tela de duda en este juicio. Costa Rica sabe bien que en esto no hay nada que hacer pero sí en cuanto a su derecho de libre navegación violentado por Nicaragua.
-Si Costa Rica nos llevó a La Haya se debe en buena medida al comportamiento machista, chovinista y populista de nuestros gobiernos, en especial el primer gobierno de Daniel Ortega y sobre todo al gobierno de Arnoldo Alemán, que con sus medidas de fuerza y su irrespeto por la dignidad de nuestros vecinos acabó con la paciencia costarricense. Estas cosas podrían haberse arreglado de otras formas, menos desventajosas para Nicaragua, pero gracias a la torpeza de los líderes políticos hemos debido ir allá a gastar millones de dólares en un juicio que habría podido evitarse.
La sentencia incluye también otras cosas que no menciono aquí, esto le queda a usted de tarea averiguarlo. Podría decirle más pero estoy cansado, ha sido un día largo y me voy a dormir.
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7/13/2009 07:37:00 p. m.
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miércoles, 18 de marzo de 2009
Amores imposibles
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3/18/2009 01:53:00 p. m.
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domingo, 22 de febrero de 2009
Hoy un Kiwi me puso a soñar
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Pio Martinez
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2/22/2009 02:04:00 p. m.
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viernes, 6 de febrero de 2009
Un post light
Cuando regresé a Wageningen (la ciudad de Holanda en la que vivo) después de esos tres meses pasados en la vorágine que es Nicaragua, los canales estaban congelados y la temperatura coqueteaba con el punto de congelación. Tuve que acostumbrarme de una vez a una temperatura alrededor de treinta grados más baja. Le tomé una foto al canalito que discurre a la par del caminito de bicicleta por el que iba, para que viera usted como estaba congelado.

La noche de mi llegada, o la noche siguiente quizás, ya no lo recuerdo, hubo una nevada no muy fuerte pero suficiente para que la ciudad amaneciera con un ligero manto blanco.

Esta pareja de cisnes que usualmente se pasan el invierno por estos lares se salieron del frío estanque y se adueñaron de la calle desentendiéndose de todo. Ciclistas y automovilistas tenían que sortearlos al pasar. Los cisnes son bravos, como los gansos y si uno pasa muy cerca de ellos te atacan a picotazos, te lo digo por experiencia.

Por suerte la temperatura ha subido algunos grados en estos días y hoy anduvo alrededor de los diez grados en el momento más caliente del día. Seguro que se pondrá muy frío de nuevo pues el invierno apenas va por la mitad, por eso hay que disfrutar el día. Eso hice hoy precisamente, me fui a pasear por los alrededores de esta bonita y tranquila ciudad aprovechando el bondadoso clima. Sólo lamento no ser poeta porque con estos paisajes, con los cisnes, con las hermosas mujeres que te sonríen desde sus bicicletas tenés toda la materia prima necesaria para escribir hermosos poemas. Esa es la materia prima de muchos poemas de Dario: los cisnes, la nieve, el invierno, las hermosas mujeres, estanques, arboledas, como esta de la que hice esta foto para ustedes.

Y por supuesto que no podía irme sin dejarles esta foto del sol bajando detrás de los árboles.

Hasta el próximo post pues, en que quizás me anime y vuelva a meterme en cosas más pesadas, por ahora la levedad del ser se ha vuelto insoportable como diría Kundera y sólo puedo hablar de cosas muy livianas, imperceptibles casi.
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Pio Martinez
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2/06/2009 10:01:00 p. m.
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domingo, 1 de febrero de 2009
Cuestión de perspectiva
Hace ocho días, cuando salí a la terraza de la casa en que me hospedaba, me encontré con esta visión
Hoy que salí al balcón de la casa en que estaba, esta fue la visión que me salió al encuentro.

Esto fue en Wageningen, Holanda, la tarde del 1 de febrero, temperatura: -1 grados Celsius. (Las manchas blancas al fondo son aves que nadan en la única parte del estanque que no está congelada en la superficie)
Cuando hago estas comparaciones (y no otras) me pregunto a mí mismo ¿qué jodidos hago aquí? ¿por qué mejor no estoy en aquella playa caminando en calzoneta con los pies descalzos en lugar de estar aquí tan cubierto y abrigado? Entonces recuerdo aquella sabia frase que dice “uno está donde ha escogido estar” y pienso que así es, que esta es mi escogencia, como sea.
Es igual para vos, mirá a tu alrededor y convencete: ahí donde estás es donde has escogido estar... ¿y si te dijera que no me refiero únicamente a un espacio físico, que el “donde” de la frase se refiere a tu entorno y a tu interior, que tu mundo es lo que has escogido y que vos sos lo que has escogido ser, que se vale escoger otra vez y otra vez ? ¿que pensarías?
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2/01/2009 03:35:00 p. m.
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sábado, 3 de enero de 2009
Los viejos de San Juan

Me fui a pasar el fin de año a San Juan de Río Coco, con los Gurdián-Payán, una gente lindísima de por allá, que yo no conocía pero me acogieron como a un miembro de la familia, como si hubiese sido yo un tío que se hubiera perdido años atrás. Comí como contratado, bebí decentemente y me divertí de lo lindo, ocupado en sanas diversiones como pasear por aquellos parajes de exuberante belleza con gente simpática, risueña y alegre. La pasé de lo mejor y quizás más adelante les cuente en detalle esta riquísima experiencia.

Hoy quiero contarles de “los viejos”, unos graciosos muñecos que la gente de aquel pueblo “fabrica” para despedir el año viejo. Son muñecos en la forma de un hombre viejo, vistiendo ropa y zapatos de segunda mano y rellenos de paja, papel, aserrín, otros materiales combustibles y petardos, que representan al año que termina y que son quemados en nochevieja, cuando el reloj marca la medianoche.

No tuve ganas de hacer muchas averiguaciones, así que no pude saber de dónde viene y cuándo precisamente empezó esta vieja costumbre, que se extiende por muchos pueblos del norte de Nicaragua y el sur de Honduras.

Los viejos no se van siempre así nomás, sin decir nada, a muchos de ellos les acompaña un letrero con un mensaje que es a veces neutral o "políticamente correcto", pero usualmente va políticamente cargado, con referencias a personajes locales o nacionales que ese año dieron de qué hablar. Aquí dejo para ustedes algunas de las fotos de “los viejos” que tomé la tarde y noche del 31 de diciembre. [Si quiere ver más fotos haga click aquí]

Nota: San Juan del Río Coco es un poblado del departamento de Madriz, en el norte de Nicaragua, ubicado en las coordenadas geográficas 13° 33' 0" Norte, 86° 10' 0" Oeste
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Pio Martinez
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1/03/2009 03:54:00 p. m.
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